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Mostrando las entradas etiquetadas como Voluntad de Dios

Dios no te salvará sin ti

  Hay una de esas frases lapidarias pronunciadas por San Agustín que dice: Dios que te creó sin ti no te salvará sin ti. Con esa frase, San Agustín quería hacer saber a todos que para que podamos alcanzar la felicidad eterna es necesaria nuestra participación, de tal manera que, sin nuestro consentimiento y nuestra conducta, no es posible ir al cielo. En otras ocasiones hemos tenido la posibilidad de reflexionar sobre lo que significa realmente la fe: es hacer el obsequio de nuestra inteligencia y nuestro corazón a Dios. Así, la palabra de Dios, su mensaje de salvación, son el faro seguro que nos guía en medio de la oscuridad y las adversidades. Ignorar la Palabra de Dios es igual que rechazarla. Aquel que se muestra indiferente, en la práctica, es lo mismo que rechazarla puesto que en ambos casos no se da la entrega del corazón a Cristo. La fe requiere que nosotros estemos dispuestos a buscar y cumplir la voluntad de Dios en todas las circunstancias. Por eso hoy y hasta el final d...

Estar con Jesús es lo mejor

Nosotros los venezolanos como también otros gentilicios, hemos ido adquiriendo el mal hábito de que, en una discusión o diálogo, "gana" aquel que dice la frase más hiriente. Es una muestra de que se ha perdido completamente el interés por la verdad. Algo similar ocurre con aquellas personas a las que se les llama la atención por cualquier motivo válido. Este tipo de personas pretenden liberarse de la responsabilidad de sus propias acciones con algunas frases hechas. De estas últimas frases muchas de ellas comienzan así: " Yo considero... ". Ese desprecio por la verdad y la voluntad de no asumir la responsabilidad de las propias acciones se ha vuelto algo tan cultural que, aunque parezca increíble, está formando también parte de la cultura de la Iglesia. Si hay algo verdadero en la vida de todo fiel es esto: lo mejor es siempre estar con Cristo Jesús. Y el demonio ha sido tan hábil que ha hecho que, en la mentalidad de muchos, esto pase a un segundo o tercer lugar.  ...

Familia, escuela de valores

 Este domingo celebramos junto con toda la Iglesia la Fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José. Hoy, como siempre, es una oportunidad maravillosa para reflexionar sobre la voluntad de Dios sobre la institución familiar. Hay un asunto sobre el cual se hace urgente discurrir con atención: la transmisión de los valores religiosos. En el Evangelio escuchamos que la Sagrada Familia “solía ir cada año a Jerusalén para las festividades de la Pascua”. Y, al parecer, también acudían con ocasión de las otras festividades religiosas importantes de Israel. Jesús aprendió los valores religiosos de sus padres. Hoy las familias cristianas sufren un fuerte ataque. La institución matrimonial como proyecto originario de Dios está siendo masacrada por las ideologías, que, aunque dan resultados desastrosos, la siguen defendiendo y promoviendo con una cantidad obscena de dinero. Esas mismas ideologías atacan el mensaje de Cristo Jesús. Venden, sobre todo a los más jóvenes, que el mensaje de Cr...

¿Y por qué no dispone desde ahorita?

 Hoy, junto con toda la Iglesia, celebramos la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, rey del universo. Todos los creyentes en Cristo Jesús reconocemos, como dice la Sagrada Escritura, que todo está y estará bajo su poder. Ahora, podríamos hacernos la pregunta: Si todo está bajo su poder ¿por qué no comienza a mandar desde ahorita? ¿Por qué no evita tanto mal en el mundo?  Es una pregunta válida y la respuesta correcta no siempre es del agrado de todos o es aceptada por todos. Para poder comprenderla es necesario entender dos cosas.  En primer lugar, el reinado de Cristo no es como los reinos de este mundo, como lo escuchamos en el Evangelio de Nuestra Santa Misa (Jn 18, 33b-37). El reinado de Cristo es especial: el Señor es rey de aquellos que lo aceptan como tal. Un corazón en el que no hay lugar para Cristo Jesús, no forma parte del Reino de Dios. Por eso, cuando nos encontramos con algunas personas que intentan culpar a Cristo o a Dios Padre de los males del mundo, e...

Dios siempre primero

 Las lecturas de nuestra Santa Misa de hoy nos invitan a considerar un punto bastante descuidado en el día de hoy. Dios siempre es primero. En el Evangelio (Mc 12, 28b-34) escuchamos cómo un escriba, es decir, una persona que se dedica al estudio de la ley de Israel, se acerca al Maestro para preguntarle cuál de los mandamientos es el más importante. La pregunta tiene su razón de ser. Entonces como ahora, había personas que veían la Sagrada Escritura de modo diferente y a veces se olvidaban de lo esencial. Entre las discusiones que se daban en esa época estaban algunos que defendían la esencial igualdad de todas las prescripciones de la ley de Moisés, mientras que otros establecían la superioridad de algunas normas. No era una pregunta banal acercarse a un rabí y preguntar su opinión sobre este controvertido tema. El Maestro le contesta sensatamente, citando de la Sagrada Escritura un pasaje que servía de oración a los israelitas quienes la repetían con frecuencia durante el día. E...

Difícil pero no imposible

  Las lecturas de nuestra Santa Misa de este domingo son una invitación inequívoca a considerar lo que el Señor quiere enseñarnos sobre el matrimonio. Aunque Nuestro Señor haya hablado de eso hace mucho tiempo, su enseñanza continúa plenamente vigente, aunque a muchos no le guste aceptarla. La voluntad de Dios sobre la unión del hombre y la mujer, nos enseña la Sagrada Escritura, ha sido el proyecto originario de Dios. De hecho, en la primera lectura del libro del Génesis (2, 18 - 24) podemos tomar en consideración tres detalles importantes. El primero es que el Creador afirma: "no es bueno que el hombre esté solo". En el relato del Génesis el hombre pone nombre a los animales de cada especie, pero no encontró nadie similar a él. Podríamos hacer muchas consideraciones de tipo psicológico, pero de momento nos baste con el hecho de que el Señor ha puesto en la naturaleza del hombre una tendencia a no vivir solo. El relato bíblico utiliza la figura según la cual la mujer f...

El respeto religioso

Hay un hecho que podemos constatar todos. Existe una tendencia según la cual cualquier persona puede permitirse opinar sobre materia religiosa. Y ese tipo de personas creen que su opinión vale algo. No es raro encontrarse, entonces, a personas que le indican al sacerdote como ellos consideran que debería ejercer su ministerio. También, y es el caso más frecuente, puedes encontrarte personas que te dirán que ellos son mejores cristianos a pesar de que no vayan a Misa ni cumplan los mandamientos. Y la razón en la que se fundamentan es porque ellos tienen algunas prácticas religiosas, pocas, pero que ellos consideran que es más que suficiente. Eso es lo que se llama doctrina humana. Para entendernos mejor: la doctrina humana es aquella palabra de hombre que pretende ocupar la Palabra de Dios para erigirse en la voluntad divina. Y eso es lo que critica el Señor. Nuestro Señor Jesucristo reclama a los judíos de su época el que ellos le prestan más atención a las tradiciones humanas qu...

Siempre es una decisión

  Las lecturas de nuestra Santa Misa de hoy nos invitan a reflexionar sobre un elemento presente en nuestra vida de fe. Seguir al Maestro, así como alejarse de Él, es siempre la consecuencia de una decisión. En la primera lectura de hoy (Jos 24, 1-2a. 15-17. 18b), Josué, el gran conductor del pueblo de Israel a la muerte de Moisés, una vez que ya han conquistado la Tierra prometida, reúne al pueblo para recordarles algo importante. El pueblo ha llegado hasta aquí en compañía del Señor Dios de los ejércitos. Y Josué le reemplaza a decidir a quién van a servir: si al Dios único y Todopoderoso o, por el contrario, a los dioses que encontraron en esa tierra. Josué da un testimonio elocuente: " En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor ". En el Evangelio (Jn 6, 60-69), escuchamos como el Señor habla a los judíos haciéndoles saber lo exigente de seguirle. Lo más duro para los judíos es liberarse de su modo de entender el mensaje de Dios para aceptar el camino novedos...

Buscarán razones para no escuchar

 Los seres humanos somos complejos y por eso, en muchos casos, resulta imprevisible cual es la decisión que puedan tomar. Hay un estudio estadístico, por ejemplo, que dice que alrededor del 50% de los pacientes no cumple correctamente el tratamiento, decidiendo ellos cuál es la mejor manera de hacerlo. La sabiduría popular ha recogido en un refrán una actitud común de muchos: no hay peor sordo que quien no quiere escuchar. Y es cierto. Existen múltiples motivos por los que un sujeto no quiere escuchar lo que le dicen. Y las lecturas de hoy son un ejemplo de ello. En la primera lectura (Ez 2, 2-5), el Señor escoge al profeta Ezequiel para enviarlo a su pueblo y le advierte que son un pueblo muy terco. Ya en épocas pasadas no quisieron escucharle y que probablemente ahora tampoco quieran oír el mensaje que Dios tiene para ellos. Pero en todo caso, el profeta tiene que anunciarles a ellos el mensaje de parte de Dios. En el pasaje del Evangelio (Mc 6, 1-6), el Maestro se encuentra en s...

El símil de la tormenta

 Las lecturas de este domingo son una clara invitación para que nosotros veamos la realidad y la experiencia de nuestra vida con otros ojos. Como escuchamos en la segunda lectura (2Co 5, 14-17), para los que hemos abrazado la fe en Cristo Jesús todo es nuevo. San Pablo nos invita a juzgar todas las cosas no solo con criterios humanos sino también con los criterios de la fe. De esta manera, el cristiano entiende que no todo está bajo su control y que no puede disponer de todas las cosas según su voluntad. Es necesario que entendamos que hay cosas que están fuera de nuestro dominio. Tal vez los momentos que nos llenan más de preocupación son aquellas que suponen de algún modo algún peligro para nosotros. Es tal vez el momento en que nos sentimos más vulnerables y es la ocasión más propicia para que nos acordemos de que hay Alguien que está por encima de todo y que es Todopoderoso. Y es eso precisamente lo que escuchamos en el Evangelio de nuestra Santa Misa (Mc 4, 35-41). El símil má...

El reino del mal y la Familia de Cristo

 Hoy las lecturas de la Santa Misa son ricas en contenido. Se podría reflexionar sobre múltiples temas, pero me detendré sobre un par de ellos. Las lecturas nos hablan de la existencia del demonio. Ya en la primera lectura (Gn 3, 9-15) escuchamos el relato conocido como el del pecado original, y allí, el autor sagrado quiere dejar constancia de que un ángel malo quiere apartar los corazones de los hijos de Dios. Y el pasaje del Evangelio (Mc 3, 20-35), el Señor no solo reafirma eso, sino que pone en evidencia la afirmación ridícula de que la acción de Cristo es obra del demonio. El Maestro afirma que el demonio tiene como razón de su existencia hacer que los hijos de Dios aparten su corazón y su vida del trato con Dios. Por eso, todo lo que pueda apartarnos del amor de Cristo tendrá el título de “demoníaco”. No obstante, eso, hay una situación peor: poner en duda el poder de Cristo y su salvación. Eso es lo que Cristo Jesús llama “blasfemia contra el Espíritu Santo”.  Al contr...

El compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios

 Las lecturas de nuestra Santa Misa de hoy giran en torno a dos temas. El primero es el tema del bautismo y el compromiso que genera en quienes lo recibimos. El segundo tema tiene que ver con las tentaciones de Jesús en el desierto. Y aunque pareciera no tener relación una con la otra, en realidad, están estrechamente unidas. En la segunda lectura tomada de la primera carta del Apóstol San Pedro (3, 18 – 22), el primer papa nos recuerda que es el poder de la resurrección de Cristo el que nos concede la salvación. Y el Señor ha querido hacernos partícipes de esa dinámica de salvación con la recepción del sacramento del bautismo. El apóstol refiere el relato del diluvio universal cuya referencia escuchamos en la primera lectura (Gen 9, 8 – 15) afirmando que era figura del bautismo. En esta ocasión, el apóstol va más allá de la simple purificación de nuestros pecados. Indica la consecuencia que debe tener en la vida de quienes hemos recibido el bautismo: El compromiso de vivir con una...

Jesús es el profeta

 En el uso común del lenguaje el término profeta significa aquel que puede predecir el futuro. En el sentido bíblico profeta es aquel que lleva un mensaje de parte de Dios. Todo aquel que habla siguiendo el mandato de Dios es un profeta. El gran líder del pueblo de Israel Moisés era también considerado un profeta puesto que él era el intermediario del que Dios se servía para hacer llegar el mensaje al pueblo. Sabiendo ya Moisés que llegaba al término de su camino en la Tierra anuncia al pueblo de Israel que en un futuro se presentaría en medio del pueblo un profeta semejante a él: “ Pondré mis palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo. A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas ”. Ese profeta es Cristo Jesús. Como ya hemos escuchado en otras ocasiones, Él es el Dios y hombre verdadero (Jn 1, 14); Él es imagen del Dios invisible (Col 1, 15), Él es Dios bendito por los siglos (Rom 9, 5), Él es la Palabra de Dios (Jn 1, 1). Y como escuch...

La Voluntad de Dios no es siempre como la pensamos

  Hoy, último domingo del tiempo de adviento, coincide con la víspera de Navidad. Y el relato del Evangelio nos presenta hoy la escena de la Anunciación (Lc 1, 26-38). En la primera lectura, escuchamos el mandato del Señor a Natán para que anuncie a David que no será él quien le construya un Templo, sino su hijo. Y le promete, además, que su trono será estable eternamente (2 Sam 7, 16). Dios le hace saber al profeta Natán que se había equivocado al decirle a David que estaba haciendo la voluntad de Dios. Nosotros sabemos que Cristo Jesús es el cumplimiento de la promesa que Yahweh hizo a David. Los líderes de Israel de entonces no pensaban igual. Porque el querer de Dios no es siempre como nos imaginamos o pensamos. Seguramente, los líderes esperaban que su nacimiento fuese anunciado con fastuosidad y se hubiesen presentado los potentados de la época. Pero la decisión de Dios fue otra: un ángel le dice a una joven en Nazareth. Probablemente, esperaban que su nacimiento fuese ...

¿Qué podemos aprender de la parábola de los talentos?

  El talento era una unidad monetaria que se usaba en la antigüedad. No era una moneda, sino que era una medida para indicar un número de monedas o su equivalente en plata. Un talento equivalía a unos 32 kilos de plata o al salario de 17 años de trabajo. Todavía hoy sería bastante dinero. El uso de este término por parte del Señor en el Evangelio ha introducido un significado nuevo en el idioma: cuando hoy se habla de talento se refiere a las capacidades que muestra una persona para desarrollar una determinada actividad. Ésta es la razón por la cual cuando escuchamos a un joven cantando decimos que tiene talento, o cuando alguien posee destrezas para resolver ciertas situaciones se dice que tiene un talento especial. De este pasaje del Evangelio de Jesús (Mt 25, 14-30) nos deben quedar claros algunos puntos: 1) Todos –quien más, quien menos– hemos recibido del Señor algunos talentos. Que otros no lo sepan o no lo valoren no tiene nada que ver. Es suficiente que lo sepamos nos...

Saber mirar al final del camino

 Es algo coherente afirmar que no hay que perder de vista el objetivo. Y también es cierto que equivocar el objetivo es algo perjudicial porque nos hace perder tiempo y energías. Y en las lecturas de la Misa de hoy, Dios y la Iglesia nos piden que sepamos poner nuestra voluntad en el final del camino de nuestra vida. Muy por el contrario de lo que pueda pensarse, el final del camino no es el momento de morir, como lo escuchamos en la segunda lectura: s i creemos que Jesús murió y resucitó, de igual manera debemos creer que, a los que mueren en Jesús, Dios los llevará con él (1Tes 4, 14) El objetivo final de nuestra vida es la vida eterna. El momento definitivo ocurrirá con la segunda venida de Cristo, pero en la biografía personal puede ocurrir antes, cuando el Señor nos llame a su presencia. Sea uno u otro, es un encuentro definitivo con Cristo Jesús. El gran peligro entonces es que no estemos preparados para ese momento. Y eso puede ocurrir porque nos distrajimos en cosas pasaje...

No a la doctrina de hombres

  Ha sido una tentación muy frecuente en la historia de la Iglesia querer tergiversar el mensaje del Señor en favor de una posición personal. Lo era ya en la época de Nuestro Señor y lamentablemente también lo es en nuestra época actual. Desde muy temprano en Israel aparecieron diferentes maestros que trataban de interpretar el mensaje que el Señor había dejado en la Escritura. Los seguidores de esas escuelas, en lugar de seguir el mismo espíritu de sus maestros, convirtieron sus opiniones personales en una suerte de bastión. Entonces comenzaron a aparecer las diversas facciones. Había los seguidores del maestro X como también seguidores del maestro Z. Por supuesto, eran rivales. El asunto no terminó allí. Ya en la época de Nuestro Señor Jesucristo se convirtió en una práctica común el que los determinados seguidores de una facción se arrogaban para sí una superioridad moral con respecto al resto del pueblo. Ellos se autorreferenciaban como modelo para todo el pueblo de Israel....

No se inquieten por nada

  No cabe duda que las lecturas de este domingo están dirigidas a explicar una imagen frecuente en la Sagrada Escritura: la viña. Esta imagen era usada con frecuencia para referirse al pueblo de Dios. Imagen que queda muy clara en la primera lectura y en el salmo responsorial. En el Evangelio (Mt 21, 33-43) Nuestro Señor Jesucristo se sirve de esa imagen para hacer saber a los sumos sacerdotes y a los ancianos de Israel que por no haber sido fieles a la misión que Dios les había encomendado ellos ya no serían la guía del pueblo. Dios ha destinado que serán otros quiénes guiarán al pueblo de Dios, es decir, harán efectivo el reinado de Cristo. Sin embargo, quiero distraer tu atención sobre unos detalles accesorios del relato del Evangelio y que nos pueden ayudar en nuestro día a día. El pasaje del Evangelio comienza diciendo que el Señor se dirige a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo. Nuestro señor Jesucristo se estaba dirigiendo a los líderes religiosos y también polí...

Nunca es una buena idea...

 Las lecturas de nuestra Santa Misa tienen mucha riqueza de contenido. Quiero compartir uno especial, que supone una alerta sobre nuestro trato con el mundo. Naturalmente, nuestra relación con las cosas materiales es más fuerte que con las cosas espirituales. La relación con Jesucristo requiere un esfuerzo particular porque implica poner lo material en un segundo plano. Y eso no siempre es fácil. Nuestra naturaleza humana es débil no solo por lo que refiere a la fuerza física, sino sobre todo por lo que tiene que ver con la fuerza de la voluntad. Normalmente nos dejamos llevar por la ley del mínimo esfuerzo: tendemos a hacer lo que menos trabajo requiera. Y es en este punto donde las tendencias humanas chocan con el proyecto personal que Cristo quiere para con cada uno de nosotros. Seguir a Cristo requiere esfuerzo y el Señor lo deja claro: El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga (Mt 16, 24). Entonces, puede ocurrir que el creyente trate de...

Ciudadanos del Reino

  En la lectura de nuestra Santa Misa de hoy el maestro nos propone una serie de imágenes para explicarnos qué cosa es el Reino. Entre ellas destaca una a la cual los discípulos le piden a Jesús que les diga cuál es su significado. Se trata de la parábola del trigo y la cizaña. Los trabajadores se dan cuenta que entre el trigo hay una maleza muy similar al trigo pero que no sirve para nada y se llama cizaña. Se lo dicen al dueño del campo y este decide dejarlos crecer juntos hasta la ciega momento en el cual separarán el trigo de la cizaña. El Maestro explica su significado: “ El sembrador de la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, la buena semilla son los ciudadanos del Reino, la cizaña son los partidarios del maligno, el enemigo que la siembra es el diablo, el tiempo de la cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Y así como recogen la cizaña y la queman en el fuego, así sucederá al fin del mundo: el Hijo del hombre enviará a sus ánge...