Romper con nuestros prejuicios
Hoy, la liturgia de la Santa Misa nos ofrece para nuestra consideración el texto bíblico comúnmente conocido como el de “la samaritana” (Jn 4, 5-42). Es un pasaje muy rico en detalles, que da pie a muchísimas reflexiones. Una de las enseñanzas que nos deja, y es la que quiero compartir contigo hoy, es esta: podemos y debemos romper con nuestros prejuicios. Un prejuicio es una opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. De esta manera, los seres humanos somos especialistas en juzgar a otros llevándonos solo de las apariencias. Y, claro, no siempre el juicio es el acertado. Eso lleva a que nuestro trato con el prójimo no sea el que nos pide Nuestro Señor. En la época en que el Señor peregrinó por Israel existían un montón de prejuicios, muchos de ellos transmitidos en la cultura. Uno de ellos era que, por razones políticas y religiosas, los samaritanos y los judíos no se trataban. De hecho, cuando el Señor le pide agua a la Samaritana, ella...