Con el demonio no se dialoga
Hoy en el pasaje del Evangelio escuchamos cómo el demonio, aprovechando una circunstancia especial en la vida del Señor después de 40 días de ayuno se acerca a Él para intentar hacerle fracasar en su misión. Este pasaje se le llama “las tentaciones de Jesús en el desierto”. La primera tentación que presenta el demonio tiene que ver con vender como “más importante” la satisfacción de las necesidades materiales. El demonio, percibiendo el esfuerzo que hace el Maestro por llevar una vida austera y de penitencia en el desierto, cree que Jesús cederá a la tentación de renunciar a la voluntad de Dios Padre por la oferta de pan. El Señor le responde haciéndole saber que nada será más importante que la salvación de la propia alma: No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. La segunda tentación tiene que ver más con la pobreza de pensamiento. El demonio cree que el Señor está obligado a mostrar siempre su poder incluso cuando no es necesario. ...