Es malo porque nos aleja de Jesús
En la primera lectura de nuestra Santa Misa de hoy escuchamos una frase muy dura: “ Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón ” (Jer 17, 5). En el Evangelio escuchamos la versión de las bienaventuranzas según San Lucas (Lc 6, 17. 20-26). En ellas se nos invita a ver las cosas de un modo diferente: a rechazar la búsqueda del aplauso y las felicitaciones humanas, porque estas se mueven por criterios humanos. La verdadera felicidad está cuando nuestro actuar nos acerca al Señor, independientemente del reconocimiento de los hombres. La bondad o maldad de nuestras acciones no dependen del consenso de la mayoría. Nunca ha sido verdadera aquella frase que dice que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. La voz de las masas es cambiante, la Palabra de Dios permanece para siempre. La bondad o maldad de las acciones dependerá si nos acercan o nos alejan de Nuestro Señor. No resulta fácil para un creyente vivir en medio del mundo, sobre...