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La reprensión como una señal de amor

 Puede resultar llamativo y hasta reluctante con las “modernas teorías” de psicólogos y afines. Hoy la reprensión es vista con malos ojos porque se le atribuye –erróneamente– que es la causa de diversos males modernos. Y nada es más erróneo. Cuando un padre reprende a su hijo por algo malo que hizo, no lo hace porque no ame a su hijo, todo lo contrario: precisamente porque lo ama, lo corrige para que se aparte del mal camino o deje de hacer eso que es malo y pernicioso. Y así nos lo enseña la Palabra que escuchamos hoy: “ ¿qué padre hay que no corrija a sus hijos? Es cierto que de momento ninguna corrección nos causa alegría, sino más bien tristeza. Pero después produce, en los que la recibieron, frutos de paz y de santidad ” (Heb 12, 7.11). Hoy la reprensión y el esfuerzo no se ven con buenos ojos. La defensa a ultranza de la libertad, de la autoestima y del hedonismo se han convertido en los ejes transversales de toda actividad humana. Desde esta perspectiva, el cristianismo se v...

La presunción, veneno para el alma.

            Las lecturas de hoy son una llamada de atención para todos. Nos invitan a alejar de nosotros el veneno mortal que significa la presunción. --             La presunción es un pecado gravísimo. Consiste en estar seguro de la propia salvación. Es un veneno porque condiciona el alma de tal manera que la hace insensible a los llamados de atención del Señor. --             El Catecismo de la Iglesia Católica dice que hay dos tipos de presunción: O bien el hombre presume de sus capacidades (esperando poder salvarse sin la ayuda de lo alto), o bien presume de la omnipotencia o de la misericordia divinas (esperando obtener su perdón sin conversión y la gloria sin mérito) (nº 2092). --             Como se ve, es un pecado en el que pueden caer los que están alejados de la vida de la Iglesia como los que están cerca. Quienes está...

La Divina Misericordia

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Desde los inicios de la Iglesia de rito latino, este domingo, el segundo de Pascua de Resurrección, se llamó el domingo “ in albis ” o en blancos. La razón era ésta: En la Vigilia Pascual, los adultos de la ciudad de Roma que habían recibido la catequesis eran bautizados, recibían el sacramento de la Confirmación y hacían la Primera Comunión. En el momento del bautismo, ellos dejaban sus ropas y se vestían con una túnica blanca. Ellos llevaban esa túnica toda la semana de Pascua y el segundo domingo iban a la Iglesia de San Pancrasio y allí dejaban su ropaje blanco y se vestían con sus ropas habituales. San Pancrasio era un mártir famoso en Roma por su fidelidad. Dejaban sus ropas en esa Iglesia para pedir la intercesión de ese Santo y permanecer fieles a la fe que habían abrazado. En los últimos años, un movimiento de fieles comenzó a dedicar este domingo a la Divina Misericordia, impulsado especialmente por una religiosa llamada Faustina Kowalska, hoy declarada santa. Su Sant...