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Aprovecha esta ocasión

 Hoy para la inmensa mayoría de las personas, por no decir todos, se celebra el año nuevo. Esa inmensa mayoría olvida que hoy es una fiesta de la Virgen, la primera de todas: Santa María Madre de Dios. Hoy es un día con un significado arbitrariamente atribuido. El mundo celebra el primero de enero como el inicio del año desde el 1582, cuando el Papa Gregorio XIII introdujo una modificación al calendario juliano y estableció que el año iniciaría no el 25 de marzo, sino el 1 de enero. Con lo cual, no existe alguna razón necesaria para que sea este día. Esa realidad puede ser iluminada por la luz del Evangelio. Puede ser ocasión de lo que en algunos deportes llaman “ stop and go ”, un parar y seguir. Parar, para mirar atrás y ver aciertos y errores, virtudes y pecados. Parar, para pedir perdón al Señor por las deficiencias que hayamos tenido. Parar, para dar gracias a Dios por todos los beneficios que hemos recibido de su generosidad. Seguir, para aprender de lo pasado y mejorar mi fu...

El futuro del mundo pasa por la familia

  Hoy, además de la Fiesta de los Santos Inocentes, celebramos el domingo de la Sagrada Familia de Nazaret. Y es una ocasión más que especial para recordar algo importante: el futuro de mundo, o mejor, los futuros hombres y mujeres de nuestro mundo serán como sean formados en la familia. No es un secreto para nadie que la personalidad y el carácter se van moldeando desde pequeños en el seno de una familia, tal cual como ella es: nuclear, extendida, disfuncional… Es en ese pequeño entorno donde se aprende lo elemental (hablar, comportarse, respeto…) hasta los valores que le permitirán interactuar correctamente con el mundo. Y es en este último donde se fragua el hombre del futuro. La proliferación de contenidos por las redes sociales ha creado un profundo caos en lo que se refiere a los criterios, no solo de la familia, sino de cualquier cosa. En lo que se refiere al ámbito familiar, se escucha cualquier tontería y dislate. Sin tener los criterios claros, la educación familiar p...

La rectitud ante Nuestro Señor

  Ya estamos en el último domingo de Adviento. Y hoy las lecturas nos invitan a fijar nuestra atención en Jesucristo, que viene, que nace. Hoy las lecturas nos presentan dos personajes, muy diferentes, y que nos ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre cuál es nuestra actitud para con el Señor. Ajaz, rey de Judá, descendiente de David, fue un rey malo. Era idólatra y había profanado el Templo del Señor en Jerusalén (2Cro 28, 19). Cuando se vio asediado por sus enemigos, retiró todo el oro del Templo para hacer una ofrenda al Rey que les asechaba (2Cro 28, 20 – 22). Isaías se presenta ante él y para moverlo a confiar en el Señor Dios de sus padres, le dice: “ Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto ”. Contestó Ajaz: “ No la pediré. No tentaré al Señor ” (Is 7, 10 – 12). La mayor de todas las hipocresías. Quería presentarse como un hombre fiel, pero no lo era. José, también descendiente de David, de quien la Palabra de Dios dice que es un...

¡Aquí está tu Dios!

  Este tercer domingo de Adviento supone una especie de pausa y nos invita a llenar nuestro corazón de esperanza y alegría.  La historia del pueblo de Israel se parece de algún modo a la vida nuestra. Israel vivió momentos donde vio el poder de Dios, momentos en los que desconfió de su poder, momentos donde la adversidad les arropaba y momentos en los que se alejaron de Dios. Y aun así Dios siempre estuvo con ellos.  En la primera lectura (Is 35, 1-6a. 10), el profeta les hace saber que la adversidad que están viviendo en ese momento es pasajera. Y a todos los que dudan o vacilan del poder de Dios el profeta les dice: " Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón apocado: ‘¡Animo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos ’". De manera semejante, Santiago (Stg 5, 7-10) invita a los fieles cristianos a no dejarse aturdir y desanimar por los eventos del tiempo presente. Es por ello que les invi...

