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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuarto domingo de Adviento

La rectitud ante Nuestro Señor

  Ya estamos en el último domingo de Adviento. Y hoy las lecturas nos invitan a fijar nuestra atención en Jesucristo, que viene, que nace. Hoy las lecturas nos presentan dos personajes, muy diferentes, y que nos ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre cuál es nuestra actitud para con el Señor. Ajaz, rey de Judá, descendiente de David, fue un rey malo. Era idólatra y había profanado el Templo del Señor en Jerusalén (2Cro 28, 19). Cuando se vio asediado por sus enemigos, retiró todo el oro del Templo para hacer una ofrenda al Rey que les asechaba (2Cro 28, 20 – 22). Isaías se presenta ante él y para moverlo a confiar en el Señor Dios de sus padres, le dice: “ Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto ”. Contestó Ajaz: “ No la pediré. No tentaré al Señor ” (Is 7, 10 – 12). La mayor de todas las hipocresías. Quería presentarse como un hombre fiel, pero no lo era. José, también descendiente de David, de quien la Palabra de Dios dice que es un...

¡Aquí está tu Dios!

  Este tercer domingo de Adviento supone una especie de pausa y nos invita a llenar nuestro corazón de esperanza y alegría.  La historia del pueblo de Israel se parece de algún modo a la vida nuestra. Israel vivió momentos donde vio el poder de Dios, momentos en los que desconfió de su poder, momentos donde la adversidad les arropaba y momentos en los que se alejaron de Dios. Y aun así Dios siempre estuvo con ellos.  En la primera lectura (Is 35, 1-6a. 10), el profeta les hace saber que la adversidad que están viviendo en ese momento es pasajera. Y a todos los que dudan o vacilan del poder de Dios el profeta les dice: " Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón apocado: ‘¡Animo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos ’". De manera semejante, Santiago (Stg 5, 7-10) invita a los fieles cristianos a no dejarse aturdir y desanimar por los eventos del tiempo presente. Es por ello que les invi...

Fe

 Dice la carta a los Hebreos que la fe es "fundamento de lo que se espera y garantía de lo que no se ve" (Heb 11, 1). Una gran parte de los eventos que se narran en la Sagrada Escritura tienen que ver con la fe en la promesa del Señor, que no verían inmediatamente, sino que habrían de esperar su cumplimiento. En la primera lectura escuchamos, por ejemplo, como el profeta anuncia que será Belén el lugar que vería el nacimiento del Mesías prometido por Dios (Mi 5, 1-4). Porque el fiel cree en Dios y cree a Dios, entiende perfectamente que cuando el Señor ha anunciado algo, eso se cumplirá. Esa certeza nace no de una convicción científica ni tampoco de un razonamiento infalible. Esa certeza nace de la convicción en el corazón de un hombre de que el Señor es veraz, no puede engañarse ni puede engañarnos. Y cuando un fiel tiene esa certeza en el corazón, recibe las alabanzas de los demás.  Isabel había experimentado en sí el poder de Dios. Cuando su pariente, María, le visita, vue...

La Voluntad de Dios no es siempre como la pensamos

  Hoy, último domingo del tiempo de adviento, coincide con la víspera de Navidad. Y el relato del Evangelio nos presenta hoy la escena de la Anunciación (Lc 1, 26-38). En la primera lectura, escuchamos el mandato del Señor a Natán para que anuncie a David que no será él quien le construya un Templo, sino su hijo. Y le promete, además, que su trono será estable eternamente (2 Sam 7, 16). Dios le hace saber al profeta Natán que se había equivocado al decirle a David que estaba haciendo la voluntad de Dios. Nosotros sabemos que Cristo Jesús es el cumplimiento de la promesa que Yahweh hizo a David. Los líderes de Israel de entonces no pensaban igual. Porque el querer de Dios no es siempre como nos imaginamos o pensamos. Seguramente, los líderes esperaban que su nacimiento fuese anunciado con fastuosidad y se hubiesen presentado los potentados de la época. Pero la decisión de Dios fue otra: un ángel le dice a una joven en Nazareth. Probablemente, esperaban que su nacimiento fuese ...

Evitar a toda costa la hipocresía religiosa

 Las lecturas de la Misa de hoy como siempre tienen una riqueza particular. Sea la primera lectura que el Evangelio hablan de la profecía sobre el Mesías y su cumplimiento. Sin embargo, ambas lecturas suponen también una invitación a evitar la hipocresía religiosa que es también un peligro que podemos correr en este tiempo de Navidad. Ajaz, rey de Judá, fue un rey muy malo. Dice la Biblia que “sus hechos no fueron rectos a los ojos del Señor, su Dios” (2Re 16, 2). Al ver su reino en peligro, no dudó el profanar el Templo de Jerusalén saqueando todos los utensilios de oro y plata para ofrecerlo como un presente al rey de Asiria para que lo ayudara en la guerra (2Re 16, 7 – 8). Ese es el rey a quien se dirige el profeta en la primera lectura (Is 7, 10-14). A pesar de ser un rey malo e idólatra, Dios le ofrece la oportunidad de volver a Él y confiar en su providencia. El profeta le dice que pida una señal, y el rey –todo un caradura– le dice que no quiere tentar al Señor. Y de ahí el ...

