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Mostrando las entradas etiquetadas como Vida cristiana

UN SANO EQUILIBRIO

 Las lecturas de hoy son muy ricas y variadas en contenido. Y cualquier reflexión que hagas puede resultar muy provechosa para ti. Sin embargo, voy a compartir dos reflexiones en este día del Señor. El mundo y el demonio harán todo lo posible por que apartes tu corazón de Nuestro Señor Jesucristo. Y cuando digo “todo lo posible”, me refiero a cualquier estrategia. Ya en otras ocasiones les he dicho que el demonio es tan hábil que quiso servirse de la Sagrada Escritura para tentar a Nuestro Señor Jesucristo. El demonio puede atacarte adulándote, sirviéndose del aspecto emocional o incluso de las propias debilidades humanas.  En el pasaje del Evangelio de hoy (Mt 22,15-21), los enemigos de Nuestro Señor Jesucristo acuden a Él y comienzan su intervención adulándolo. Le dicen básicamente que es un hombre íntegro y recto. Pero el motivo de las lisonjas era comprometerlo y encontrar algo en el que pudieran acusarlo, bien sea ante los romanos, bien sea ante el pueblo de Israel. Como ...

La imprescindible espiritualidad

 En la lectura del Evangelio de nuestra Santa Misa dominical (Jn 15, 1-8) escuchamos una imagen que el Maestro se atribuye a sí mismo: Jesús es la vid verdadera. La vida de los ramajes dependerá exclusivamente de su unión y vinculación con la vid: “ Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos ”. El pasaje de hoy repite con frecuencia el verbo permanecer. Una parte importante (la más importante, sin duda) es el trato personal y efectivo con Cristo Jesús. Eso se llama espiritualidad: dejar que el alma se informe de la gracia, el mensaje y la vida de Cristo Jesús. Sin eso, aunque puede un cristiano creer en Cristo, su vida será infructífera. Hoy como desde hace muchos años, existe el peligro de pensar que el buen cristiano es quien participa en todas las actividades de la parroquia: encuentros, convivencias, reuniones de planificación, charlas… y no es así. De hecho, si...

La fe de los creyentes

En las lecturas de la Santa Misa de hoy escuchamos unos pasajes de la Sagrada Escritura con una riqueza y profundidad especial.   La reflexión que quiero proponerte hoy es sobre la fe, la fe de los creyentes. La fe como escuchamos en la segunda lectura de nuestra Santa Misa de hoy es " La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven " (Heb 11, 1). La fe es, sobre todo, certeza: se trata de la firme convicción de que Dios es bueno, que nos ama, que nos ha prometido la felicidad eterna y que aceptar la salvación que Él nos propone da un significado nuevo y diferente a nuestra vida. Por esta razón la vida del creyente no puede ser igual a la de una persona que no tiene fe. El que no tiene fe no espera la salvación y sus actos no valen la vida eterna. No sucede así con nosotros: porque esa certeza nos acompaña nuestra vida va siempre iluminada con la voluntad de Dios. En el Evangelio el Señor nos invita a estar en ...

No es solo hacer cosas

  Un error muy común que descansa en el imaginario de la gente es el hecho de que la vida cristiana –el seguir a Jesús– se reduciría solo a hacer cosas o a remediar necesidades de índole material. De este modo, es recurrente el hecho de que se le recrimine a la Iglesia (toda Ella) el hecho de que no destine absolutamente todos sus bienes (no importa si queda en la indigencia) a subsanar los males del mundo, en concreto, dos: el hambre y las enfermedades. De hecho, afirman algunos voceros de esa manera de pensar, no hacerlo implica una falta de testimonio y un motivo para que la gente no crea. Esa manera de pensar, atea por demás, deja de lado el hecho de que, viviendo en este mundo, los bienes materiales resultan necesarios para el cumplimiento de la principal misión que Jesús ha encomendado a la Iglesia: anunciar el Evangelio.  El resultado de evangelizar es que cada persona tenga un encuentro transformador con Cristo Jesús y tenga una relación personal con Él. Eso lo llamaba...

DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

En la oración primera de la Santa Misa de hoy escuchamos: “ Concédenos… reconozcamos la gloria de la Eterna Trinidad y adoremos la Unidad de su majestad omnipotente ”. Y es lo que la Iglesia hace hoy. Desde pequeños, en el catecismo, la inmensa mayoría de nosotros aprendimos que el misterio fundamental de nuestra fe es el misterio de la Santísima Trinidad: Tres personas, un solo Dios. Tal vez no recordemos con exactitud el por qué es el misterio fundamental de nuestra fe. Es bueno recordarlo. Lo primero que debemos recordar es que Dios así nos lo ha revelado: el Señor Jesús nos ha revelado la comunión profunda y eterna que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y así lo escuchamos en la Santa Misa de hoy. La Iglesia primitiva es consciente de este hecho como lo atestigua San Pablo en sus múltiples cartas y en especial en el pasaje de la carta a los romanos que escuchamos hoy en la segunda lectura. En segundo término, toda la vida del cristiano se mueve en ...

Llénense del Espíritu Santo. Expresen sus sentimientos con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando con todo el corazón las alabanzas al Señor (Ef 5, 19)

Uno de los elementos esenciales de la vida cristiana es dejarnos guiar por el Espíritu Santo en todos y cada uno de los momentos de nuestra vida. Él obra en nosotros nuestra santificación. Parte de esa obra es la parte cultual: manifestar nuestros sentimientos al Señor. Hoy en día, esa parte de nuestra vida se ha visto menoscabada por múltiples razones, ninguna de ellas de tipo religioso. Hoy muchos creyentes dejan de manifestar su fe, le ponen cadenas al Espíritu de Dios, por miedo, por vergüenza, por un falso ideal de perfeccionismo, por falta de fe. Y eso le pasa hasta a los sacerdotes. ¿Por qué los fieles cuando están en el Templo no cantan? Sin duda que la primera excusa es que no se saben las canciones. Excusa barata, porque se resuelve aprendiéndolas. No cantan porque no tienen fe y, si la tuvieren, no es lo suficientemente fuerte ni para dar testimonio ni para alabar al Señor. Y entonces vienen las otras excusas: no tengo buena voz; hay un ministerio de...

Dejen que el Espíritu renueve su mente y revístanse del nuevo yo (Ef 4, 23-24)

            La carta a los Efesios resulta una especie de catecismo básico para los cristianos del s. I. San Pablo recuerda a todos los creyentes las cosas más fundamentales: la acción omnipotente de Jesucristo que nos ha reportado la salvación, salvación que es para todos, judíos o no, y que nos ha hecho un solo pueblo construyendo un vínculo de unidad: una solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; un solo Dios y Padre.             San Pablo recuerda también la actitud fundamental del creyente en Cristo Jesús: si aceptamos a Cristo, si hemos hecho de Él nuestro Señor, entonces no podemos vivir como personas paganas. Si aceptamos a Cristo renunciamos al pecado; si aceptamos a Cristo, nos apartamos del mal vivir. Con el bautismo hemos hecho una ruptura con el hombre viejo (el viejo yo ) y aceptamos vivir como el hombre nuevo en Cristo (el nuevo yo ).  ...

Todo vale lo que vale a los ojos de Dios

a) La humildad La humildad, que consiste en la sencillez y pureza de corazón, es la mejor carta de presentación de todo hombre que es fiel al Señor. Es la virtud que hace fecundo el quehacer de cada día y capacita al hombre para comprender los secretos de la Voluntad de Dios. Hazte tanto más pequeño cuanto más grande seas y hallarás gracia ante el Señor . El soberbio se apropia indebidamente de la gracia divina y de la gloria, pretendiendo hacer de ellas posesión y mérito personal. Pero lo único que se obtiene con esa actitud es el fracaso y la frustración. Los humildes, en cambio, reconocen que todo proviene de Dios, y que ellos han contribuido con una mínima parte. Es así como se obtiene la bendición divina. b) La soberbia El soberbio actúa habitualmente con terquedad, tal como lo describe aquí la Sagrada Escritura. La persona soberbia es aquella que piensa que nunca se equivoca, tiene la certeza de que todo debe ser como ella piensa y no es c...