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Mostrando las entradas etiquetadas como salvación

UN MOTIVO PARA SEGUIR ADELANTE

 Las lecturas de hoy tienen una riqueza de contenido que no hace fácil escoger un tema para reflexionar. Opté por uno y lo comparto contigo. Hay preguntas profundas cuyas respuestas nos ayudan a hacernos conscientes de cosas importantes. Una pregunta tan sencilla como “ ¿cuál es la razón que tienes para levantarte cada día y dar lo mejor de ti? ”. Eso nos ayuda a ser conscientes del por qué hacemos las cosas y por qué hacemos un esfuerzo grande, día a día. En la segunda lectura (Rom 5, 6-11) escuchamos algo que lo decimos muy rápido, y a veces, sin prestar atención: Dios nos ama. San Pablo nos expone una de las tantas razones: “ la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores ”. Y esta sencilla frase nos enseña varias cosas. La primera es que Dios nos ama como somos. Y nos ama “con todo”. No puede amarnos más de lo que nos ama, porque nos ama con amor eterno (Jer 31, 3). Dios me ama, aunque esté lejos de Él, más aún, no puedo hacer n...

Dios no te salvará sin ti

  Hay una de esas frases lapidarias pronunciadas por San Agustín que dice: Dios que te creó sin ti no te salvará sin ti. Con esa frase, San Agustín quería hacer saber a todos que para que podamos alcanzar la felicidad eterna es necesaria nuestra participación, de tal manera que, sin nuestro consentimiento y nuestra conducta, no es posible ir al cielo. En otras ocasiones hemos tenido la posibilidad de reflexionar sobre lo que significa realmente la fe: es hacer el obsequio de nuestra inteligencia y nuestro corazón a Dios. Así, la palabra de Dios, su mensaje de salvación, son el faro seguro que nos guía en medio de la oscuridad y las adversidades. Ignorar la Palabra de Dios es igual que rechazarla. Aquel que se muestra indiferente, en la práctica, es lo mismo que rechazarla puesto que en ambos casos no se da la entrega del corazón a Cristo. La fe requiere que nosotros estemos dispuestos a buscar y cumplir la voluntad de Dios en todas las circunstancias. Por eso hoy y hasta el final d...

Contra el pecado, el amor de Dios

 Las lecturas de hoy nos hacen recordar algo que experimentamos con frecuencia a lo largo de nuestra vida: nuestra naturaleza humana puede hacer que apartemos nuestro corazón de Dios y obremos mal. La experiencia del pecado es algo frecuente en nuestra vida.  En la primera lectura (Ex 32, 7-11. 13-14) escuchamos como Dios le hace saber a Moisés que el pueblo al que sacó con brazo poderoso lo cambió por una imagen a quien llamó "dios", un becerro de oro. Ya esto resulta una llamada de atención para nosotros: es muy fácil que podamos nosotros atribuir al poder de Dios a una serie de artefactos (a los que suelen llamar amuletos, ilde, protecciones, etc.). Y aunque parezca inofensivo (y es lo que el demonio quiere que nosotros creamos), eso hace que apartemos el corazón de Dios todopoderoso. Creer que un pedazo de plástico o de cualquier otro material tiene un poder superior al de Dios es cometer el mismo pecado que el pueblo de Israel con el becerro de oro. En la segunda lectura...

Reconocer a Jesús

 El punto de partida fundamental para los cristianos es reconocer a Jesucristo tal cual es. Nuestro trato y nuestro seguimiento a Cristo Jesús dependerá de cómo le reconozcamos.  Para un buen número de bautizados nuestro señor Jesucristo resulta alguien prácticamente desconocido. Hablan de Él como lo harían de cualquier otro personaje de la historia. No lo hacen como alguien importante en su vida. El resultado es inevitable su seguimiento a Cristo Jesús es prácticamente nulo.  En el evangelio de hoy escuchamos una situación peculiar. El camino que sube de Jericó a Jerusalén era una ruta muy concurrida. Era el camino que recorrían los peregrinos para subir a la Ciudad Santa. Muchas personas que sufrían algún tipo de discapacidad se sentaban a la vera del camino a pedir limosna a los transeúntes. Esa era la situación de Bartimeo, el ciego del cual escuchamos en el evangelio de nuestra misa de hoy. Con toda seguridad habría muchísimos discapacitados en esa ruta. Y segurament...

En Cristo Jesús está la salvación

 Las lecturas de la Santa Misa de hoy nos ofrecen la oportunidad de reflexionar múltiples temas. Todos ellos valiosos y pueden hacernos crecer interiormente. En mi parecer, el Evangelio de hoy toca un tema neurálgico en el que todos los que nos llamamos cristianos deberíamos no sólo ser conscientes, sino que además deberíamos aceptarlo como algo importantísimo en nuestra vida: En Cristo Jesús está la salvación. Todos nosotros hemos tenido la experiencia del mal. Evidentemente, lo que viene inmediatamente a la memoria de cada uno es el mal físico: Una enfermedad, un accidente, el fallecimiento de un pariente o amigo cercano, la penuria económica, etc. Ciertamente todo eso es malo, pero todavía no es una experiencia interna y personal del mal.  Me refiero a la sensación de vaciedad que tienen muchísimas personas y que tratan de llenar o de olvidar hundiéndose en otras actividades que no solo no eliminan esa sensación, sino que además pueden hacer que sea mayor. Me refiero tambié...

