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Mostrando las entradas etiquetadas como Domingo de Ramos

No debemos temer a la verdad

  Las lecturas de este Domingo de Ramos en la Pasión del Señor nos ofrecen la posibilidad de meditar y reflexionar sobre muchísimos temas de nuestra vida personal y nuestra relación con Cristo Jesús. Comparto contigo esta reflexión En nuestro país solemos decir una frase: “Por la verdad murió Cristo”. Es una frase histórica y teológicamente perfecta. Al mismo tiempo debería resultar para nosotros en una invitación a tener un compromiso firme con la verdad. Y no me refiero a la verdad de una noticia o a la verdad de un hecho histórico. Me refiero a la verdad propia, a reconocernos como somos y aceptar lo que somos delante del Señor. Como escucharemos en la lectura de la Pasión del Señor (Mc 14, 1—15, 47), el Maestro mantuvo una posición coherente con su realidad personal delante de Poncio Pilatos. Sin embargo, no podemos decirlo mismo de otros personajes que escuchamos en los relatos del Evangelio de hoy. En primer término, debemos mencionar al pueblo reunido en Jerusalén por esos d...

Jesucristo al centro de todo

 Hoy celebramos junto con toda la Iglesia la solemnidad del domingo de Ramos. Como hemos podido apreciar, la Santa Misa de hoy nos ofrece dos lecturas del Evangelio. La primera, al inicio de la celebración enseguida de la bendición de los ramos, que narra la entrada triunfal de nuestro Señor Jesucristo en la Ciudad de Jerusalén. La segunda lectura del Evangelio la hemos escuchado apenas y narra los últimos momentos de nuestro Señor Jesucristo. Teniendo presente ambas proclamaciones quiero compartir contigo estas ideas. - En primer lugar es necesario que pongamos en el centro de nuestra celebración de hoy a nuestro Señor Jesucristo. Es sabido por todos que el interés de muchísimas personas es obtener la palma bendita. Esas personas suelen hacerlo por motivos incorrectos: de hecho, su interés no es acompañar a Jesucristo sino obtener algo que por una extraña razón atribuyen una serie de poderes mágicos.  La palma bendita no tiene ningún poder, es solo un sacramental que nos recu...

Lo que pasó en Jerusalén es también nuestra historia.

  Hoy, Domingo de Ramos, escuchamos dos pasajes del Evangelio. El primero, en el momento de la bendición de las palmas (Lc 19, 28-40) en el que escuchamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; el segundo, la lectura de la Pasión del Señor según San Lucas (22,14–23,56). Viéndolo desde una perspectiva general, lo que pasó en Jerusalén es también nuestra historia. Te explico. Como punto de partida, te recuerdo que el buen cristiano no es el que no peca nunca porque ese cristiano no existe. El buen cristiano es el que hace el esfuerzo día a día por cumplir la Voluntad de Dios, con aciertos y errores. Es el que, cuando cae, se levanta. También puede ocurrir que nuestra conducta o la de algunos hermanos nuestros se parezca a la de las gentes que estaban en Jerusalén en esos días. En unos momentos, rebosantes de gozo, profesamos nuestra fe en Cristo Jesús, y como los judíos en Jerusalén le aclamamos como Rey: " ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor! ". En otros momen...

¿Qué podemos aprender de la entrada de Jesús a Jerusalén?

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  En los diferentes relatos de los Evangelios encontramos como un elemento común el que la gente que se encontraba en Jerusalén por la fiesta de la Pascua aclamó a Jesucristo como rey. Ese gesto puede tener diversos orígenes: Mucha gente vio los milagros que Jesús realizaba. Seguramente estuvieron presentes cuando el Señor realizó la multiplicación de los panes y los peces. Sin duda habrán presenciado, en más de una ocasión, alguna sanación. Casi todos conocieron la resurrección de Lázaro. Esa gente tendría múltiples motivos para manifestar su deseo de que Jesucristo fuese su rey.  Jesucristo quiere ser rey, pero no como quieren esas gentes. Como escuchamos también en los evangelios, su reinado no es de este mundo (Jn 18, 36). Desde el inicio de la cristiandad, los fieles han tenido claro que el reinado de Jesús no tenía que ver con las realidades de este mundo, sino que se trata de su acción en el corazón de cada creyente. Se usaba también, en lugar de reinado , el térm...