Sin poner excusas

 En los últimos años se ha ido reflexionando sobre un fenómeno que se está convirtiendo en un peligro. Muchas personas prefieren una mentira que les haga feliz y no una verdad que les resulte incómoda. Y eso aplica a todos los ámbitos de nuestra vida, incluido en nuestra vivencia de la fe. La vivencia correcta de nuestra fe conlleva poner en práctica el mandato del Maestro sobre la corrección fraterna (Mt 18, 15 – 17). Hoy muchos fieles ponen otros criterios por encima del mandato de Cristo: “Cada quien puede hacer con su vida lo que quiera”, “Nadie es quien para estar diciendo a otros lo que deben hacer o no”, “Uno no sabe por qué lo hace”, “Mejor no decirle nada porque puede enojarse o puede después tener traumas”, etc. La consecuencia de esa omisión es clara: esos fieles no podrán saber (al menos, de nosotros) que van por mal camino. No se percatarán (de momento, por nosotros) que se están alejando de Cristo Jesús. Y aunque podamos poner todos los matices que quieran, no estarem...

Despierta y reacciona

  Este fue el lema de la segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela. Y las lecturas de este primer domingo de Adviento nos hacen una advertencia similar para nuestra vida. La segunda lectura (Rm 13, 11-14) comienza con esta advertencia: " Ya es hora de que se despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca ". Todos nosotros, que vivimos en medio del mundo, podemos distraernos con las cosas del mundo. Incluso podemos llegar a pensar que son más importantes que Nuestros Señor (dicho sea de paso, eso mismo pensaba Judas Iscariote). Los afanes de la vida pueden hacer que no le demos el lugar que le corresponde a Nuestro Señor Jesucristo. Este tiempo de Adviento es una llamada de atención en ese sentido. Y por los tiempos que corren, se hace urgente este llamado de atención. El Señor en el Evangelio (Mt 24, 37-44) advierte que en la época de Noé las gentes vivían desbocadas en comilonas, bebidas y desórdenes. Y entonces, llegó el día del diluvio. H...

No hay que temer a la contrariedad

  Las lecturas de este domingo nos invitan a reflexionar sobre el fin de los tiempos, y sobre una serie de eventos que han de ocurrir antes del fin (lo que no significa que el fin vendrá inmediatamente). El Maestro comienza haciendo una profecía (que aún hoy se cumple) sobre la destrucción del Templo de Jerusalén, y a partir de allí hace una serie de anuncios sobre lo que sobreviene a la Iglesia incluso hoy: falsos profetas, guerras, revoluciones, epidemias y hambre; persecuciones y traiciones. Todo eso ha de ocurrir antes del final de los tiempos. Cristo Jesús nos invita a no sucumbir ante la contrariedad. No podemos distorsionar la realidad echando la culpa a Dios de los males del mundo, cuando esos males tienen autores humanos y responsables humanos. No podemos ser unos canallas poniendo eso como la excusa para dejar de seguir a Jesucristo o renegar de Dios mismo. El Señor nos advierte que esas cosas tienen que ocurrir, ya estamos advertidos. Los falsos profetas también están a ...

DIOS ESCUCHA Y PREMIA

 Por primera vez en Venezuela celebramos la memoria litúrgica de San José Gregorio Hernández. Puede ser que haya sido el deseo inconsciente de varias generaciones de venezolanos. Hoy el Señor nos concede la alegría del espíritu de poder alabar y bendecir sus obras en especial las que hizo a través de José Gregorio. Las lecturas que se nos proponen en esta fiesta litúrgica pueden ofrecernos múltiples temas de reflexión para nuestra vida. Yo me voy a detener en dos. La primera lectura tomada del libro de Tobías (12, 6-13) contienen una reflexión hermosa en la que San Rafael se revela como uno de los ángeles de Dios y le hace saber a todos que él estaba en la presencia de Dios cuando ellos presentaban sus oraciones y Tobías practicaba actos de misericordia. La intervención del arcángel San Rafael quiere ser la muestra de que Dios siempre escucha las oraciones. Esa confianza debe acompañarnos cuando intercedemos en favor de otro o pedimos la acción del Señor en nuestro favor. Las oraci...

Agradecimiento y Salvación

  Las lecturas de hoy gozan de una belleza particular y de un muy rico contenido. Aunque se pudieran reflexionar sobre múltiples tópicos, hoy a quedarme con dos reflexiones.  Bien sea en la primera lectura ( 2Re 5, 14-17 ) que en el Evangelio de nuestra Santa Misa de hoy ( Lc 17, 11-19 ), vemos, por una parte, la actitud de agradecimiento de Naamán , un general sirio , y, por otra parte, un samaritano que se acerca a agradecer a Nuestro Señor Jesucristo . Lo primero que salta a la vista es que ninguno de los dos pertenecía al pueblo de Israel . De hecho, pertenecían a poblaciones rivales en su momento. Y ambos de alguna manera manifiestan la fe en el Dios único vivo y verdadero .  Como podremos deducir fácilmente, no se requiere alguna particular disposición externa para acercarse a Nuestro Señor Jesucristo. La segunda cosa es que ambos tienen en común es que estaban afectados de la lepra . En la tradición bíblica, para referirse al pecado que arruina el alma de un hom...

Dios no te salvará sin ti

  Hay una de esas frases lapidarias pronunciadas por San Agustín que dice: Dios que te creó sin ti no te salvará sin ti. Con esa frase, San Agustín quería hacer saber a todos que para que podamos alcanzar la felicidad eterna es necesaria nuestra participación, de tal manera que, sin nuestro consentimiento y nuestra conducta, no es posible ir al cielo. En otras ocasiones hemos tenido la posibilidad de reflexionar sobre lo que significa realmente la fe: es hacer el obsequio de nuestra inteligencia y nuestro corazón a Dios. Así, la palabra de Dios, su mensaje de salvación, son el faro seguro que nos guía en medio de la oscuridad y las adversidades. Ignorar la Palabra de Dios es igual que rechazarla. Aquel que se muestra indiferente, en la práctica, es lo mismo que rechazarla puesto que en ambos casos no se da la entrega del corazón a Cristo. La fe requiere que nosotros estemos dispuestos a buscar y cumplir la voluntad de Dios en todas las circunstancias. Por eso hoy y hasta el final d...

No esperes algo extraordinario

  Las lecturas de la Santa Misa de hoy nos dan muchísimos puntos para reflexionar. Me permitiré detenerme en dos. En la primera lectura, del profeta Amós (6, 1a. 4-7), el profeta denuncia con un lenguaje directo lo que en teología se llama la hipocresía religiosa. Hace una fuerte crítica de aquellas personas que se dedican a prácticas que no son consecuentes con el mensaje del Evangelio y que pregonan que ellos son los que cumplen la voluntad de Dios. En otras palabras, llevan una vida disoluta y se presentan ante todo el mundo como si fuesen ellos los perfectos seguidores de Cristo.  La gran maldad de la hipocresía religiosa es que se aparta de aquella indicación del Señor de "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo". El hipócrita religioso solo se busca a sí mismo, Y como dice el profeta: " no se preocupan por las desgracias de sus hermanos ".  El Evangelio (Lc 16, 19-31) que escuchamos hoy es la parábola conocida como el rico Epulón y el po...

Contra el pecado, el amor de Dios

 Las lecturas de hoy nos hacen recordar algo que experimentamos con frecuencia a lo largo de nuestra vida: nuestra naturaleza humana puede hacer que apartemos nuestro corazón de Dios y obremos mal. La experiencia del pecado es algo frecuente en nuestra vida.  En la primera lectura (Ex 32, 7-11. 13-14) escuchamos como Dios le hace saber a Moisés que el pueblo al que sacó con brazo poderoso lo cambió por una imagen a quien llamó "dios", un becerro de oro. Ya esto resulta una llamada de atención para nosotros: es muy fácil que podamos nosotros atribuir al poder de Dios a una serie de artefactos (a los que suelen llamar amuletos, ilde, protecciones, etc.). Y aunque parezca inofensivo (y es lo que el demonio quiere que nosotros creamos), eso hace que apartemos el corazón de Dios todopoderoso. Creer que un pedazo de plástico o de cualquier otro material tiene un poder superior al de Dios es cometer el mismo pecado que el pueblo de Israel con el becerro de oro. En la segunda lectura...

EL CAMINO SEGURO DE LA FE

 Las lecturas de hoy tienen una profundidad especial. Nos lleva a considerar el papel de la fe en la vida del creyente. Y no es un tema fácil de abordar.  En la primera lectura del libro de la Sabiduría (9, 13-19) el autor se hace un cuestionamiento que ha sido recurrente a lo largo de la historia: los razonamientos de los seres humanos no están exentos de error. Por una parte, los defectos de nuestra manera de razonar y, por otra, nuestra vinculación con cosas materiales, que son limitadas, hacen que la capacidad de razonar y de alcanzar la verdad libres de error sean particularmente arduos. El autor da respuesta a esta interrogante acudiendo a la fe:  " ¿Quién conocerá tus designios, si tú no le das la sabiduría, enviando tu santo espíritu desde lo alto? Sólo con esa sabiduría lograron los hombres enderezar sus caminos y conocer lo que te agrada. Sólo con esa sabiduría se salvaron, Señor, los que te agradaron desde el principio ". Ahora bien, en nuestra actividad cotidi...

Librarnos del peso de la soberbia

 Las lecturas de hoy tienen un tema que destaca: la soberbia como un enemigo del creyente. Así nos resulta ineludible hacer una reflexión sobre el pecado capital de la soberbia y su remedio, la virtud de la humildad. La soberbia consiste en un amor desmedido de sí mismo y el deseo de ser preferido y admirado por los demás. No es difícil entender entonces por qué es un enemigo del creyente: se convierte en un obstáculo inmenso para que la Palabra de Dios dé fruto en nosotros. El soberbio tiene como único criterio a sí mismo, con lo cual, la Palabra de Cristo no tiene valor real para él en su vida. Escuchamos en la primera lectura: “No hay remedio para el hombre orgulloso, porque ya está arraigado en la maldad” (Ecclo 3, 28) El remedio al mal de la soberbia es la virtud de la humildad. Lejos de la caricatura del “humilde” como una persona que es callada y con la mirada perdida, la humildad es, básicamente, el conocimiento de sí mismo, de sus propias limitaciones y virtudes. El humild...

La reprensión como una señal de amor

 Puede resultar llamativo y hasta reluctante con las “modernas teorías” de psicólogos y afines. Hoy la reprensión es vista con malos ojos porque se le atribuye –erróneamente– que es la causa de diversos males modernos. Y nada es más erróneo. Cuando un padre reprende a su hijo por algo malo que hizo, no lo hace porque no ame a su hijo, todo lo contrario: precisamente porque lo ama, lo corrige para que se aparte del mal camino o deje de hacer eso que es malo y pernicioso. Y así nos lo enseña la Palabra que escuchamos hoy: “ ¿qué padre hay que no corrija a sus hijos? Es cierto que de momento ninguna corrección nos causa alegría, sino más bien tristeza. Pero después produce, en los que la recibieron, frutos de paz y de santidad ” (Heb 12, 7.11). Hoy la reprensión y el esfuerzo no se ven con buenos ojos. La defensa a ultranza de la libertad, de la autoestima y del hedonismo se han convertido en los ejes transversales de toda actividad humana. Desde esta perspectiva, el cristianismo se v...

