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Mostrando las entradas etiquetadas como María

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 Hoy para la inmensa mayoría de las personas, por no decir todos, se celebra el año nuevo. Esa inmensa mayoría olvida que hoy es una fiesta de la Virgen, la primera de todas: Santa María Madre de Dios. Hoy es un día con un significado arbitrariamente atribuido. El mundo celebra el primero de enero como el inicio del año desde el 1582, cuando el Papa Gregorio XIII introdujo una modificación al calendario juliano y estableció que el año iniciaría no el 25 de marzo, sino el 1 de enero. Con lo cual, no existe alguna razón necesaria para que sea este día. Esa realidad puede ser iluminada por la luz del Evangelio. Puede ser ocasión de lo que en algunos deportes llaman “ stop and go ”, un parar y seguir. Parar, para mirar atrás y ver aciertos y errores, virtudes y pecados. Parar, para pedir perdón al Señor por las deficiencias que hayamos tenido. Parar, para dar gracias a Dios por todos los beneficios que hemos recibido de su generosidad. Seguir, para aprender de lo pasado y mejorar mi fu...

Como lo hizo María...

 Hoy nos unimos a toda la Iglesia en la solemnidad de Santa María, madre de Dios. Justo ocho días después de la celebración del nacimiento del Nuestro Señor Jesucristo. A los ocho días del nacimiento, todo varón israelita debía ser circuncidado. La razón es porque Dios lo pidió a Abrahán: sería la una señal de la alianza que hacía con él y sus descendientes (Gn 17, 9-14). Era el modo en que pasaban a formar parte del Pueblo de Dios. Y ese es el relato que escuchamos en el Evangelio de Dios. Ese gesto tiene un contenido esencialmente religioso. Escuchamos también un gesto especial de la Virgen María al que debemos prestar atención. Dice el pasaje del Evangelio: “ María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón ” (Lc 2, 19). Ella, al igual que San José, estaban presenciando una serie de eventos fuera de lo normal y que habrían causado fuertes emociones a cualquier persona. Muchas de esas experiencias no se la habrían imaginado jamás. María pudo verse abrumada por todo ...

Aprender de María

Hoy en Venezuela celebramos la Solemnidad de nuestra Santa patrona: Nuestra Señora de Coromoto. El pasaje del Evangelio que escuchamos en nuestra Santa Misa de hoy (Lc 2, 15-19) termina como una virtud de María: meditar todas las cosas en el corazón. Al igual que nuestra Santa Madre, todos nosotros tenemos la experiencia de diferentes eventos a lo largo del día y de nuestra vida. No siempre tenemos la disposición de detenernos a reflexionar cómo podemos nosotros asimilar esos eventos. Muchas de esas experiencias nos afectan en mayor o en menor medida. A veces nos roban la paz del alma. Podemos correr el riesgo de vivir solo de impulsos o de reacciones momentáneas que no van precedidos de una adecuada reflexión. Nosotros como creyentes no podemos dejar de lado el hecho de que todo lo que ocurre en nuestra vida ocurre para nuestro bien (Ron 8, 28). Si ante un evento difícil o duro no podemos percibir la parte buena, es un indicativo de que es necesario que nosotros nos pongamos...

Hagámosle caso a Mamá...

El Evangelio de hoy nos presenta el pasaje conocido como “las Bodas de Caná”, que nos relata una acción prodigiosa de Nuestro Señor de transformar el agua en vino, de gran calidad y en gran cantidad. El relato es rico en detalles: Los recién casados se habían quedado sin vino en plena fiesta. María se da cuenta del apuro en que se encontraban. María intercede ante su Hijo para poner remedio a la afrenta de los recién casados. Jesús le responde con algo de dureza a su Madre. No obstante este gesto, María confía en su Hijo, por eso su acto de intercesión no se detiene en la respuesta de Jesús.  María dice a los camareros una frase que no perderá jamás su vigencia: «Haced lo que él os diga». No cabe ninguna duda que tenemos un cariño inmenso por nuestra Madre, pero nuestra vida como creyentes –ya lo reflexionamos en otras ocasiones– solo tiene sentido cuando ponemos a Jesucristo en el centro. Y eso nos lo enseña nuestra Madre al recordarnos, hasta el fin de los tiempos, la razón de se...

Como María...