No dejemos envenenar el corazón

En la lectura de la pasión de la Santa Misa de hoy encontramos múltiples personajes, pero, quiero detenerme en la consideración de tres de ellos. Todos ellos muestran no tener criterio propio y orientan su vida por otros criterios, diferentes del mensaje de Cristo Jesús. Lamentablemente, la actitud de estos personajes sigue presente en la vida actual. El consejo de ancianos o Sanedrín . Nuestro Señor Jesucristo fue particularmente duro con ellos porque, teniendo la responsabilidad de guiar por el buen camino al Pueblo de Dios, no lo hicieron. Con sus palabras y sus conductas desviaron a las gentes de la práctica de la verdadera fe. Sus decisiones estaban basadas en otros criterios –principalmente el político- y no en la voluntad de Dios. Ellos no aceptaron las observaciones que hacía Nuestro Señor Jesús y dejaron que el corazón se le llenara de odio, de envidia, de venganza. La consecuencia de sus acciones no se hizo esperar: amañaron un proceso y mintieron al Procurador para ...

No siempre la voz del pueblo es la voz de Dios

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Este es el único día del año en que se pueden leer dos lecturas del Evangelio. El primero, nos relata la entrada de Jesús a Jerusalén. El segundo, las últimas horas de Jesús sobre la tierra: desde la última Cena con sus apóstoles hasta su crucifixión y muerte en cruz. Los dos pasajes del Evangelio que escuchamos hoy en nuestra Santa Misa nos muestran cuán volubles pueden ser nuestras emociones. En el primer Evangelio escuchamos cómo el pueblo de Israel que se encontraba en Jerusalén para las fiestas de Pascua, alabó la entrada de Jesús en la ciudad Santa: “ ¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo! ”. Ese mismo pueblo, unos días después, reunidos en el Enlosado, con Pilatos al frente, pidió la libertad de Barrabás. «Pilato les dijo: “ ¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías? ” Respondieron todos: “ Crucifícalo ”. Pilato preguntó: “ Pero, ¿qué mal ha hecho?” Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza: “¡Cr...

Lo que nos enseña el Domingo de Ramos

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En la lectura de la pasión de la Santa Misa de hoy encontramos múltiples personajes, pero, quiero detenerme en la consideración de tres personajes. Lamentablemente, la actitud de estos personajes sigue presente en la vida actual.

No seamos unos vendidos

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Los venezolanos usamos la palabra “vendido” para referirnos a una persona que hoy está con alguien y mañana está en su contra. Dicho de otro modo: Fulano es un “vendido” porque falta a la fe, confianza o amistad que debe a Zutano. En los dos relatos evangélicos que escuchamos en la Santa Misa de hoy podemos ver esta “cualidad” en los que estaban en Jerusalén en la Pascua en que murió el Señor. Fíjate:

NO SIEMPRE LA VOZ DEL PUEBLO ES LA VOZ DE DIOS

Los dos pasajes del Evangelio que escuchamos hoy en nuestra Santa Misa nos muestran cuán volubles pueden ser nuestras emociones. En el primer Evangelio escuchamos cómo el pueblo de Israel que se encontraba en Jerusalén para las fiestas de Pascua, alabó la entrada de Jesús en la ciudad Santa: “¡Hosanna! ¡Viva el Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en el cielo!”. Ese mismo pueblo, unos días después, reunidos en el Enlosado, con Pilatos al frente, pidió la libertad de Barrabás. « Pilato les dijo: “¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?” Respondieron todos: “Crucifícalo”. Pilato preguntó: “Pero, ¿qué mal ha hecho?” Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza: “¡Crucifícalo!” » Si hay algo que podemos aprender de esto es que la bondad o la maldad de algo no depende de la aceptación o rechazo de la mayoría. La bondad o maldad de una acción dependerá si es conforme con la Voluntad de Dios o no.