Nosotros en el misterio de la Santísima Trinidad
Hoy, Domingo después de la solemnidad de Pentecostés, celebramos con todos nuestros hermanos en la Iglesia, la solemnidad de la Santísima Trinidad. Es el misterio de un único Dios en tres personas. Aunque pueda sonar medio blasfemo, es una pregunta válida: ¿Qué influye en nosotros el profesar el misterio de la Santísima Trinidad? ¿Es un dogma de fe “inútil”? El primer paso que hemos de dar es que el misterio de la Santísima Trinidad lo reconocemos en el mensaje de la Biblia: Un Dios Padre de todos que envía a su Hijo Único Jesucristo por nosotros y nuestra salvación, y ambos envían su Santo Espíritu a la comunidad de creyentes que es la Iglesia. No se trata de algo impuesto: es reconocer su presencia en la historia de la salvación que se nos expone en la Sagrada Escritura. El paso siguiente: reconocer el misterio de la Santísima Trinidad implica que puedo y debo enriquecer mi vida como creyente. Mi espiritualidad no puede ser igual. No es lo mismo saber que soy Hijo de Dios Padre...