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Mostrando entradas de agosto, 2026

El amor con que nos ama Cristo

  Una de las tantas consecuencias del terremoto del 24 de junio pasado se reflejó en una seria duda que se alojó en los corazones de muchos creyentes: Si es verdad que Dios me ama, ¿por qué ocurrió esto? ¿Por qué murió mi pariente, mi amigo, tantos niños inocentes? No es una pregunta baladí, y requiere una respuesta que ilumine esta realidad dolorosa. Escuchamos en la segunda lectura de la Santa Misa de hoy (Rom 8, 35. 37-39) una pregunta de San Pablo: ¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? La responde, concluyendo: estoy convencido de que… nada… podrá apartarnos del amor que nos ha manifestado Dios en Cristo Jesús . Para comprender esta afirmación de San Pablo habría que leer un poco antes: Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman (Rom 8, 28). El punto de partida de cualquier reflexión es que lo que ocurre, bueno o malo según nuestro entender, está en la Providencia Divina. Dios sabrá sacar un bien de todo esto, aunque de ...

Huir del bullicio

 Las lecturas de este domingo pueden invitarnos a hacer múltiples reflexiones. De entre tantas voy a proponerte una que estimo puede ser de provecho. Normalmente, nuestros pueblos suelen ser bullangueros y, normalmente, no aprecian en silencio. De hecho, sobre todo para los jóvenes suele ser una ocasión para el aburrimiento. En líneas generales, el silencio no es bien apreciado. El silencio suele ser una variable que facilita el trato con el Señor, en especial, la oración o en la lectura y meditación de la Palabra. Y la experiencia puede darnos la razón. Si tenemos mucho ruido o distracciones alrededor, es fácil que nos distraigamos y que desviemos nuestra atención de Nuestro Señor Jesucristo. En la primera lectura (1Re 19, 9a. 11-13a) escuchamos cómo Elías estaba a la espera de encontrarse con el Señor. Después de una serie de eventos en los Elías entendió que no estaba el Señor, cuando sintió una brisa suave el profeta se dispuso a salir al encuentro de Yahvé. Del mismo modo escu...