Solo si tú quieres...

Hoy junto con toda la Iglesia celebramos la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo Rey del universo. No cabe duda que nuestra fe nos enseña que el reinado de Cristo es total, pero como también enseña Nuestro Señor su reinado no es como los reinados de este mundo (Jn 18, 36; Lc 22, 25 – 26). El reinado de Cristo es especial. Como enseña Nuestro Señor es algo muy valioso por el que vale la pena entregar la propia vida (Mt 13, 44 - 45) y que da un significado a todas las cosas que hayamos vivido y que estamos viviendo (Mt 13, 52), que está entre nosotros (Lc 17, 20) y que va creciendo (Mt 13, 31 – 33). Ese reino comienza cuando cada quien se va alejando del mal (Mt 21, 31 – 32) acepta la salvación que Cristo le propone y reconoce a nuestro Señor Jesucristo como el Rey, como el Señor (Jn 9, 35 – 38). Aceptar a Jesucristo como Rey, como Señor, da un significado nuevo a la vida (Fil 3, 7 – 11). Y el requisito único para ello es el obsequio religioso de nuestra inteligencia y la voluntad ...

Solo en Jesús está la salvación

 « Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna » El Señor Jesús menciona un hecho de la vida de Israel que se narra en el libro de los Números (21, 4-9). El Pueblo de Israel comenzó a hablar mal de Yahweh y renegar del plan de salvación. Entonces, Yahweh los castigó mandándoles serpientes venenosas. Entonces, asustados, le pidieron a Moisés que intercediera ante Dios para que los librara de ese castigo. Dios mandó a Moisés hacer una serpiente de bronce y ponerla en un estandarte para quienes la miraran se salvaran de las mordidas de las serpientes. Así como la serpiente de bronce fue una señal de salvación, de igual manera Jesucristo lo es hoy. No hay salvación fuera de Jesús. Creer en Jesús no es solo aceptar intelectualmente su existencia: es a...

Ser cristiano = ser alegre

En el imaginario de mucha gente descansa un error de percepción sobre lo que significa ser seguidor de Cristo. Ese error consiste en que ser católico significa vivir en la calle de la amargura. En otras palabras, piensan que nos está prohibido ser felices. Nada más alejado de la realidad. Una de las cosas que ha destacado a los grandes santos es que son personas que viven alegres. Incluso en medio de la adversidad, porque la razón de su alegría no descansa solo en su bienestar. En el camino del adviento, hoy la Iglesia nos propone para nuestra reflexión esto: en la espera de Cristo Jesús, debemos estar alegres. En las lecturas de hoy, escuchamos tres de muchas razones para estar contentos: Me alegro en el Señor con toda el alma y me lleno de júbilo en mi Dios, porque me revistió con vestiduras de salvación y me cubrió con un manto de justicia (Is 61, 10): Jesús nos da la gracia y la fuerza necesaria para alejarnos del mal y orientar nuestra vida como ofrenda al Padre. Porque...

La solemnidad de la Inmaculada Concepción

  Las lecturas de hoy nos muestran el proyecto de Dios: desde antes de la creación del mundo, el Señor había elegido que libremente los hombres obtendrían la salvación por la Encarnación de su Hijo. Nunca nadie habría imaginado que Dios se hiciera hombre. Una de las razones por las que el Sanedrín condenó a Jesús fue porque Él afirmaba que era Dios hecho hombre (Jn 10, 33). La cerrazón de su mente (por orgullo o por lo que sea) no les permitía ver en eso el mayor gesto de amor de Dios: ama tanto a los hombres que ha querido unirse a la vida e historia de los hombres. En la primera lectura, el Señor declara la enemistad entre la descendencia de la mujer (Jesús) y los descendientes del demonio. Jesús habría de nacer de una mujer para ser parte de la familia humana. Y el Señor se fija en una hija de Israel, de la tribu de Judá, que destacaba por encima de todas. Y la elige. Elige a María. La Iglesia ha creído siempre que Dios la libró de toda mancha de pecado original para que...

La viña del Señor

Las lecturas de la Misa de hoy nos presentan una de las imágenes usadas en la Sagrada Escritura para referirse al pueblo de Dios: la viña. En el Evangelio (Lc 21, 33-43) el Señor relata una parábola con un significado histórico y doctrinal muy profundo. Te doy unas pistas para su comprensión. 1) El dueño de la viña es Dios Padre que se ha elegido para sí un pueblo. 2) La viña es el pueblo de Israel (Is 5, 7). A este pueblo Dios le concedió muchísimos cuidados que van desde hechos milagrosos hasta enseñanzas particulares. 3) Los enviados son los profetas : recordemos que los profetas no son los que predicen el futuro, sino los que llevan un mensaje de parte de Dios. Los profetas invitaban al pueblo a ser fieles a la Voluntad de Dios, a apartarse del mal y a confiar ciegamente en Dios. Ellos no siempre fueron bien recibidos, de hecho, muchos de ellos fueron perseguidos, maltratados y asesinados. 4) El hijo del dueño es Jesús . En la parábola anuncia su pasión y muerte. 5) La decisión d...