NO TODOS ESTÁN DE ACUERDO CON EL MENSAJE DE CRISTO JESÚS

  Las lecturas de la Santa Misa de hoy parecieran no tener un hilo conductor, en cambio sí la tienen. Hoy las lecturas nos invitan, entre otras cosas, a considerar el hecho de que no todos los hombres darán la misma respuesta a Cristo Jesús. Fundamentalmente, la fe es una respuesta que da la persona. Es sobre todo un acto de la voluntad: La fe es la decisión de aceptar como verdadero el mensaje de salvación de Cristo Jesús y de ponerlo en práctica en nuestra vida. No debe asombrarnos, entonces, que, ante una misma realidad, algunos la juzguen como positiva y otros, en cambio, como perniciosa. Así, ante el mensaje del profeta Jeremías, algunos lo aceptaban como un mensaje de parte de Dios, mientras que otros lo rechazaban porque ponían evidencia su mala actitud y su mal obrar. La consecuencia: utilizaron todo su poder e influencias para acabar con Jeremías (Jr 38, 4-6. 8-10). La diversidad de respuestas ante el mensaje de Cristo tiene una consecuencia inevitable. La escuchamos en el...

La esperanza que nace de la fe

 Las lecturas de nuestra Santa Misa de este domingo nos invitan a considerar la esperanza cristiana. Esta esperanza no es como la humana que es un deseo muy fuerte de que ocurra algo extraordinario. La esperanza cristiana es la certeza de lo que Dios nos ha dicho y prometido. En la primera lectura, del libro de la Sabiduría (18, 6-9), el autor teje una alabanza de sus antepasados: Dios les había concedido al Pueblo de Israel ver el cumplimiento de algunas cosas para que el mismo Pueblo reconociera “la firmeza de las promesas en que habían creído”. Es Dios mismo quien había hablado y su Palabra no falla. La segunda lectura de la carta a los Hebreos (11, 1-2. 8-19) ensalza la fe de los patriarcas que tenían una fe tal que estaban dispuestos a hacer la voluntad de Dios, por muy absurda que pudiera parecer a los ojos humanos. De hecho, ellos estaban seguros de lo que esperaban, porque esa esperanza nace de la fe: Dios les había dicho y ellos estaban ciertos en esas promesas. Porque cre...

La avaricia, una forma de idolatría

 Las lecturas de este domingo nos invitan a evaluar nuestra relación con los bienes materiales. Ellos son necesarios, pero jamás deben suponer un obstáculo para que podamos amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. En la primera lectura (Qo 1, 2; 2, 21-23) escuchamos una reflexión sapiencial. Desde un punto de vista meramente humano, ¿qué sentido tiene desvivirse para acumular riquezas y bienes que después no vamos a disfrutar, sino que al final lo tendrán otros? El mismo autor expone un hecho que pasa a muchos humanos: se desviven, se fatigan y se olvidan hasta de sí mismos, de sus familias y de quienes le quieren solo por el hecho de acumular dinero o de derrocharlo. San Pablo hace mención de una realidad innegable: la avaricia es una forma de idolatría. Ya muchos filósofos han establecido que el sentimiento religioso ni se crea ni se destruye, solo se transforma. De esta manera, quien no reconoce y adora al Dios vivo y verdadero, lo sustituirá por ot...

