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Mostrando las entradas etiquetadas como Esperanza

Lo que nos enseña la Ascensión del Señor

  Hoy, como en muchos otros lugares del mundo, celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor. Ese evento en la vida del Señor cuya narración escuchamos sea en la primera lectura (Hech 1, 1-11) que en el Evangelio de nuestra Santa Misa (Mt 28, 16-20). Es justo y también necesario que nos interroguemos sobre el significado de los diversos eventos ( misterios , dirían los teólogos) de la vida del Señor en nuestra vida. Y el de hoy no tiene un particular “impacto” para muchos. Y a eso le vamos a poner remedio hoy. En primer lugar, Nuestro Señor vuelve a su origen. En múltiples pasajes, escuchamos decir al Señor que ha sido enviado por el Padre. Pues, vuelve a Él. Y con eso nos enseña que nunca hemos de perder de vista nuestra meta: el cielo. Los cristianos somos personas con los pies en la tierra y el corazón en el cielo. En segunda, Su Ascensión nos enseña que Él nos espera. Y nosotros, sus seguidores, alimentamos la esperanza en las promesas de Cristo. Si nosotros hacemos ...

¡Aquí está tu Dios!

  Este tercer domingo de Adviento supone una especie de pausa y nos invita a llenar nuestro corazón de esperanza y alegría.  La historia del pueblo de Israel se parece de algún modo a la vida nuestra. Israel vivió momentos donde vio el poder de Dios, momentos en los que desconfió de su poder, momentos donde la adversidad les arropaba y momentos en los que se alejaron de Dios. Y aun así Dios siempre estuvo con ellos.  En la primera lectura (Is 35, 1-6a. 10), el profeta les hace saber que la adversidad que están viviendo en ese momento es pasajera. Y a todos los que dudan o vacilan del poder de Dios el profeta les dice: " Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón apocado: ‘¡Animo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos ’". De manera semejante, Santiago (Stg 5, 7-10) invita a los fieles cristianos a no dejarse aturdir y desanimar por los eventos del tiempo presente. Es por ello que les invi...

No hay que temer a la contrariedad

  Las lecturas de este domingo nos invitan a reflexionar sobre el fin de los tiempos, y sobre una serie de eventos que han de ocurrir antes del fin (lo que no significa que el fin vendrá inmediatamente). El Maestro comienza haciendo una profecía (que aún hoy se cumple) sobre la destrucción del Templo de Jerusalén, y a partir de allí hace una serie de anuncios sobre lo que sobreviene a la Iglesia incluso hoy: falsos profetas, guerras, revoluciones, epidemias y hambre; persecuciones y traiciones. Todo eso ha de ocurrir antes del final de los tiempos. Cristo Jesús nos invita a no sucumbir ante la contrariedad. No podemos distorsionar la realidad echando la culpa a Dios de los males del mundo, cuando esos males tienen autores humanos y responsables humanos. No podemos ser unos canallas poniendo eso como la excusa para dejar de seguir a Jesucristo o renegar de Dios mismo. El Señor nos advierte que esas cosas tienen que ocurrir, ya estamos advertidos. Los falsos profetas también están a ...

DIOS ESCUCHA Y PREMIA

 Por primera vez en Venezuela celebramos la memoria litúrgica de San José Gregorio Hernández. Puede ser que haya sido el deseo inconsciente de varias generaciones de venezolanos. Hoy el Señor nos concede la alegría del espíritu de poder alabar y bendecir sus obras en especial las que hizo a través de José Gregorio. Las lecturas que se nos proponen en esta fiesta litúrgica pueden ofrecernos múltiples temas de reflexión para nuestra vida. Yo me voy a detener en dos. La primera lectura tomada del libro de Tobías (12, 6-13) contienen una reflexión hermosa en la que San Rafael se revela como uno de los ángeles de Dios y le hace saber a todos que él estaba en la presencia de Dios cuando ellos presentaban sus oraciones y Tobías practicaba actos de misericordia. La intervención del arcángel San Rafael quiere ser la muestra de que Dios siempre escucha las oraciones. Esa confianza debe acompañarnos cuando intercedemos en favor de otro o pedimos la acción del Señor en nuestro favor. Las oraci...

La esperanza que nace de la fe

 Las lecturas de nuestra Santa Misa de este domingo nos invitan a considerar la esperanza cristiana. Esta esperanza no es como la humana que es un deseo muy fuerte de que ocurra algo extraordinario. La esperanza cristiana es la certeza de lo que Dios nos ha dicho y prometido. En la primera lectura, del libro de la Sabiduría (18, 6-9), el autor teje una alabanza de sus antepasados: Dios les había concedido al Pueblo de Israel ver el cumplimiento de algunas cosas para que el mismo Pueblo reconociera “la firmeza de las promesas en que habían creído”. Es Dios mismo quien había hablado y su Palabra no falla. La segunda lectura de la carta a los Hebreos (11, 1-2. 8-19) ensalza la fe de los patriarcas que tenían una fe tal que estaban dispuestos a hacer la voluntad de Dios, por muy absurda que pudiera parecer a los ojos humanos. De hecho, ellos estaban seguros de lo que esperaban, porque esa esperanza nace de la fe: Dios les había dicho y ellos estaban ciertos en esas promesas. Porque cre...