Hijo de Dios e hijo de María

El tiempo de adviento es un momento especial para conocer mejor a Jesucristo. Y las lecturas de hoy nos ayudan en ese sentido. La primera lectura (Miq 5,1-4) nos dice que ya desde antiguo, se había anunciado que el Mesías —Jesús— nacería en Belén. Y así fue. La segunda lectura, de la carta a los Hebreos (Heb 10,5-10), nos dice que Jesús, al hacerse hombre, se mostró dispuesto a hacer la voluntad de Dios. Por esa disposición, “ todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre ”. Por esa ofrenda de su propia vida todos podemos hacer nuestra la salvación que Cristo nos ofrece. En el Evangelio (Lc 1,39-45), escuchamos de labios de Isabel que Jesús, además de hijo de Dios es hijo de María: “ ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? ”. Pero no solo eso, sino que, en esa misma pregunta, Isabel declara que Jesús es Dios mismo que se ha hecho hombre. Todavía podemos profundizar más. María había concebido a Jesús pocos días antes, cua...

La confianza que distingue al cristiano

  En un mundo donde cada día se impone la desconfianza por el mal proceder de otros, el Evangelio indica que el creyente ha de tener una confianza en Jesús, Palabra del Padre. La confianza cristiana es algo difícil de entender para el mundo moderno: se trata de creer, esperar, de tener fe en Dios que nunca defrauda. Las lecturas de la Santa Misa de hoy son una muestra de como ha de distinguirse la confianza del creyente. En la primera lectura (2Sam 7, 1-5.8-12.14.16) David, el rey, quiere construir un templo magnífico para Yahweh y le dice al profeta que pregunte a Dios. El profeta responde de inmediato: ¡Claro que sí! Después Yahweh hace saber al profeta que no será David sino un hijo suyo, y además le promete que un hijo suyo (Jesús) se sentará en su trono para siempre. Lejos de entristecerse o desesperarse, David se alegra. No lo verá él, pero confía en las promesas de Dios y ¡eso es motivo más que suficiente para estar alegre! En el evangelio de hoy (Lc 1, 26-38), el ...

El centro de nuestra fe: Jesús es salvador

Las lecturas de nuestra Santa Misa este domingo poseen una profundidad particular. Todas apuntan a Jesucristo y en especial, a su condición de salvador. - En la primera lectura (Is 7,10-14), ante la desfachatez de Acaz que había expropiado el oro del Templo para darlo como ofrenda al enemigo, el profeta invita al rey incrédulo a que pida una señal para que ponga su confianza en Yahweh. Hipócritamente, le dice al profeta que no quiere tentar al Señor. El profeta anuncia entonces una imagen en la que una virgen daría a luz a un niño que sería Dios con nosotros (Enmanuel). - Evidentemente, para los israelitas era difícil de entender porque, para ellos, todos los nombres tienen un significado normalmente religioso. Probablemente pensaban que respondían a un de los tantos nombres de otros personajes de Israel. Sin embargo, es claro que el profeta hablaba de un hecho extraordinario, y aunque el mismo profeta no lo supiera, estaba anunciando que Dios está con nosotros en el niño que ha...

La base fundamental de nuestra fe

Siempre es necesario, como dice aquel cantante, buscar el fondo y su razón. De lo contrario, corremos el peligro de hacer las cosas automáticamente, pero sin saber por qué las hacemos. La Navidad, la solemnidad del nacimiento de Cristo, es una oportunidad especial para que recordemos la base fundamental de nuestra fe. Muy por el contrario de lo que la mayoría de la gente piensa, la base fundamental de nuestra fe no es la de creer en un solo Dios. Lo que hace especial y única nuestra fe es el que Dios se hizo hombre y está con nosotros. Y su nombre es Jesús. Hoy la primera lectura y el Evangelio nos recuerdan este hecho fundamental. Lo grandioso y magnífico de la promesa que Dios hizo a la humanidad es que Él mismo se haría uno de nosotros. Inicialmente, el Pueblo de Israel no percibió la grandeza del mensaje de Isaías, puesto que gran parte de los nombres en esa época llevaban el sufijo –el , que significaba Dios . Así, por ejemplo, Samuel significa Dios escucha , Daniel sig...