Estar con Jesús es lo mejor

Nosotros los venezolanos como también otros gentilicios, hemos ido adquiriendo el mal hábito de que, en una discusión o diálogo, "gana" aquel que dice la frase más hiriente. Es una muestra de que se ha perdido completamente el interés por la verdad. Algo similar ocurre con aquellas personas a las que se les llama la atención por cualquier motivo válido. Este tipo de personas pretenden liberarse de la responsabilidad de sus propias acciones con algunas frases hechas. De estas últimas frases muchas de ellas comienzan así: " Yo considero... ". Ese desprecio por la verdad y la voluntad de no asumir la responsabilidad de las propias acciones se ha vuelto algo tan cultural que, aunque parezca increíble, está formando también parte de la cultura de la Iglesia. Si hay algo verdadero en la vida de todo fiel es esto: lo mejor es siempre estar con Cristo Jesús. Y el demonio ha sido tan hábil que ha hecho que, en la mentalidad de muchos, esto pase a un segundo o tercer lugar.  ...

Adversarios por doquier...

  Este domingo, día del Señor, el Evangelio de nuestra Santa Misa (Lc 10, 1-12. 17-20) nos presenta un pasaje rico en contenidos. Y todos ellos nos sirven de reflexión. En primer lugar, el Maestro nos invita a elevar nuestras oraciones para que nunca falten servidores –en primer lugar, sacerdotes– a su Iglesia: para que llegue a todos el don de la salvación de Cristo, la Palabra de Dios y los sacramentos de su gracia. Eso lo podemos y debemos hacer todos, siempre. A continuación, escuchamos el relato del envío de los 72 discípulos: los envió por delante a los pueblos donde iría él después, para que anunciaran a todos que el Reino de Dios está cerca. Y el Señor dice una frase sobre la cual amerita detenerse un poco: “ Yo los envío como corderos en medio de lobos ”. No es un secreto ni es algo que está oculto a los ojos de alguien. Es evidente que a diario nos vemos rodeados de personas que, más que indiferencia, manifiestan un desprecio hacia Cristo, su mensaje y su Iglesia. I...

No hay santo sin pasado ni pecador sin futuro

 Hoy que el día del Señor coincide con la celebración de la solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, se nos presenta la oportunidad inmejorable de reflexionar sobre un defecto que se ha introducido en el imaginario de los fieles cristianos. Muchos hermanos nuestros piensan, erróneamente, que para acercarse al Señor y formar parte de la Iglesia peregrina hay que ser puros e inmaculados desde el vientre de la madre (o algo así). Y habrá que repetir, como en su momento dijo el Papa Francisco, que en la Iglesia hay lugar para todos. La solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo nos ofrece la oportunidad de rectificar ese pensamiento erróneo. La Sagrada Escritura da razón de que las hoy columnas de la Iglesia tuvieron un pasado nocivo. San Pedro era un sujeto iracundo y apasionado. Fue de los primeros seguidores de Jesucristo, pero desconfió a la hora de caminar sobre el mar, quiso apartarlo de su misión a tal punto de que el Señor le llamó Satanás, le cortó una oreja a u...

Responsables de la tradición

  Hoy que celebramos la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo – Corpus Christi – es obligatorio recordar nuestra fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía. La Iglesia, desde siempre, ha creído firmemente que, después de las palabras de la consagración por el sacerdote sobre las especies de pan y vino, Nuestro Señor Jesucristo se hace presente con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. San Pablo da testimonio de que lo que hoy llamamos la Santa Misa tiene su origen en el mismo Jesucristo, en su última cena pascual con los discípulos: “Yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido” (1Co 11, 23). Y el contenido de la fe, de nuestra fe, se transmite de generación y es la comunidad de creyentes la responsable de transmitir lo que hemos recibido. Eso se llama tradición. Quiero precisar un poco más: no solo es la Iglesia como institución, sino también la Iglesia como comunidad de fieles. Y es en este sentido en el que podemos afirmar que todos los creyentes somos res...