La esperanza a la que nos llama

 En la segunda lectura de la Santa Misa de hoy escuchamos un pasaje de la carta a los Efesios (1, 3 – 6. 15 – 18) en el que escuchamos una oración de alabanza de San Pablo y una oración de bendición: “ el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de sus corazones para que comprendan cuál es la esperanza a la que nos llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos ”. Hace menos de dos semanas celebramos con alegría cristiana el Nacimiento del Señor Jesús. Jesús hace el anuncio del Reinado de Dios: si reconoces a Jesús como Dios y hombre verdadero, aceptas la salvación que te ofrece, tu vida adquirirá un significado nuevo, alcanzarás la vida eterna y tendrás la certeza de que el mal (el pecado y la muerte) no tienen ni tendrán la última palabra. En la oración de bendición de San Pablo, pide que el Señor ilumine nuestros corazones para que comprendamos la esperanza a la que nos...

Vamos a resucitar

  Nosotros, los cristianos católicos, en nuestra profesión de fe, creemos firmemente como verdadero que al final de los tiempos todos hemos de resucitar. Lo recitamos en el credo cuando decimos: "creo en la resurrección de los muertos". Prácticamente, en la totalidad de las religiones existe la convicción de que hay una vida después de esta vida. Ahora, nos diferenciamos de esas religiones porque creemos, además, en el juicio final y en la resurrección para la vida futura. Básicamente, seremos quienes somos ahora, pero sin las limitaciones propias de lo material: no nos vamos a enfermar, ni tendremos hambre ni sed; tampoco nos vamos a cansar y tendremos el mayor motivo para estar felices que no es otra cosa que estar con Cristo Jesús. Ahora bien, nuestro Señor Jesucristo nos ha enseñado también que este mundo, tal cual lo conocemos, va a tener un fin. Y el final de este mundo va a coincidir con su segunda venida. El Señor se sirve del modo de hablar de su época para hac...

Para que lo sigamos

 Hoy celebramos, como en muchos otros lugares del mundo, la Solemnidad de la Ascensión del Señor. Y este hecho en la vida del Señor nos deja muchos puntos para nuestra meditación y crecimiento personal. Hay una actitud común que muchos padres hacen con sus hijos, sobre todo cuando estos se muestran miedosos o dubitativos a la hora de hacer alguna actividad. Y esa actitud es la siguiente: mostrarles que es posible hacerlo. Los padres lo hacen a la vista de sus hijos para que vean que es posible y que el miedo que tienen no es razonable. Algo similar ocurre con la Ascensión del Señor. Es una frase común en muchas personas al dudar de su propia salvación, decir que su destino es el infierno o algo similar. Lamentablemente, esa es una señal de que tienen una fe muy pequeña. La salvación para nosotros es posible porque Dios está dispuesto a perdonarnos siempre, porque hemos recibido la promesa del Padre que nos fortalece día a día, y, sobre todo, porque Cristo Jesús nos ha demostrado qu...

Dispuestos a dar razón de nuestra esperanza

  Las lecturas de los domingos del tiempo pascual tienen como contenido principal la experiencia de la resurrección de Jesús por parte de sus discípulos junto con pasajes del Evangelio que adquieren un sentido pleno con la noticia de la victoria de Cristo Jesús. En la segunda lectura de nuestra Santa Misa de hoy (1Pe 3, 15 – 18), San Pedro invita a los discípulos de Cristo a mantenerse firmes, especialmente en la adversidad, “ dispuestos siempre a dar, al que las pidiere, las razones de la esperanza de ustedes ”. La esperanza es una virtud de todo discípulo de Cristo. Porque creemos en Jesús, hemos aceptado la salvación que nos ofrece y le hemos reconocido como nuestro Rey y Señor, nosotros tenemos la certeza y la confianza de que recibiremos el premio de los que son fieles. Los seres humanos en nuestra vida ordinaria nos movemos en la esperanza humana: cuando salimos a la parada confiamos en que encontraremos transporte o cuando vamos al supermercado confiamos que vamos a co...

Mirar al futuro con confianza

  Las lecturas del Evangelio de hoy nos ofrecen unos contenidos muy profundos de los que cada quien puede obtener reflexiones de mucho provecho. No obstante, quiero compartir contigo dos ideas. La primera lectura de nuestra Santa Misa (Is 35, 1-6a. 10) nos invita a hacer nuestra la esperanza cristiana en la victoria definitiva de Cristo Jesús. El profeta anuncia a Israel que las dificultades del tiempo presente son pasajeras y que el alma del creyente debe confiar en que el Señor pagará con creces la fidelidad: Volverán a casa los rescatados por el Señor, vendrán a Sión con cánticos de júbilo, coronados de perpetua alegría; serán su escolta el gozo y la dicha, porque la pena y la aflicción habrán terminado . Esa es la certeza que acompaña a los creyentes en Cristo Jesús. Nosotros tenemos la conciencia de que esta vida no es ni será perfecta, sino que estará llena de adversidades y dificultades junto con momentos de gozo y alegría. Ahora bien, esa esperanza cristiana, para pode...

La confianza que distingue al cristiano

  En un mundo donde cada día se impone la desconfianza por el mal proceder de otros, el Evangelio indica que el creyente ha de tener una confianza en Jesús, Palabra del Padre. La confianza cristiana es algo difícil de entender para el mundo moderno: se trata de creer, esperar, de tener fe en Dios que nunca defrauda. Las lecturas de la Santa Misa de hoy son una muestra de como ha de distinguirse la confianza del creyente. En la primera lectura (2Sam 7, 1-5.8-12.14.16) David, el rey, quiere construir un templo magnífico para Yahweh y le dice al profeta que pregunte a Dios. El profeta responde de inmediato: ¡Claro que sí! Después Yahweh hace saber al profeta que no será David sino un hijo suyo, y además le promete que un hijo suyo (Jesús) se sentará en su trono para siempre. Lejos de entristecerse o desesperarse, David se alegra. No lo verá él, pero confía en las promesas de Dios y ¡eso es motivo más que suficiente para estar alegre! En el evangelio de hoy (Lc 1, 26-38), el ...

Conmemoración de todos los fieles difuntos

Hoy, nuestra Iglesia celebra la conmemoración de los fieles difuntos. Hoy es un día para cumplir con el mandamiento de " amar al prójimo como a ti mismo ". Hoy pedimos al Señor por nuestros hermanos que nos han precedido en el camino hacia la Casa del Padre. A nosotros no se nos ha permitido conocer el destino de nuestros hermanos difuntos. No sabemos si ya están en la felicidad eterna, si necesitan purificar su alma o si no han alcanzado la salvación eterna. Por eso, oramos por ellos. Pedimos al Justo Juez que sea misericordioso con ellos. La Iglesia nos enseña que nuestra vida no termina en el horizonte de nuestra vida. Cerrados los ojos a este mundo, nos presentaremos ante nuestro Señor Jesucristo. Y recibiremos de Él nuestro destino eterno a la espera del juicio final: el Señor nos lo enseña cuando en el pasaje del rico y el pobre Lázaro. El rico y Lázaro ya encuentran su destino, a la espera del fin de los tiempos. San Pablo nos enseña que todos estamos llamados a ...

No hay lugar para la deseperanza

La desesperanza o desesperación es la percepción que puede tener un individuo de que no hay ningún tipo de futuro bueno para él. En la vida cristiana es un pecado: es cuando un cristiano afirma que no hay posibilidad de salvación para él. Las lecturas de la Misa de hoy son un grito de Nuestro Señor para decirnos que Él está siempre cerca de nosotros. Siempre. Sólo queda que nosotros hagamos el primer paso. En la primera lectura, el profeta invita a todos a acercarse a Nuestro Señor. No importa qué es lo que se haya hecho en la vida: el Señor es capaz de perdonar todo y aceptar a cada quien. Nadie debe pensar que ha llevado una vida tan mala y desgraciada y por eso no tiene perdón de Dios. El profeta nos lo hace saber: “ Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor ” (Is 55, 8) En el Salmo Responsorial escuchamos una verdad que debe acompañarnos siempre: No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo in...

Confianza en la adversidad

Las lecturas de la Santa Misa de hoy son un llamado de atención por una tentación constante que sufrimos los discípulos de Cristo, especialmente en estos tiempos difíciles. Las cosas materiales son necesarias, pero podemos dejarnos llevar por criterios poco cristianos. - En la primera lectura de la Misa, tomada del libro del profeta Isaías, escuchamos una alerta y un mensaje de consuelo. En ese momento, el pueblo de Israel se encontraba en una situación económica difícil. Eso hizo nacer, como resulta explicable, una especie de angustia por el futuro y una desorientación sobre los bienes. El profeta, de parte de Dios, les llama la atención: no dejen que la angustia por los bienes materiales les quite la paz que da la fe y la confianza en Dios. El creyente no saca las cuentas sin Dios porque el Señor es fiel a sus promesas. Usando una frase de los jóvenes de hoy: Dios no te va a dejar morir . Así que no dejes de ser fiel a Dios, aunque te veas en apuros. - El Salmo responsoria...

¡Vamos a resucitar!

Dios fue dando a conocer poco a poco su designio de salvación. Una de las cosas que tardó un poco en hacer saber a los hombres es el hecho de la resurrección futura. . Leemos en los primeros libros de la Biblia que los que morían quedaban como dormidos o que su existencia pasaba a una especia de “espacio negro” donde no había nada. En otras palabras, al inicio de la Revelación los hombres pensaban que su vida terminaba cuando cerraban los ojos a este mundo. . Poco a poco, Nuestro Señor fue haciendo saber a los hombres que tiene un proyecto eterno para nosotros: la felicidad eterna con Él. De hecho, escuchamos en la primera lectura del libro de los Macabeos, que ya los jóvenes tenían el firme convencimiento de la resurrección futura, para la felicidad eterna o para la condenación eterna. Así se lo dice el cuarto hermano: “ Vale la pena morir a manos de los hombres, cuando se tiene la firme esperanza de que Dios nos resucitará. Tú, en cambio, no resucitarás para la vida ” (2Mac 7, ...

La verdad plena

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            El mundo de hoy se mueve en un espiral de noticias, verdaderas unas, falsas otras. Y las tendencias políticas expresan de diferentes maneras la misma realidad, existe una lucha por el manejo de los medios para poder controlar la forma de las noticias y así poder manejar a la población. Y así, por ejemplo, podrán tener discutiendo a la población si un determinado jugador de futbol es mejor que otro; si es mejor una determinada ley permisiva o no; o si un determinado presentador de televisión traspasó los límites de la decencia o no. Y así, las personas pueden entrar en una vorágine de noticias, que no sabe con certeza si es verdad o no, y, además, no tiene ninguna consecuencia en su vida (salvo la de perder tiempo discutiendo esas cosas).             Hoy la verdad es un reto, pero no la verdad noticiosa: la verdad sobre las cosas más profundas, la que dan un sig...

La Ascensión del Señor… ¿qué significado tiene en mi vida cristiana?

Hoy, en muchos lugares del mundo, se celebra la Ascensión del Señor a los cielos. Ese hecho que leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 1-11) y en el Evangelio según San Marcos (16, 15-20): pasados cuarenta días de su Resurrección, el Señor reúne a sus discípulos y se despide de ellos. A la vista de ellos, asciende al trono de Dios, a la derecha del Padre. Siempre podemos preguntarnos: ¿qué significado puede tener eso en mi vida como creyente? Después que cada uno ha hecho el obsequio de la inteligencia y el corazón a Cristo Jesús, la vida no tiene el mismo significado de antes. Ahora tenemos la plena convicción de que cada acción tiene valor de eternidad. El bien que yo haga, me vale el cielo, la felicidad eterna. El mal que yo haga, me vale el infierno, la condenación eterna. El cristiano, que acepta a Jesucristo como su Señor y Salvador, busca la felicidad eterna. Y también ser feliz en esta tierra. ¿Qué significa la Ascensión del Seño...

¡Nada de desesperanza!

La desesperanza o desesperación es la percepción que puede tener un individuo de que no hay ningún tipo de futuro bueno para él. En la vida cristiana es un pecado: es cuando un cristiano afirma que no hay posibilidad de salvación para él. Las lecturas de la Misa de hoy son un grito de Nuestro Señor para decirnos que Él está siempre cerca de nosotros. Siempre. Sólo queda que nosotros hagamos el primer paso. En la primera lectura, el profeta invita a todos a acercarse a Nuestro Señor. No importa qué es lo que se haya hecho en la vida: el Señor es capaz de perdonar todo y aceptar a cada quien . Nadie debe pensar que ha llevado una vida tan mala y desgraciada y por eso no tiene perdón de Dios. El profeta nos lo hace saber: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor”. En el Salmo Responsorial escuchamos una verdad que debe acompañarnos siempre: No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien...

¡Vengan conmigo!

Lo decimos en el Credo: Subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre. Y eso tiene un gran significado para nosotros. En el prefacio de la Misa de este domingo escuchamos: Porque el Señor Jesús, rey de la gloria, triunfador del pecado y de la muerte, ante la admiración de los ángeles, ascendió hoy a lo más alto de los cielos, como mediador entre Dios y los hombres, juez del mundo y Señor de los espíritus celestiales. No se fue para alejarse de nuestra pequeñez, sino para que pusiéramos nuestra esperanza en llegar, como miembros suyos, a donde Él, nuestra cabeza y principio, nos ha precedido.                 Y no es cosa de poca importancia. Al contrario. Ya lo escuchamos en la segunda lectura: “ Cristo no entró en el santuario de la antigua alianza, construido por mano de hombres y que sólo era figura del verdadero, sino en el cielo ...