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Mostrando las entradas etiquetadas como tercer domingo de adviento

Remover los obstáculos

Llegamos al tercer domingo de Adviento. Y hoy las lecturas nos invitan a poner nuestra alegría en el motivo verdadero: en Cristo Jesús, el Señor. Porque el Señor está cerca, no debemos dejar que nuestro corazón se inquiete. Esta es, tal vez, una de las cosas más difíciles de comprender para muchos hermanos. ¿Se puede estar tranquilo con la situación económica y social que estamos viviendo? Como dicen en otros lugares, ¿se puede ser feliz con la que está cayendo? La respuesta simple y sencilla es: Sí. La pregunta siguiente es: ¿Cómo? Nosotros vivimos en medio de una cultura que ha ido perdiendo cada vez los referentes morales. No es nuevo. Ya pasaba eso en la época del Señor. ¿A qué se aferra una persona para su equilibrio emocional? Normalmente a lo material, y al poner allí toda la razón de su felicidad, la carencia previsible hace que perdamos la paz del alma y vayamos en búsqueda de mayores seguridades que, paso a paso, nunca serán suficientes. Y entonces, pasa algo curioso: en lo q...

ÉL ES FIEL Y CUMPLIRÁ SU PROMESA

  En el camino del Adviento, este tercer domingo vuelve a presentarnos la figura de Juan el Bautista, a quien acudían los del pueblo al oír el mensaje de conversión que predicaba. En eso, se acercan los sabios del Pueblo de Israel para preguntarle si era el Mesías. Y su respuesta fue directa: no lo soy (Jn 1, 6-8. 19-28). También la segunda lectura (1Tes 5, 16-24) nos invita a estar alegres en medio de la adversidad, sin dejar que las circunstancias puedan arruinar nuestra relación con Jesús. Y siempre cabe la pregunta: ¿Cómo es posible estar alegres cuando no estamos bien, cuando la situación está “apretada”? Y a los que vivimos en la Diócesis de La Guaira pueden venirnos a la memoria 24 años atrás cuando muchos de nuestros hermanos quedaron sepultados o arrastrados por la corriente. ¿Es posible estar alegre? Hay diferentes maneras de entender la alegría, pero solo una de ellas es la verdadera. Hay quien se burla de todo y hace guasa de todo: esos no es alegría, solo usan la b...

Mirar al futuro con confianza

  Las lecturas del Evangelio de hoy nos ofrecen unos contenidos muy profundos de los que cada quien puede obtener reflexiones de mucho provecho. No obstante, quiero compartir contigo dos ideas. La primera lectura de nuestra Santa Misa (Is 35, 1-6a. 10) nos invita a hacer nuestra la esperanza cristiana en la victoria definitiva de Cristo Jesús. El profeta anuncia a Israel que las dificultades del tiempo presente son pasajeras y que el alma del creyente debe confiar en que el Señor pagará con creces la fidelidad: Volverán a casa los rescatados por el Señor, vendrán a Sión con cánticos de júbilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta el gozo y la dicha, porque la pena y la aflicción habrán terminado . Esa es la certeza que acompaña a los creyentes en Cristo Jesús. Nosotros tenemos la conciencia de que esta vida no es ni será perfecta, sino que estará llena de adversidades y dificultades junto con momentos de gozo y alegría. Ahora bien, esa esperanza cristiana, para pode...

Adviento es también poner "la casa en orden"

El domingo pasado reflexionábamos sobre la figura de Juan Bautista quien debía preparar el pueblo de Israel para la llegada del Señor. Y decíamos que era un llamado a hacer un examen de conciencia, para identificar las cosas que son un obstáculo para que podamos encontrarnos con Cristo Jesús. Hoy avanzamos un paso más: adviento es poner la casa en orden. No me refiero a arreglar físicamente nuestra morada, cosa que suele hacerse en estos tiempos decembrinos. Me refiero a la casa de nuestra alma. En el Evangelio de nuestra Santa Misa de hoy (Lc 3,10-18), muchos se acercaban a Juan Bautista y su mensaje de conversión tocaba corazones. Algunos le preguntaban qué debían hacer y la respuesta era sencilla: haz lo que debes hacer y no actúes mal. Los seres humanos del siglo XXI somos complejos pues hemos dejado que otros valores (que no son importantes) y antivalores adquieran relevancia en el día a día. Se trata de eliminar lo que no es importante y rectificar. A las fuerzas del orden, Juan ...