Hoy nos unimos a toda la Iglesia en la solemnidad de Santa María, madre de  Dios. Justo ocho días después de la celebración del nacimiento del Nuestro Señor Jesucristo. A los ocho días del nacimiento, todo varón israelita debía ser circuncidado. La razón es porque Dios lo pidió a Abrahán: sería la una señal de la alianza que hacía con él y sus descendientes (Gn 17, 9-14). Era el modo en que pasaban a formar parte del Pueblo de Dios. Y ese es el relato que escuchamos en el Evangelio de Dios. Ese gesto tiene un contenido esencialmente religioso. Escuchamos también un gesto especial de la Virgen María al que debemos prestar atención. Dice el pasaje del Evangelio: “ María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón ” (Lc 2, 19). Ella, al igual que San José, estaban presenciando una serie de eventos fuera de lo normal y que habrían causado fuertes emociones a cualquier persona. Muchas de esas experiencias no se la habrían imaginado jamás. María pudo verse abrumada p...

Hijo de Dios e hijo de María

El tiempo de adviento es un momento especial para conocer mejor a Jesucristo. Y las lecturas de hoy nos ayudan en ese sentido. La primera lectura (Miq 5,1-4) nos dice que ya desde antiguo, se había anunciado que el Mesías —Jesús— nacería en Belén. Y así fue. La segunda lectura, de la carta a los Hebreos (Heb 10,5-10), nos dice que Jesús, al hacerse hombre, se mostró dispuesto a hacer la voluntad de Dios. Por esa disposición, “ todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre ”. Por esa ofrenda de su propia vida todos podemos hacer nuestra la salvación que Cristo nos ofrece. En el Evangelio (Lc 1,39-45), escuchamos de labios de Isabel que Jesús, además de hijo de Dios es hijo de María: “ ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? ”. Pero no solo eso, sino que, en esa misma pregunta, Isabel declara que Jesús es Dios mismo que se ha hecho hombre. Todavía podemos profundizar más. María había concebido a Jesús pocos días antes, cua...

La Asunción de la Virgen María

Los cristianos católicos tenemos en muy alta estima la persona de María, Madre de Dios. Su disponibilidad para poner en práctica la Voluntad divina, que hasta el mismo Señor Jesús resalta, es un ejemplo a seguir para todos los creyentes: escuchar la Palabra y ponerla en práctica (Lc 11, 28). Ciertamente, la asunción de María al cielo no se narra en la Sagrada Escritura, pero no es menos cierto que, como enseña San Pablo, nuestra fe nos lleva a la firme esperanza de que “esto mortal se vista de inmortalidad” (1Co 15, 54). Nosotros creemos que Ella se ha revestido de inmortalidad, porque el Señor ha hecho en Ella maravillas (Lc. 1, 49). Además de cantar la grandeza de María todas las generaciones (Lc. 1, 48), debemos considerar esa actitud de Ella de estar pronta a cumplir las indicaciones del Altísimo. En el Evangelio del día, Isabel proclama eso: ¡Dichosa tú que has creído! (Lc 1, 45) Hoy, este fundamento de nuestra espiritualidad de ve atacado por múltiples ideologías, que cuest...

Una virtud para todo cristiano

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  En el evangelio de nuestra Santa Misa (Lc 2, 16-21) escuchamos como acudieron a presentar sus respetos al Niño Jesús pastores y gente humilde que estaba en Belén. Para el modo de vivir de la época, aquello debió ser un evento que superó cualquier expectativa para una familia humilde, de pueblo. Habían pasado penurias en el viaje: María estaba en avanzado estado de gravidez, no encontraron posada, tuvieron que arreglarse en un lugar incómodo, hecho para animales, y sin las mínimas comodidades para el Bebé. Ahora presenciaba una serie de eventos que no solo les llenaban de gozo, sino que además los superaba. La actitud de María que realza el evangelista es que guardaba todas esas cosas y las meditaba en el corazón. Primero, las atesoraba en la memoria. Una virtud necesaria también en la vida ordinaria. Los seres humanos solemos no hacer recurso a la memoria de mediano y largo plazo. Siempre dejamos que sea la última experiencia la que tome el control del futuro, y no en rar...

La solemnidad de la Inmaculada Concepción

  Las lecturas de hoy nos muestran el proyecto de Dios: desde antes de la creación del mundo, el Señor había elegido que libremente los hombres obtendrían la salvación por la Encarnación de su Hijo. Nunca nadie habría imaginado que Dios se hiciera hombre. Una de las razones por las que el Sanedrín condenó a Jesús fue porque Él afirmaba que era Dios hecho hombre (Jn 10, 33). La cerrazón de su mente (por orgullo o por lo que sea) no les permitía ver en eso el mayor gesto de amor de Dios: ama tanto a los hombres que ha querido unirse a la vida e historia de los hombres. En la primera lectura, el Señor declara la enemistad entre la descendencia de la mujer (Jesús) y los descendientes del demonio. Jesús habría de nacer de una mujer para ser parte de la familia humana. Y el Señor se fija en una hija de Israel, de la tribu de Judá, que destacaba por encima de todas. Y la elige. Elige a María. La Iglesia ha creído siempre que Dios la libró de toda mancha de pecado original para que...

