Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como humildad

Librarnos del peso de la soberbia

 Las lecturas de hoy tienen un tema que destaca: la soberbia como un enemigo del creyente. Así nos resulta ineludible hacer una reflexión sobre el pecado capital de la soberbia y su remedio, la virtud de la humildad. La soberbia consiste en un amor desmedido de sí mismo y el deseo de ser preferido y admirado por los demás. No es difícil entender entonces por qué es un enemigo del creyente: se convierte en un obstáculo inmenso para que la Palabra de Dios dé fruto en nosotros. El soberbio tiene como único criterio a sí mismo, con lo cual, la Palabra de Cristo no tiene valor real para él en su vida. Escuchamos en la primera lectura: “No hay remedio para el hombre orgulloso, porque ya está arraigado en la maldad” (Ecclo 3, 28) El remedio al mal de la soberbia es la virtud de la humildad. Lejos de la caricatura del “humilde” como una persona que es callada y con la mirada perdida, la humildad es, básicamente, el conocimiento de sí mismo, de sus propias limitaciones y virtudes. El humild...

La soberbia de la vida

  En la primera carta de San Juan (2, 16) se nos pide que nos alejemos de lo que hay en el mundo: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida. En el evangelio de hoy (Lc 6, 39-45) escuchamos una masterclass de Nuestro Señor Jesucristo sobre lo que significa la soberbia de la vida. La soberbia es la actitud de la persona que está convencido de poseer una perfección tan alta que se cree superior a los demás y que, por lo tanto, tampoco acepta las correcciones de otro. El soberbio se permite criticar a todas las personas a su alrededor. No es difícil concluir que la persona soberbia cierra las puertas del corazón a la palabra de Cristo Jesús. El soberbio sufre de ceguera espiritual. No es capaz de reconocer que va por mal camino y aun así pretende imponerse como modelo y guía de los demás: « ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? » El soberbio encuentra defectos en todas las personas, que puede ser que la teng...

No debemos temer a la verdad

  Las lecturas de este Domingo de Ramos en la Pasión del Señor nos ofrecen la posibilidad de meditar y reflexionar sobre muchísimos temas de nuestra vida personal y nuestra relación con Cristo Jesús. Comparto contigo esta reflexión En nuestro país solemos decir una frase: “Por la verdad murió Cristo”. Es una frase histórica y teológicamente perfecta. Al mismo tiempo debería resultar para nosotros en una invitación a tener un compromiso firme con la verdad. Y no me refiero a la verdad de una noticia o a la verdad de un hecho histórico. Me refiero a la verdad propia, a reconocernos como somos y aceptar lo que somos delante del Señor. Como escucharemos en la lectura de la Pasión del Señor (Mc 14, 1—15, 47), el Maestro mantuvo una posición coherente con su realidad personal delante de Poncio Pilatos. Sin embargo, no podemos decirlo mismo de otros personajes que escuchamos en los relatos del Evangelio de hoy. En primer término, debemos mencionar al pueblo reunido en Jerusalén por esos d...

¿qué es la sencillez de corazón?

  Las lecturas de este domingo tienen una riqueza particular que nos invita a reflexionar sobre un aspecto importantísimo de nuestra vida espiritual: la sencillez de corazón. Evidentemente, el mundo desconoce lo que significa sencillez de corazón . La razón es porque el mundo pone el fundamento de sus criterios en la apariencia: Lo que parece más exótico o más caro o más elegante es lo que el mundo valora como mejor. Y no existe una relación necesaria entre bondad y apariencia. Hay una suerte de fábula en la que un padre pregunta a su hijo si escuchaba algo además del canto de los pájaros. El hijo le responde que oye una carreta. El papá le dice que es una carreta vacía. El niño le pregunta que cómo lo sabe, sin verla y el papá le responde: “ Es muy fácil. Sé que está vacía por el ruido. Cuanto más vacía está la carreta, más ruido hace ”. Las personas que carecen del valor más grande –Dios salvador y señor– y de otros valores, suelen tratar de llenar el vacío haciendo un desg...