Domingo de la Santísima Trinidad

El domingo siguiente a la solemnidad de Pentecostés la Iglesia celebra el domingo de la Santísima Trinidad. Es un domingo especial para renovar nuestra fe en el proyecto de salvación que Dios tiene para nosotros. No es del todo fácil entender la historia de la salvación. De hecho, es muy fácil distorsionarla. Cualquier persona puede decir que Dios es un ser malvado por crear un hombre, permitirle hacer caer en la tentación que conlleva una vida cargada de sufrimientos y de males producidos por otros.  ese razonamiento pernicioso lo puede decir un hombre que no tiene fe y que no conoce bien el mensaje de salvación. No es cierto que Dios hizo al hombre para después castigarlo. Eso sería ignorar el bien más grande que nos ha dado Dios como ser humano: la libertad. Si Dios nos hubiese creado autómatas, entonces no tendríamos ningún mérito. Seríamos como unos juguetes. En realidad, somos el fruto del amor de Dios. Dios nos ha creado porque nos ama y porque quiere que cada uno de n...

El Señor de la misericordia

 Este domingo se llama, por disposición del Papa San Juan Pablo II, Domingo de la Divina Misericordia. Y esa palabra – misericordia – la hemos escuchado en diversas oportunidades en nuestra celebración. No está de más que recordemos qué cosa es misericordia . Y no falta razón, porque se ha hecho gran uso de ese término en la Iglesia, que al final puede terminar significando algo distinto. A veces se le llama compasión, piedad o lástima. Pero nada de eso dice que es la misericordia en sentido bíblico. La misericordia es amor. Esa es su esencia. Es amor con la persona necesitada espiritual o materialmente. Por eso misericordia no es compasión, no es piedad, no es lástima. Es amor. Es fácil entender también por qué Jesús es el Señor de la Misericordia. No hay nadie más dispuesto a venir a nuestra necesidad que Él. Y la necesidad más grande es el perdón de los pecados.  Hoy el mundo de empeña en desacralizar todo. El hombre goza de una peculiaridad: si no “cierra capítulos” de su ...

Lo que importa es lo que diga el Señor

 El pasaje del Evangelio de nuestra Santa Misa de hoy es conocido como el de la mujer adúltera (Jn 8, 1 -11). Una mujer fue sorprendida cometiendo adulterio. La ley mosaica ordenaba la condena a muerte a los sorprendidos en adulterio (Dt 22, 22).  El Señor se encontraba en Jerusalén, y un día subió al Templo. Los fariseos y escribas llevaron a la mujer ante Jesús. Su intención era clara: poner a prueba al Maestro. Ante la severidad de la pena establecida por la ley, le preguntan a Jesús: “¿Tú que dices?”. Nuestro Señor se tomó su tiempo. Ante la insistencia, el Maestro les deja una frase que demuestra su sabiduría: “ Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra ”.  En otros pasajes del Evangelio, el Señor nos invita a no sentirnos moralmente superiores erigiéndonos en jueces de los demás. Nosotros, con toda seguridad, tenemos nuestras deficiencias y debilidades, con lo cual no debemos sentirnos superiores a otros en ese aspecto. Los acusadores se fu...

siempre vamos a tener la oportunidad de cambiar

 Nuestro Señor Jesucristo, como es mejor de los maestros, aprovecha todas las ocasiones posibles para enseñar. Y hoy, en el evangelio (Lc 13, 1- 9), escuchamos una de esas tanta ocasiones.  Los romanos solían de cuando en cuando realizar algún acto cruel con el objeto de infundir el miedo de los pobladores y así garantizar su obediencia. Y refieren al Señor un hecho aberrante del Procurador Poncio Pilatos: había ordenado hacer un sacrificio y mezclar la sangre con la de algunos galileos. La mentalidad de la época era que si a alguien le ocurría algún evento pernicioso, era una suerte de castigo de parte de Dios. El Señor quiere quitar esa manera de pensar. Los accidentes ocurren. Eso no significa que sea un castigo de parte de Dios. Y el Maestro aprovecha esta circunstancia para invitar a la audiencia a la conversión. No hay que esperar a una ocasión especial para volverse a Dios de todo corazón. Por otra parte, el Señor, sirviéndose de una parábola, hace saber a sus discípulo...

