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La lógica de Jesús

  Ya los filósofos de la antigüedad habían afirmado que el fin natural del hombre es ser feliz. El hombre debe orientar su vida en la búsqueda de la felicidad. El problema estriba en lo que cada persona pueda interpretar como la felicidad. San Agustín enseñaba que todas las cosas que Dios ha creado son buenas. Todas ellas pueden ser objeto de nuestra voluntad, pero de manera alguna deben apartarnos del bien más grande de todos: Dios mismo. Poner nuestra voluntad en Dios es la razón y la causa de nuestra felicidad verdadera. El mismo San Agustín tiene un pasaje donde él mismo daba su testimonio: durante mucho tiempo buscaba la felicidad en las cosas mundanas y pasajeras. Pero, experimentó que, si bien le proporcionaban alguna felicidad, esta era pasajera y dejaba una sensación de vaciedad: ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que tú...

Luz para todos

  Las lecturas de este domingo son la expresión perfecta de la misión de la Iglesia. Dios envía a todos a anunciar el Evangelio. Y para ello se sirve de la imagen de la luz. En el lenguaje castellano, así como en otras lenguas, se destinó el sustantivo ‘oscuridad’ para referirse a la situación personal en la que una persona no podía o se negaba a formarse, es decir, a recibir noticias que le permitieran mejorar su situación. Y así se dice una persona que no puede o renuncia a obtener mayor información, se dice que esa persona vive en la oscura ignorancia. La Sagrada Escritura se sirve de la imagen de la luz para referirse a la Palabra de salvación: a aquella que hace alejarse del mal, que da orientaciones seguras para la vida, que da un significado a la propia vida y que nos hace ser felices ya en esta tierra: “ Sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció. Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, com...

Sin miedo a anunciar a Jesús

  Es una práctica bastante común entre nosotros el que, si sabemos de las bondades de un determinado producto, no dudamos en recomendarlo. También si hemos tenido una buena experiencia con algún profesional, un médico o un abogado, por ejemplo, solemos recomendarlo a alguien cercano si se encuentra en una situación similar a la nuestra. Hoy en el Evangelio (Jn 1, 29-34) escuchamos cómo Juan Bautista no duda en anunciar a todos que Jesús, el Mesías prometido, se hallaba ante los ojos de los circunstantes. Evoca la figura del cordero, animal que se usaba en sacrificio en los cultos del Antiguo Testamento y era la comida principal de la Cena Pascual. La sangre del cordero pascual, untada sobre las puertas de la casa donde se comía la Cena, era la señal que libraba a esa familia de la muerte. Esta intervención de Juan el Bautista tiene lugar después de un interrogatorio que le hacen los levitas y sacerdotes, en el que afirmó sin titubeos: Yo no soy el Mesías (Jn 1, 20). Ahora, reencont...

Soy yo quien lo necesita

Hoy, Fiesta del Bautismo del Señor, escuchamos el relato que nos presenta el Evangelio según San Mateo (3, 13-17). Hay dos detalles sobre los cuales te invito a poner tu atención. El primero, cuando se encuentran Juan Bautista y Nuestro Señor Jesucristo, el primero le dice al Señor: « Yo soy quien debe ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a que yo te bautice? ». El bautismo ofrecido por San Juan era un gesto simbólico. Las personas que se acercaban a escucharle, aceptaban la gracia de la conversión. Ellos sentían la necesidad de comenzar de nuevo, Juan le ofrecía la oportunidad, haciéndoles saber que es solo para la conversión. Y todo ese llamado tenía como fin preparar el corazón para recibir a Cristo. Él, Cristo Jesús, es la razón de ser de todo. Así tiene sentido la frase de Juan Bautista: Yo soy yo quien te necesita. Y es en este punto donde todos los cristianos debemos reconocer que un nuevo comienzo es imposible sin Cristo Jesús. Confiar en movimientos, en ideologías, en personas ...

Aprovecha esta ocasión

 Hoy para la inmensa mayoría de las personas, por no decir todos, se celebra el año nuevo. Esa inmensa mayoría olvida que hoy es una fiesta de la Virgen, la primera de todas: Santa María Madre de Dios. Hoy es un día con un significado arbitrariamente atribuido. El mundo celebra el primero de enero como el inicio del año desde el 1582, cuando el Papa Gregorio XIII introdujo una modificación al calendario juliano y estableció que el año iniciaría no el 25 de marzo, sino el 1 de enero. Con lo cual, no existe alguna razón necesaria para que sea este día. Esa realidad puede ser iluminada por la luz del Evangelio. Puede ser ocasión de lo que en algunos deportes llaman “ stop and go ”, un parar y seguir. Parar, para mirar atrás y ver aciertos y errores, virtudes y pecados. Parar, para pedir perdón al Señor por las deficiencias que hayamos tenido. Parar, para dar gracias a Dios por todos los beneficios que hemos recibido de su generosidad. Seguir, para aprender de lo pasado y mejorar mi fu...

El futuro del mundo pasa por la familia

  Hoy, además de la Fiesta de los Santos Inocentes, celebramos el domingo de la Sagrada Familia de Nazaret. Y es una ocasión más que especial para recordar algo importante: el futuro de mundo, o mejor, los futuros hombres y mujeres de nuestro mundo serán como sean formados en la familia. No es un secreto para nadie que la personalidad y el carácter se van moldeando desde pequeños en el seno de una familia, tal cual como ella es: nuclear, extendida, disfuncional… Es en ese pequeño entorno donde se aprende lo elemental (hablar, comportarse, respeto…) hasta los valores que le permitirán interactuar correctamente con el mundo. Y es en este último donde se fragua el hombre del futuro. La proliferación de contenidos por las redes sociales ha creado un profundo caos en lo que se refiere a los criterios, no solo de la familia, sino de cualquier cosa. En lo que se refiere al ámbito familiar, se escucha cualquier tontería y dislate. Sin tener los criterios claros, la educación familiar p...

La rectitud ante Nuestro Señor

  Ya estamos en el último domingo de Adviento. Y hoy las lecturas nos invitan a fijar nuestra atención en Jesucristo, que viene, que nace. Hoy las lecturas nos presentan dos personajes, muy diferentes, y que nos ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre cuál es nuestra actitud para con el Señor. Ajaz, rey de Judá, descendiente de David, fue un rey malo. Era idólatra y había profanado el Templo del Señor en Jerusalén (2Cro 28, 19). Cuando se vio asediado por sus enemigos, retiró todo el oro del Templo para hacer una ofrenda al Rey que les asechaba (2Cro 28, 20 – 22). Isaías se presenta ante él y para moverlo a confiar en el Señor Dios de sus padres, le dice: “ Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto ”. Contestó Ajaz: “ No la pediré. No tentaré al Señor ” (Is 7, 10 – 12). La mayor de todas las hipocresías. Quería presentarse como un hombre fiel, pero no lo era. José, también descendiente de David, de quien la Palabra de Dios dice que es un...