Evitar la presunción a toda costa.

  El pasaje del Evangelio de este domingo (Lc 13, 22– 30) es una invitación para que nosotros alejemos de nuestra vida un pecado muy feo que se llama la presunción. En el Evangelio escuchamos la parábola del Señor Jesús que desconoce algunas personas que pretenden entrar al banquete una vez que la puerta se ha cerrado. Esas personas le dicen que lo conocen y que han estado cerca de Él pero la respuesta del Maestro es tajante: " Les aseguro que no sé quienes son ustedes " (Lc 13, 24 - 27). La presunción es un pecado que consiste en tener la certeza de que por lo que se hace ya se ha alcanzado la salvación. En otras palabras, un fiel está seguro de qué no irá al infierno sino que irá derecho al cielo porque cree ciegamente que se ha portado bien en todo y no le hace falta la ayuda de Dios para la salvación. La gravedad de este pecado es de tal naturaleza que el hombre, llevado por su orgullo y su soberbia, no reconoce jamás cuando se ha equivocado, cuando actuado mal y cuando h...

Es hermoso saber rectificar

 Este domingo, las lecturas de la Santa Misa nos propone unos pasajes de la Sagrada Escritura ricos en mucho contenido. Hoy quiero hacer mi reflexión sobre la primera lectura de nuestra Misa (Jer 38, 4-6. 8-10). El relato del Rey Sedecías es la alegoría perfecta de lo que sucede con frecuencia en la vida de los hombres. Estamos expuestos a las influencia de malas personas, al igual que el rey: algunos se acercan a él a pedir la muerte de Jeremías porque con sus palabras deja en evidencia su mal proceder. Y el rey no se opone. Afortunadamente también estamos expuestos a la influencia de buenas personas, como las que se acercaron al rey para pedir que salvara al profeta Jeremías. En la práctica es imposible encontrar alguna persona que no cometa errores. La condición humana es la que es: no somos perfectos. Podemos, y es seguro, que nos equivoquemos y ofendemos a Dios. El hecho de que esto ocurra no quiere decir que tenemos un derecho a equivocarnos. Nadie tiene derecho a equivocarse...

Tal cual somos

Imagen
  Las lecturas de nuestra Santa Misa de este domingo tienen un claro mensaje: dejar la soberbia de lado. No es sana. No es buena y envenena el alma.          El mundo ha ido adoptando como norma el aparecer, el destacar, el llevar una vida “plástica”. Recientemente, han ocurrido una serie de hechos y algún que otro estudio que demuestran que el fenómeno de las redes sociales ha exacerbado la voluntad de aparentar una vida inexistente ante los demás. Al mismo tiempo, se vuelve noticia el que una persona humilde (objeto de burlas de otros, inclusive) aprovechando una oportunidad logra el reconocimiento y el éxito a los ojos del mundo. También ha aparecido un concepto llamado “karma” según el cual el soberbio o fanfarrón recibe una lección a los ojos de todo el mundo.          Todo esto es una señal inequívoca que el mundo sufre de un vacío de valores, de virtudes, de Dios.          Hoy en la pri...

La presunción, veneno para el alma.

            Las lecturas de hoy son una llamada de atención para todos. Nos invitan a alejar de nosotros el veneno mortal que significa la presunción. --             La presunción es un pecado gravísimo. Consiste en estar seguro de la propia salvación. Es un veneno porque condiciona el alma de tal manera que la hace insensible a los llamados de atención del Señor. --             El Catecismo de la Iglesia Católica dice que hay dos tipos de presunción: O bien el hombre presume de sus capacidades (esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto), o bien presume de la omnipotencia o de la misericordia divinas (esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito) (nº 2092). --             Como se ve, es un pecado en el que pueden caer los que están alejados de la vida de la Iglesia como los que están cerca. Quienes está...

