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Mostrando las entradas etiquetadas como examen de conciencia

Poner la casa en orden

El domingo pasado iniciamos el camino del Adviento. No está de más recordar que este tiempo está marcado por diversos mensajes: recordamos la próxima venida del Señor, preparamos nuestra alma para celebrar una vez más el nacimiento del Jesús y para ello, hemos de hacer un profundo examen de nuestra vida y ver qué cosas resultan un obstáculo para que el Señor habite en mí, forme parte de mi vida. El pasaje del Evangelio nos presenta a la persona de Juan el Bautista y condensa su mensaje en una llamada a cambiar de vida. El evangelista da testimonio de que Juan fue el enviado para anunciar la presencia inminente del mesías en el pueblo de Dios. Y para ello el profeta, es decir, Juan el Bautista, invita al pueblo a poner orden: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos. No es un secreto para nadie que podemos distraernos del seguimiento a nuestro Señor Jesucristo. De hecho, es una tentación constante el juzgar que hay situaciones que pueden anteponerse a Cristo Jesús. De al...

Quitarnos el lastre

A lo largo de nuestra vida, año tras año, vamos modificando nuestro modo de ver las cosas y vamos asumiendo valores y criterios, no necesariamente buenos. El hecho es que supone una carga muy dura y desgastante. Hay lastres diferentes, todos ellos inútiles e innecesarios. Uno es la moda: un esfuerzo (económico y físico) sin sentido por pretender agradar a otros solo por “aprobación”. Otro lastre es la ideología: asumir unos criterios sin fundamento alguno y tratar de interpretar la vida, volviéndonos esclavos de una idea. Otro lastre más moderno: las redes sociales que causa dependencia y se busca la aprobación mediante unos likes . En todo caso, estamos hablando de una serie de criterios que no nos hacen ser libres. Verdaderamente libres. Esas y muchas otras cosas más, pueden suponer un obstáculo para encontrarnos con Jesús y escuchar su mensaje. En la primera lectura, el profeta invita al pueblo a quitarse el “vestido de luto y aflicción” y a vestirse de “las galas perpetuas de la gl...

Adviento es poner orden

La primera lectura de nuestra Misa de hoy anuncia la presencia de un personaje que anunciaría la presencia inmediata del Mesías en medio del Pueblo. Para preparar la presencia del Señor, ese profeta invita a poner orden: “ Que todo valle se eleve, que todo monte y colina se rebajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane ” (Is 40, 4). Nuestra vida, dicen también los filósofos, está hecha de las experiencias, ideas, convicciones y emociones que vamos almacenando. Ellas van influyendo en nuestra vida, de manera positiva o negativa. El hecho es que no siempre sabemos poner orden: saber qué cosas debemos guardar y qué cosas debemos desechar. El tiempo de Adviento es el tiempo propicio para poner orden en nuestra casa interior, que es el alma. Y hay un criterio para hacerlo: qué cosa se convierte en un obstáculo para acercarme a Jesús o no. En el Evangelio según San Marcos que escuchamos en nuestra Santa Misa, el evangelista dice que la persona que anuncia la presencia inmediat...

Esperanza en lugar de desilusión

La última parte del libro de Isaías se llama “el libro de la consolación”. Fue escrito en la época en que Israel fue deportado a Babilonia y en el territorio de Israel se vivía una pobreza y necesidad atroz, y los que habían salido de Israel y Judá añoraban volver a su tierra. Dios envía a los profetas para decirles que no pierdan el ánimo, que esa situación es pasajera, que Dios no olvida su promesa, que deben mantenerse firmes y que el Ungido del Señor dará un sentido pleno a todas las promesas de Yahweh. . La Iglesia nos propone diversos pasajes de este libro de la consolación para que consideremos este mensaje del Señor durante este tiempo de Adviento. . Algo de lo que ningún cristiano puede dudar es de la experiencia del mal: en nuestra vida y alrededor de nosotros; físico o moral. El creyente en Cristo Jesús no puede dejarse abatir por esta experiencia. Al contrario. Todo cristiano debe fortalecer la esperanza en Dios: las dificultades de esta vida no deben ni pueden hacern...

Es difícil entrar si no abres la puerta

Es clásica la situación siguiente: alguien toca la puerta; de adentro preguntan: “¿Quién es?” El de afuera se identifica y el de adentro responde: “pasa”. El de afuera intenta entrar y encuentra que la puerta está cerrada. El de afuera avisa al de adentro: “es difícil entrar si la puerta está cerrada”. Algo similar ocurre en este tiempo de Adviento.