No hay lugar para la deseperanza

La desesperanza o desesperación es la percepción que puede tener un individuo de que no hay ningún tipo de futuro bueno para él. En la vida cristiana es un pecado: es cuando un cristiano afirma que no hay posibilidad de salvación para él. Las lecturas de la Misa de hoy son un grito de Nuestro Señor para decirnos que Él está siempre cerca de nosotros. Siempre. Sólo queda que nosotros hagamos el primer paso. En la primera lectura, el profeta invita a todos a acercarse a Nuestro Señor. No importa qué es lo que se haya hecho en la vida: el Señor es capaz de perdonar todo y aceptar a cada quien. Nadie debe pensar que ha llevado una vida tan mala y desgraciada y por eso no tiene perdón de Dios. El profeta nos lo hace saber: “ Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor ” (Is 55, 8) En el Salmo Responsorial escuchamos una verdad que debe acompañarnos siempre: No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo in...

El centro de nuestra fe: Jesús es salvador

Las lecturas de nuestra Santa Misa este domingo poseen una profundidad particular. Todas apuntan a Jesucristo y en especial, a su condición de salvador. - En la primera lectura (Is 7,10-14), ante la desfachatez de Acaz que había expropiado el oro del Templo para darlo como ofrenda al enemigo, el profeta invita al rey incrédulo a que pida una señal para que ponga su confianza en Yahweh. Hipócritamente, le dice al profeta que no quiere tentar al Señor. El profeta anuncia entonces una imagen en la que una virgen daría a luz a un niño que sería Dios con nosotros (Enmanuel). - Evidentemente, para los israelitas era difícil de entender porque, para ellos, todos los nombres tienen un significado normalmente religioso. Probablemente pensaban que respondían a un de los tantos nombres de otros personajes de Israel. Sin embargo, es claro que el profeta hablaba de un hecho extraordinario, y aunque el mismo profeta no lo supiera, estaba anunciando que Dios está con nosotros en el niño que ha...

Jesucristo es Rey

            En la segunda lectura de hoy escuchamos un pasaje de la carta de San Pablo a los habitantes de Colosas en donde resume lo que la Iglesia ha profesado desde el inicio sobre Jesús, Nuestro Señor. Hay un par de versículos que son el fundamento de la entrega de nuestra a vida a la voluntad de Cristo: “ Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él ”. (Col 1, 15 – 16) .             Jesucristo, desde sus inicios, predicó el Reino. Un Reino tan especial que no es terreno ( mi reino no es de este mundo , respondió a Pilatos [Jn 18, 36]), pero que comienza aquí en la tierra ( el reino de Dios está en medio de vosotros [Lc 17, 21]) y tendrá su definitivo cumplimiento al fin de los tiempos ( cuando venga el Hijo...

UNA ENCRUCIJADA COTIDIANA

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En la primera lectura de la Santa Misa de este domingo, leemos un hecho particular en la historia de Israel. Josué, el gran guía del Pueblo de Israel en la conquista de la tierra prometida, después de culminar la ocupación, reúne a todos los jefes de las tribus de Israel. Les hace un relato de lo vivido desde la salida de Egipto hasta ese momento, narrando las maravillas y portentos que hizo ante sus ojos. Ahora los pone en una encrucijada: Si no os parece bien servir al Señor, escoged hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros antepasados al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; yo y mi casa serviremos al Señor . Algo similar ocurre en el Evangelio de nuestra Misa, final del discurso del Pan de Vida. El Señor les invita a que crean en Él, les dice que Él es el alimento del alma —el pan bajado del cielo y el pan de vida— y les invita a comer su Cuerpo y beber su Sangre. El discurso era muy duro, incluso para sus discípul...

Domingo de la Divina Misericordia

Porque ustedes tienen fe en Dios, él los protege con su poder, para que alcancen la salvación que les tiene preparada y que él revelará al final de los tiempos. Por esta razón, alégrense, aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de todas clases, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo. Porque la fe de ustedes es más preciosa que el oro, y el oro se acrisola por el fuego. (1Pe 1, 5-7) La salvación consiste en vernos libres de todo mal. Sin duda alguna, el mal más grande es el pecado que rompe la amistad con el Señor. Vernos libres del pecado es la obra de amor más grande que el Señor ha hecho con nosotros. Cristo nos libera del pecado con el perdón: la fuerza redentora de su muerte y resurrección alcanzó la satisfacción. Es por ello que, una vez resucitado, Jesús concede a sus apóstoles el poder de perdonar los pecados en su nombre: “ Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdo...