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Sin poner excusas

 En los últimos años se ha ido reflexionando sobre un fenómeno que se está convirtiendo en un peligro. Muchas personas prefieren una mentira que les haga feliz y no una verdad que les resulte incómoda. Y eso aplica a todos los ámbitos de nuestra vida, incluido en nuestra vivencia de la fe. La vivencia correcta de nuestra fe conlleva poner en práctica el mandato del Maestro sobre la corrección fraterna (Mt 18, 15 – 17). Hoy muchos fieles ponen otros criterios por encima del mandato de Cristo: “Cada quien puede hacer con su vida lo que quiera”, “Nadie es quien para estar diciendo a otros lo que deben hacer o no”, “Uno no sabe por qué lo hace”, “Mejor no decirle nada porque puede enojarse o puede después tener traumas”, etc. La consecuencia de esa omisión es clara: esos fieles no podrán saber (al menos, de nosotros) que van por mal camino. No se percatarán (de momento, por nosotros) que se están alejando de Cristo Jesús. Y aunque podamos poner todos los matices que quieran, no estarem...

Dejar atrás las apariencias y las excusas

El próximo domingo celebraremos la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, que marca el final del año litúrgico y nos recuerda, además, el fin del mundo. El domingo previo, la Iglesia nos propone una serie de imágenes. En la primera lectura de nuestra Misa escuchamos una reflexión del sabio que debe ser leída dentro de la cultura israelita donde predominaba la figura del varón: una mujer virtuosa es mucho mas valiosa que cualquier tesoro porque “Son engañosos los encantos y vana la hermosura”. Las apariencias son absolutamente pasajeras por definición: solo es el aspecto exterior que no dice nada de lo que hay en realidad. La reflexión lógica para nosotros, mirando sea el fin del mundo que el fin de nuestra vida, es que la apariencia es la cosa más inútil. Es mejor ser que solo parecer. Es mejor ser una buena persona que solo parecer una buena persona. Es mejor ser un buen creyente que solo aparentarlo. Por otra parte, en el Evangelio de nuestra Misa de hoy escuchamos la parábola de...