San José

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En el Evangelio de hoy, surge como personaje central San José. El Evangelio teje de él una gran alabanza: un hombre justo, santo y amaba a María con todo el corazón (Mt 1, 19).  José era un hombre justo (Mt 1, 19). Cuando en la Sagrada Escritura habla de justicia o dice que alguien es justo , quiere referirse a la fidelidad a la Voluntad de Dios. José era un hombre que quería siempre cumplir la voluntad de Dios en todo momento. En las pocas líneas que le dedican los Evangelios, queda más que patente que la justicia de José. Obedece siempre los dictámenes del Señor (Mt 1, 24; 2, 14; 2, 21). José era un hombre santo . La santidad en la Sagrada Escritura quiere decir que algo estaba separado del mundo y dedicado al Señor. Así, las cosas santas pertenecían al Señor y no podían tener otros destinos. Cuando el Señor en el Antiguo Testamento mandaba a Israel ser santos como Él es Santo, la razón es porque Dios los había separado de los demás pueblos (Lev 20, 26). José quería...

Familia impregnada con valores cristianos

            Hoy nos unimos a toda la Iglesia para celebrar la fiesta de la Sagrada Familia: José, María y Jesús. Como se ha dicho desde siempre, es el modelo de la familia cristiana. -             Ciertamente conocemos poco del día a día de la Sagrada Familia. Sin embargo, hay trazos en las páginas del Evangelio que hablan del talante de José y María. Esas actitudes son inspiración para las familias de todos los tiempos, tal como lo dijo el Papa Pablo VI en Nazaret. -             En las páginas del Evangelio leemos la dedicación y el cuidado de José por su familia, su amor por María su esposa, su profesionalidad como artesano, al mismo tiempo que su preocupación por Jesús. De María sabemos muchísimo. Ambos, José y María eran muy religiosos, tanto que iban a Jerusalén por las principales fiestas, para estar en el Templo. -             Co...

María, Arca de la Alianza

Una de las letanías que usualmente recitamos en el Santo Rosario aplica el título a la Virgen María de: "Arca de la Alianza". -- En la primera lectura escuchamos el relato de la entronización del Arca de la Alianza en la ciudad de Jerusalén. El Arca de la Alianza estuvo abandonada en una ciudad pequeña y no gozaba de la importancia que debía. Después que David logró la conquista de Jerusalén, decidió llevarla a esa ciudad y ese es el relato que escuchamos hoy en la primera lectura de nuestra Misa. -- No es extraño que se aplique a la Virgen María el título de Arca de la Alianza. El Arca contenía las tablas de la ley y los otros escritos que Dios mandó que se pusieran allí. Sobre el Arca descansaba el Espíritu de Dios y era el signo de la presencia de Dios en medio del Pueblo de Israel. -- Al igual que el Arca, María tuvo dentro de sí la presencia real de Dios: Jesús, Dios y hombre verdadero. Y hoy María, Arca de la Alianza, entra en la gloria del cielo. -- La...

Santa María, Madre de Dios

             La costumbre establecida por la ley mosaica era que todo varón, a los ocho días de nacido, debía ser circuncidado. Esa era la señal de pertenencia al pueblo de Israel. Legalmente, pasaba a formar parte del pueblo de Dios y se le imponía el nombre.             Entre en nacimiento de Jesús y su circuncisión ocurrieron una serie de eventos que llenaron de alegría, estupor… una serie de emociones mezcladas a la Virgen. Eso no fue obstáculo para que María dejara de vivir su vida de oración. De hecho, el Evangelio que hemos escuchado dice de Ella que “conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. Eso se llama discernimiento.             El Santo Padre Francisco nos ha recordado recientemente que el discernimiento es necesario para la vida cristiana ( Gaudete et exsultate nn. 166 – 175). Todo lo q...

Mirar a María

Este domingo, el Cuarto de Adviento, es una invitación para dirigir nuestra reflexión sobre la fase final de la historia de la salvación. Toda la historia del Pueblo de Israel está marcada por la promesa del Mesías: desde el relato del pecado original (Gn 3, 15), pasando por la bendición de Jacob a su hijo Judá (Gn 49, 8 - 12), la profecía de Moisés de que aparecería uno como él (Dt 18, 18), la profecía de Natán a David según la cual un hijo de David se sentaría en el trono por siempre (2Sam 7, 13 - 14), las señales precisas de Isaías (Is 7, 14) y Miqueas (Miq 5, 1 - 3): nacería de una virgen y en Belén... todo eso estaba llegando a su cumplimiento en María. La tensión espiritual de María debió ser intensa: en Ella se estaba realizando la plenitud de los tiempos. Llevaba consigo al Autor de la Vida, Cristo Nuestro Dios. No en balde María es llamada el primer Sagrario. La Iglesia teje una gran alabanza de María: Ella concibió a Jesús primero en su corazón antes que e...

¡Alégrate, llena de gracia!

En el Evangelio de nuestra Misa de hoy (Lc 1, 26-38), el ángel Gabriel saluda a María: ¡Alégrate, llena de gracia! El Señor está contigo En latín, tiene un alcance mayor esta expresión: gratia plena . La tradición bíblica ha visto, en esta expresión, una declaración de parte de Dios: Ella, María, reside plenamente la misma vida de Dios —la gracia— y, por consiguiente, Dios está con Ella. María es el objeto del amor de Dios. La tradición de la Iglesia es unánime en afirmar, como dogma de fe, que María, en atención a que sería Madre de Dios Hijo, fue liberada de cualquier mancha de pecado original y su alma fue dotada de la plenitud de la gracia desde el primer instante de su concepción. Así fue definido el 8 de diciembre de 1854 por el Papa Pío IX en la Bula Innefabilis Deus . La Iglesia siempre ha creído eso. De hecho, una de las invocaciones marianas más antiguas y extendidas de la fe católica así lo confiesa: ¡Ave María purísima! ¡Sin pecado original concebida! Con la ...

Una manera de amar: interceder

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             Habrá que repetirlo cuantas veces sea necesario: amar no es un sentimiento, ni atracción sexual, ni relaciones sexuales. Amar es la decisión firme de la voluntad de procurar el mayor bien por otra persona.             El bien que se busca para la otra persona no necesariamente tiene que salir de las propias manos. No sabemos ni podemos hacer todo: en muchísimas ocasiones tendremos que recurrir a otros. Y eso no disminuye en nada el amor. Pensemos un momento en papá y mamá que están en casa, y se percatan que el hijo no se siente bien: si ellos no saben qué tiene el niño y cómo actuar, no lo amarán menos porque lo lleven al médico.             A lo largo de nuestra vida encontraremos situaciones en las que nuestros familiares y amigos se encuentran en un momento difícil. Debemos ser conscientes d...

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

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La Iglesia inaugura el año civil con una celebración muy especial: Santa María, Madre de Dios. Muchas personas no se imaginan el porqué de esta celebración. Más bien pensarían o se interrogarían porqué no comenzar con una alusión al inicio del año civil. Ya en el I Domingo de adviento, la Iglesia da inicio al año litúrgico y en Navidad rememora el gran acontecimiento que transformó la historia de la humanidad: el nacimiento del Dios que se hizo hombre para salvarnos. Meses más tarde, celebrará la Pascua, con la cual se conmemora el evento salvífico del Señor Jesús. Entonces, ¿por qué el 1 de enero de cada año la Iglesia realiza la fiesta de María, la Madre de Dios?

ALEGRATE LLENA DE GRACIA

El relato de la Anunciación, cuya consecuencia primera e importante es la encarnación del Hijo de Dios, nos presenta la llamada de Dios a María para que se convierta en la Madre del Altísimo. Conocemos la respuesta de María: un sí, sin condiciones, aunque respetuoso y lleno del temor de Dios. María responde a la llamada e invitación de Dios con decisión: HAGASE EN MI SEGÚN TU PALABRA. No es otra cosa sino su plena aceptación al cumplimiento de la voluntad de Dios, que quiere que todos los seres humanos se salven. Un dato importante en ese relato lo constituye el saludo del Ángel.

La Inmaculada Concepción de la Virgen María

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Palabras del Papa Benedicto XVI en el Ángelus del 8 de diciembre de 2010.  (Traducción A.R.) Hoy, nuestra cita para la oración del Angelus adquiere una luz especial, en el contexto de la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María. En la Liturgia de esta fiesta se proclama el Evangelio de la anunciación (Lc 1, 26-38), que contiene, precisamente, el diálogo entre el Ángel Gabriel y la Virgen. “Alégrate, llena de gracia: el Señor está contigo” –dice el mensajero de Dios, y en este modo revela la identidad más profunda de María, el “nombre”, por así decirlo, con el cual Dios mismo la conoce: “Llena de gracia”.

Vallita

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En la Sagrada Escritura no existe la tradición de celebrar el aniversario de nacimiento. De hecho, solo se narran dos celebraciones y fuera del ámbito de la vida de Israel, y ocurrieron en esas celebraciones acontecimientos trágicos. En Israel las celebraciones eran fundamentalmente religiosas, la más importante de todas: la Pascua.