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Mostrando las entradas etiquetadas como Biblia

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida

 Este domingo, por disposición del Santo Padre, está dedicado a la Palabra de Dios. Hoy las lecturas de la Santa Misa nos invitan a tener presente este elemento esencial de la salvación.  Para mal, en la Iglesia se ha ido introduciendo un poco aprecio a la Palabra de Dios escrita. El demonio ha sido muy hábil para poner en la mente de muchos cristianos católicos que leer y meditar la Biblia no es propio de nuestra fe sino de otras comunidades religiosas. Y eso ha conllevado a que quienes leen y meditan la Palabra sean objeto de burlas. La Iglesia siempre ha tenido el máximo respeto y veneración a la Sagrada Escritura. Es un ejemplo muy edificante el que escuchamos en la primera lectura de nuestra Misa (Neh 8, 2-4a. 5-6. 8-10): de vuelta del exilio, al reconstruir el Templo, encuentran los rollos de la Ley. Las autoridades disponen que se lea públicamente al pueblo. Y el pueblo, que tenía tiempo sin escuchar las palabras de la Sagrada Escritura, se emocionó y con un profundo re...

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz

Esta frase se repite sea en la primera lectura (Is 8, 23b–9, 3) que en el Evangelio (Mt 4, 12-23) y está referida directamente a la persona de Cristo Jesús. Jesús es luz. Tal como lo decimos en el salmo responsorial: El Señor es mi luz y mi salvación . Uno de los sentidos bíblicos de la luz es la acción de Dios que permite que nos demos cuenta del mal que hacemos y es el inicio de un cambio: alejarnos del mal. Por eso no es de extrañar que el inicio de la predicación de Nuestro Señor sea: Conviértanse . Jesús ilumina nuestra vida de diversos modos. El principal de ellos es Cristo mismo. El Papa Benedicto XVI afirmó sin ningún tipo de ambigüedad que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética sino por el encuentro con una persona: Jesús. Ya el conocimiento de la persona de Cristo hoy brinda a todos los criterios suficientes para que podamos dar un significado completo a nuestra vida. Su actitud, pero sobre todo nuestra voluntad de dejar que sea Él que guíe los pasos de nuestra...

El encuentro con Dios en la Palabra...

Desde hace unos años, este domingo, el tercero del tiempo ordinario, se llama el domingo de la Palabra de Dios. Y habiendo escuchado las lecturas de nuestra Santa Misa no es difícil saber por qué. En la primera lectura (Neh 8,2-4a.5-6.8-10) escuchamos uno de los pasajes más lindos del Antiguo Testamento. El Pueblo de Israel estaba recomenzando su vida después de un largo periodo de exilio. Vivieron un momento difícil en donde la tentación de alejarse del bien se hizo presente. Para superar esa etapa difícil de la vida de Israel, la fe resultó un elemento fundamental: la tradición de padres a hijos de su propia cultura, entre lo que destacaba la fe en Dios. Padres transmitían a hijos lo que sabían de memoria: pasajes de la Sagrada Escritura.  Cuando estaban reconstruyendo la ciudad pronto se vio la necesidad de reconstruir la vida moral del pueblo. Y así le piden a Esdras, sacerdote, que vuelva a hacer del conocimiento del Pueblo el mensaje del Señor. Esdras recolecta las Sagradas E...

Orar con insistencia, fieles a la Palabra

Las lecturas del Evangelio de este domingo giran en torno a dos argumentos. El primero, sobre la necesidad de orar siempre y con insistencia (Lc 18, 1) y el segundo, sobre la familiaridad del creyente con la Palabra (2 Tim 3, 16-17). -- En el Evangelio de nuestra Misa (Lc 18, 1-8), escuchamos la parábola de la mujer que reclama al juez injusto. El Señor pone ese ejemplo para enseñar a sus discípulos de la necesidad de orar siempre y con insistencia. Es una enseñanza diáfana de Jesús: orar siempre, orar con insistencia . -- Orar es tratar con el Señor: hablar con Él, llorar con Él, pelear con Él. Pedirle, rogar el perdón, mostrar nuestro arrepentimiento, alabar y bendecir su nombre, discernir las situaciones de nuestra vida… ¡Y debemos hacerlo siempre! -- Los creyentes de los últimos tiempos han ido dividiéndose en aquellos que hacen un esfuerzo por dedicar un tiempo diario para orar, y en otros, infortunadamente la mayoría, que postergan la oración para contados momentos de la vi...