Ser cristiano = ser alegre

En el imaginario de mucha gente descansa un error de percepción sobre lo que significa ser seguidor de Cristo. Ese error consiste en que ser católico significa vivir en la calle de la amargura. En otras palabras, piensan que nos está prohibido ser felices. Nada más alejado de la realidad. Una de las cosas que ha destacado a los grandes santos es que son personas que viven alegres. Incluso en medio de la adversidad, porque la razón de su alegría no descansa solo en su bienestar. En el camino del adviento, hoy la Iglesia nos propone para nuestra reflexión esto: en la espera de Cristo Jesús, debemos estar alegres. En las lecturas de hoy, escuchamos tres de muchas razones para estar contentos: Me alegro en el Señor con toda el alma y me lleno de júbilo en mi Dios, porque me revistió con vestiduras de salvación y me cubrió con un manto de justicia (Is 61, 10): Jesús nos da la gracia y la fuerza necesaria para alejarnos del mal y orientar nuestra vida como ofrenda al Padre. Porque...

Esperanza en lugar de desilusión

La última parte del libro de Isaías se llama “el libro de la consolación”. Fue escrito en la época en que Israel fue deportado a Babilonia y en el territorio de Israel se vivía una pobreza y necesidad atroz, y los que habían salido de Israel y Judá añoraban volver a su tierra. Dios envía a los profetas para decirles que no pierdan el ánimo, que esa situación es pasajera, que Dios no olvida su promesa, que deben mantenerse firmes y que el Ungido del Señor dará un sentido pleno a todas las promesas de Yahweh. . La Iglesia nos propone diversos pasajes de este libro de la consolación para que consideremos este mensaje del Señor durante este tiempo de Adviento. . Algo de lo que ningún cristiano puede dudar es de la experiencia del mal: en nuestra vida y alrededor de nosotros; físico o moral. El creyente en Cristo Jesús no puede dejarse abatir por esta experiencia. Al contrario. Todo cristiano debe fortalecer la esperanza en Dios: las dificultades de esta vida no deben ni pueden hacern...

Las pequeñas corruptelas y distracciones

            Es un fenómeno reconocido el hecho de que las cosas que empiezan muy bien con el paso del tiempo, si no tienen una vigilancia permanente, comienzan a introducirse pequeñas corruptelas que con el paso del tiempo pueden convertirse en grandes desviaciones. Es el caso, por ejemplo, de un restaurant que comienza muy bien o de un colegio que comienza excelente, pero que con el paso del tiempo comienzan a decaer. Todo es producto de la naturaleza humana que tiende siempre a lo más fácil desvirtuando lo que era una acción buena al inicio.             Pero eso no solo ocurre con las pequeñas o grandes empresas que inician los hombres sino también en la vida ordinaria y en la vida espiritual. En la vida de pareja puede entrar el tedio o la falta de comunicación, lo mismo en la educación de los hijos, en el trato con otros familiares o los vecinos. En nuestra vida espirit...

LA ADVERSIDAD NO SEA UN OBSTÁCULO

En la primera lectura de la Misa (Is 35, 1-6) escuchamos las palabras de ánimo del profeta al Pueblo de Israel que venía del exilio. El yermo –tierra seca y deshabitada– conocerá agua fresca que hará de ella un terreno florido. El Pueblo de Israel sintió mucho desánimo al encontrar al territorio de Judá e Israel abandonado, solo, descuidado. Ya no era más la tierra que mana leche y miel. La adversidad forma parte de nuestra vida. Por eso mal hacen algunas mamás y abuelas de ahorrar incomodidades a los niños, porque les privan de un elemento esencial de su experiencia como seres humanos. Su vida después estará desequilibrada. La forma como enfrentamos la adversidad será diferente según seamos hombres de fe o no. Si no somos hombres de fe, entonces, tendremos una visión fatalista de los hechos. Confiaremos solo en nuestras fuerzas y viviremos en una desilusión constante, porque cada vez que veamos un imprevisto, será un obstáculo que minará nuestro ánimo. Si somos hombres ...

¡Que la paz de Dios te guarde!

En la segunda lectura de la Misa escuchamos: “ No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús ”. No se inquieten por nada : Date cuenta que no vale la pena llenarte de preocupaciones por las cosas materiales. Es cierto que las necesitamos para vivir, y vivir bien. Sin embargo, no deben ser ellas el centro de nuestra vida. De lo contrario ocurren distorsiones. Debemos vivir desprendidos. De hecho, ése es el consejo de Juan el Bautista que escuchamos en el Evangelio de hoy: ¿Te sobra? Da. No cobres más de lo que debes, no extorsiones a nadie… Y ese aviso es válido también en este tiempo de adviento: la Navidad no es botar dinero sin sentido, es celebrar con alegría el nacimiento del Niño Dios. Más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súpli...