La soberbia de la vida

  En la primera carta de San Juan (2, 16) se nos pide que nos alejemos de lo que hay en el mundo: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida. En el evangelio de hoy (Lc 6, 39-45) escuchamos una masterclass de Nuestro Señor Jesucristo sobre lo que significa la soberbia de la vida. La soberbia es la actitud de la persona que está convencido de poseer una perfección tan alta que se cree superior a los demás y que, por lo tanto, tampoco acepta las correcciones de otro. El soberbio se permite criticar a todas las personas a su alrededor. No es difícil concluir que la persona soberbia cierra las puertas del corazón a la palabra de Cristo Jesús. El soberbio sufre de ceguera espiritual. No es capaz de reconocer que va por mal camino y aun así pretende imponerse como modelo y guía de los demás: « ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? » El soberbio encuentra defectos en todas las personas, que puede ser que la teng...

Todo esfuerzo por la paz, vale la pena

  Las lecturas de este domingo nos invitan a considerar una actitud del seguidor de Cristo. Todo esfuerzo que se haga para evitar el pecado y las diferencias entre los creyentes, vale la pena hacerlo. En la primera lectura (1Sam 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23) escuchamos como el futuro rey David mantenía una diferencia con el rey Saúl quien le estaba persiguiendo para matarle. David tuvo la ocasión para hacerlo, pero decidió que lo mejor era que no. Le hizo saber al rey Saul, su perseguidor, que tuvo la oportunidad de quitarle la vida, pero no lo hizo. Con ello le mostraba a Saúl que él no tenía ningún ánimo de enfrentarle. En el Evangelio (Lc 6, 27 – 38) escuchamos como el Señor nos pide que hagamos cualquier esfuerzo para evitar las rencillas entre nosotros: “ Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames ”. Evidentemente, no hay que tomar la literalida...

Es malo porque nos aleja de Jesús

  En la primera lectura de nuestra Santa Misa de hoy escuchamos una frase muy dura: “ Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón ” (Jer 17, 5). En el Evangelio escuchamos la versión de las bienaventuranzas según San Lucas (Lc 6, 17. 20-26). En ellas se nos invita a ver las cosas de un modo diferente: a rechazar la búsqueda del aplauso y las felicitaciones humanas, porque estas se mueven por criterios humanos. La verdadera felicidad está cuando nuestro actuar nos acerca al Señor, independientemente del reconocimiento de los hombres. La bondad o maldad de nuestras acciones no dependen del consenso de la mayoría. Nunca ha sido verdadera aquella frase que dice que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. La voz de las masas es cambiante, la Palabra de Dios permanece para siempre. La bondad o maldad de las acciones dependerá si nos acercan o nos alejan de Nuestro Señor. No resulta fácil para un creyente vivir en medio del mundo, sobre...

Por la gracia de Dios, soy lo que soy

 En la segunda lectura de nuestra Santa Misa de hoy (1Co 15, 1-11), San Pablo da su testimonio de que él ha dado todo por corresponder a la gracia que Dios le ha dado primero. Y gracias a esa acción de Dios, San Pablo ha podido hacer cosas grandiosas y anunciar el mensaje de Cristo Jesús. El secreto de San Pablo era no confiar tanto en sus propias capacidades y en sus dotes particulares, sino más bien confiar en la gracia de Dios. Es Dios mismo el que obra en él. En el Evangelio (Lc 5, 1-11) escuchamos algo similar. Un grupo de pescadores había terminado ya la faena que no había arrojado resultados. El Señor sube a la barca de uno de ellos para poder hablar mejor a las gentes. Terminado el anuncio, se dirige a los pescadores, concretamente a San Pedro. Le pide que salga a pescar. Pedro le manifiesta que la jornada ha pasado en vano, pero aun así, va a confiar en él. San Pedro vio recompensada su confianza con una pesca asombrosa. La experiencia del fracaso es y será una constante e...