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Mostrando las entradas etiquetadas como Ceguera espiritual

Estar con Jesús es la parte mejor

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Las lecturas de hoy tienen una profundidad particular. En la primera lectura leemos el pasaje conocido como la teofanía de Mambré (donde tres personajes se encuentran con Abrahán; Gn  18,1-10 ). En la segunda lectura, San Pablo da testimonio de su alegría por los trabajos que hace en favor de la Buena Noticia: Jesucristo está entre nosotros, ésa es la riqueza de la esperanza de la gloria (Col  1,24-28) . En el evangelio de nuestra Misa escuchamos el pasaje de Marta y María (Lc 10, 38 – 42): tras el reclamo de Marta, Jesús le hace saber que ella se preocupa por muchas cosas siendo necesaria una sola (no dice cuál es), pero sí le dice que María, su hermana, ha escogido la parte mejor. Hoy se hace muchas reflexiones sobre la búsqueda del equilibrio en la vida. Se critica a los padres que trabajan como bestias “para que a sus hijos no les falte nada” y al final, a los hijos le falta la presencia de los padres. Se critica a las personas que trabajan para reunir dinero y p...

La ceguera del corazón

Sin duda, sabemos que la ceguera es la incapacidad o imposibilidad para ver, es decir, de percibir figuras y los colores. En la Sagrada Escritura, en diversas ocasiones, se refiere a la ceguera del corazón entendida ésta como la actitud de la persona que, llevada por sus convicciones, prejuicios, soberbia u orgullo, es incapaz de percibir la realidad. En la primera lectura de la Misa de hoy (1Sam 16, 1.6-7) escuchamos una máxima válida para todos los tiempos: “Yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”. También Santiago hace una llamada de atención en este particular (Sant 2, 1-4). Cada quien debe evitar juzgar por las apariencias y etiquetar a las personas, porque eso es actuar según criterios humanos y no según lo que el Señor nos enseña. En el Evangelio de hoy, la actitud de los fariseos es la muestra perfecta de que una cosa es la ceguera física y otra la espiritual. El ciego de la piscina de Siloé es...

Saber escuchar la voz de Jesús

Uno de los grandes defectos que tenían los paisanos del Señor es que no sabían escuchar. Dejaban que otras cosas o sentimientos ocuparan el corazón a tal punto que no reconocían donde estaba presente el Señor. En la primera lectura de la Misa, los Apóstoles, después de haber sanado al paralítico de la Puerta Hermosa del Templo de Jerusalén, comienzan a predicar a Jesucristo. Los detiene la policía del Templo y los llevan   al Sanedrín (Consejo de Ancianos de Israel). Ante los allí reunidos, proclaman al Jesús como el Señor. Quieren prohibir a Pedro y los demás discípulos que hablen de Jesús. Pedro, un pescador sin mayor grado de instrucción, les dice: “ Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres ”. No por el hecho de que los amenacen o persigan van a dejar de dar testimonio del nombre de Jesús. El Sanedrín sabía que los apóstoles estaban allí porque habían sanado a un hombre. Igual escuchamos en el Evangelio. El Señor, desde la orilla, llama a sus discípul...

No hay peor ciego que el que no quiere ver

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El pasaje del Evangelio de hoy es elocuente: Jesús devuelve la vista a un ciego. Todos lo conocían y sabían que era ciego, luego del encuentro con Jesús, observan que se conduce con toda normalidad. Los fariseos se asombran también y preguntan la causa. La respuesta del ex-ciego es simple: alguien que hizo lodo y me devolvió la vista. Los fariseos en vez de reconocer la mano de Dios, comienzan a leer los hechos desde su óptica particular. El resultado: no ven que es el Dios hecho hombre quien está en medio de los hombres.