Remover los obstáculos
Llegamos al tercer domingo de Adviento. Y hoy las lecturas nos invitan a poner nuestra alegría en el motivo verdadero: en Cristo Jesús, el Señor. Porque el Señor está cerca, no debemos dejar que nuestro corazón se inquiete. Esta es, tal vez, una de las cosas más difíciles de comprender para muchos hermanos. ¿Se puede estar tranquilo con la situación económica y social que estamos viviendo? Como dicen en otros lugares, ¿se puede ser feliz con la que está cayendo? La respuesta simple y sencilla es: Sí. La pregunta siguiente es: ¿Cómo? Nosotros vivimos en medio de una cultura que ha ido perdiendo cada vez los referentes morales. No es nuevo. Ya pasaba eso en la época del Señor. ¿A qué se aferra una persona para su equilibrio emocional? Normalmente a lo material, y al poner allí toda la razón de su felicidad, la carencia previsible hace que perdamos la paz del alma y vayamos en búsqueda de mayores seguridades que, paso a paso, nunca serán suficientes. Y entonces, pasa algo curioso: en lo q...