La inmensa riqueza de la Palabra

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En el Evangelio de hoy escuchamos como Cleofás y con otro discípulo, después de reconocer a Jesús, dijeron: ¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras! De igual manera, San Pedro en el discurso que escuchamos en la primera lectura, cita la Sagrada Escritura. Es un elemento necesario en nuestra vida como creyentes. No debemos olvidar que la Biblia, la Sagrada Escritura o la Palabra de Dios escrita es una fuente inagotable de riqueza. En la intensión de Dios de revelarse, inicialmente la Palabra de Dios se transmitía de manera oral. Es muy común leer en el Antiguo Testamento la frase “ como el Señor dijo a nuestros padres ”. Con el paso del tiempo, Dios escogió e inspiró a algunos hombres para que pusieran parte de ese mensaje por escrito. Es así como nace la Sagrada Escritura. En ella no solo se narra el designio y la historia de la salvación, sino que también encontramos enseñanzas y palabras que nos ayudan en nuestra vid...

La sabiduría que conduce a la salvación

Estamos en el mes de la Biblia. Siempre es bueno que nos detengamos a considerar la Palabra de Dios escrita. Es cierto que lo hacemos todos los días, de modo especial, los domingos, donde la Iglesia nos propone varios pasajes para nuestra consideración. La segunda lectura de la Santa Misa de hoy, San Pablo, aconsejando a su discípulo Timoteo, le dice que recurra con frecuencia a la lectura y la meditación de la Palabra, porque en ella la fuente sabiduría que, por la fe en Cristo Jesús, conduce a la salvación . También le explica el por qué. Toda la Sagrada Escritura está inspirada por Dios : ¡Esto es fundamental! Dios nos ha hablado en nuestro propio modo de hablar. Nos ha dejado un mensaje para nosotros. ¡Y debemos conocer el mensaje Dios! Es cierto que con los avances de la tecnología, hoy la gente es más perezosa para leer. Y es una lástima. Perdemos una gran riqueza. Toda la Sagrada Escritura… es útil para enseñar, para reprender, para corregir y para educar en la ...

La Palabra

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Dentro del orden que Dios ha querido para que todos los hombres alcanzáramos la gloria eterna está la Sagrada Escritura, la Biblia, la Palabra de Dios escrita. En su designio salvador, Dios ha inspirado a algunos hombres para que pusieran por escrito parte del mensaje de salvación, para que nos sirviera de guía segura. Desde los inicios, los israelitas y los cristianos han mostrado un particular respeto por la Palabra revelada. De hecho, vemos un gesto de respeto con respecto a la Sagrada Escritura: el Pueblo de Israel se pone de pie cuando Esdras abre el libro de la ley, y Nuestro Señor hace la lectura del libro de Isaías de pie. La primera lectura de hoy nos deja otra enseñanza: cuando Esdras leía el libro de la ley “ todo el pueblo estaba atento a la lectura ”. Tenían la conciencia de que Dios estaba hablando y por eso ellos escuchaban. Es triste decirlo, pero los cristianos católicos de hoy no prestamos atención a la lectura de la Palabra,

La inmensa riqueza de la Palabra

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En el Evangelio de hoy escuchamos como Cleofás y con otro discípulo, después de reconocer a Jesús, dijeron: ¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras! No debemos olvidar que la Biblia, la Sagrada Escritura o la Palabra de Dios escrita es una fuente inagotable de riqueza.