Pedir e interceder con confianza y humildad

La oración nuestra puede tener múltiples objetos: alabar, dar gracias, pedir perdón… pero sin duda, la inmensa mayoría de las ocasiones en las que nos dirigimos a Dios es pidiendo algo o por alguien. Cuando se pide por alguien o por alguna situación, ese modo de orar se llama “oración de intercesión”. Pedir por los otros ha sido siempre una de las fuentes de la espiritualidad del cristiano. De hecho, el mismo sacrificio de Cristo en la cruz, es un sacrificio de intercesión: dio su vida por nosotros. En el Padre Nuestro, oración que escuchamos en labios del Señor este domingo, es también una oración de intercesión: cada quien intercede por los demás que rezan esa misma oración, pidiendo que nos dé el pan de cada día, perdone nuestros pecados y nos libre de la tentación. Otro modelo de oración es la de petición: nos dirigimos al Señor pidiendo algo a favor propio. Y quede claro que no es egoísmo, sino que es la actitud más normal que tiene un hijo con su padre. Sea uno u ot...

LA APARIENCIA SIRVE DE POCO…

El Justo Juez. Este título se lo da San Pablo a Jesús,  y ya los israelitas se lo daban a Yahweh. Es uno de los tantos atributos de la divinidad: o   El Señor no se deja impresionar por las apariencias. o   El Señor premiará los esfuerzos de cada quien. o   El Señor escucha la oración del  hombre justo. o   El Señor ve el corazón de todos. Sabe lo qua hay en el corazón del hombre, hasta los pensamientos más profundos.             Todas estas afirmaciones las hemos escuchado en las lecturas de hoy. No debe caber ninguna duda de que el Señor Nuestro Jesucristo es un justo juez. Los seres humanos normalmente nos dejamos llevar por las apariencias, y eso no es malo. Nadie compraría una fruta de mal aspecto con el argumento de que por dentro probablemente esté bueno. Lo malo del ser humano es, cuando al juzgar a otras personas, las apariencias influyen en nuestra decisión. ...

Todo vale lo que vale a los ojos de Dios

a) La humildad La humildad, que consiste en la sencillez y pureza de corazón, es la mejor carta de presentación de todo hombre que es fiel al Señor. Es la virtud que hace fecundo el quehacer de cada día y capacita al hombre para comprender los secretos de la Voluntad de Dios. Hazte tanto más pequeño cuanto más grande seas y hallarás gracia ante el Señor . El soberbio se apropia indebidamente de la gracia divina y de la gloria, pretendiendo hacer de ellas posesión y mérito personal. Pero lo único que se obtiene con esa actitud es el fracaso y la frustración. Los humildes, en cambio, reconocen que todo proviene de Dios, y que ellos han contribuido con una mínima parte. Es así como se obtiene la bendición divina. b) La soberbia El soberbio actúa habitualmente con terquedad, tal como lo describe aquí la Sagrada Escritura. La persona soberbia es aquella que piensa que nunca se equivoca, tiene la certeza de que todo debe ser como ella piensa y no es c...

La grandeza está en el servicio

En el Evangelio de nuestra Misa hemos escuchado un hecho que casi causa indignación: dos hermanos, Apóstoles, piden a Jesús que cuando se instaure su Reino ellos estén a su lado. Jesús le dice que hay una condición: hay que pasar por muchos sufrimientos. Ellos dicen que están dispuestos. Jesús le dice después: “ eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo ”. Los demás Apóstoles se indignaron. Por lo visto la razón de su molestia no estaba en que ellos pidieran un puesto privilegiado, sino que quisieran ponerse por encima de los demás. Y aquí, Jesús muestra por qué lleva el título de Maestro . La grandeza no está en ocupar un puesto de “poder”, sino en servir a los demás: “ Ya saben que los jefes de las naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, ...