En la solemnidad del Sagrado Corazón
Nuestro día a día y los diversos acontecimientos en los que nos vemos envueltos producen una muy fuerte presión sobre nuestra alma. Y eso hace que, aunque estemos físicamente bien, sintamos un cansancio y un agobio espiritual. Todas esas cosas son una fuerte carga que nos va a desgastando. Muchísimas personas gastan un buen dinero en terapeutas o acudiendo a esos autodenominados gurús en búsqueda de técnicas que le permitan manejar el estrés. Y la verdad sea dicha, eso ayuda muy poco. Eso no supone una respuesta definitiva para lo que nos ocurre. Si pensamos que podemos alcanzar todo con nuestras solas fuerzas, no solo estaremos equivocados, sino que añadiremos más peso a nuestra alma. ¿Cuál es la solución? Acudir a Jesucristo. Escuchamos en el Evangelio de la Santa Misa de hoy: “Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque ...