El Señor no se deja ganar en generosidad
Jocosamente, en las charlas para los papás y los padrinos de bautizos, hacía una narración particular. Una persona, estando en su casa, oye que tocan a la puerta: un vecino que pide dinero para el sepelio del hijo de una señora mayor y pobre. Ante el cuadro dramático, la persona decide ayudar y da una colaboración de 5 $. Luego, vuelven a tocar la puerta, esta vez es otro vecino quien solicita la colaboración para comprar licor porque, habiendo armado una rumba en la calle –dominó incluido– se acabó la cerveza, así que solicita la colaboración para comprar otra caja de cerveza. El señor de la casa se anima a ir a la fiesta y hace un aporte de 10 $. Finalmente, toca la puerta una persona que viene de parte de la parroquia, entregando un sobre para recoger una colaboración para el arreglo del techo de la Iglesia, y el señor de la casa pone en el sobre la grandiosa colaboración de 500 Bs. No deja de arrancar algunas risas, pero no deja de llamar a la reflexión. Todo creyente ha de...