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Rectificar nuestra manera de pensar

Hoy escuchamos en la Santa Misa tal vez la parábola del Señor más conocida: la parábola del hijo pródigo, o como se ha llamado también desde el 2015 en adelante: la parábola del padre amoroso o el padre misericordioso. Es tan hermosa y profunda esta parábola que pueden hacer múltiples reflexiones sobre ellas, todas válidas y todas provechosas. No obstante, quisiera compartir tres pequeñas ideas que nos pueden ayudar a purificar nuestra fe y a vivirla mejor. En primer término, el Señor relata esta parábola ante los fariseos y escribas que le criticaban que los pecadores se acercaban a Él. Hoy muchos católicos piensan de manera similar: creen que solo pueden acercarse al Maestro los puros e impecables. De esta manera cierran las puertas a la acción misericordiosa de Dios con los hombres. Como ha dicho el Señor en otra ocasión: “ No tienen necesidad de médicos los sanos, sino los enfermos ” (Mc 2, 17). Quienes de verdad necesitan acercarse más al Señor son los que están alejados. En e...

Mientras respiremos...

 En este tercer domingo del camino cuaresmal, las lecturas de hoy nos presentan múltiples puntos de reflexión. Entre tantos, te presentaré uno. Al igual que los contemporáneos del Señor, a los cristianos del siglo presente se nos cruzan los cables y cambiamos el mensaje del Señor. De hecho, no es raro escuchar como creyentes (y no creyentes) estigmatizan a las personas negando cualquier posibilidad de cambio. También, aunque es raro, algunas personas cuando a alguien le ocurre alguna desgracia o algo malo dicen, en tono sarcástico, qué habrá hecho que Dios (la vida o el karma) lo ha castigado de esa manera. El hecho está en que ese modo de pensar, aunque pongan a Dios por el medio, no se corresponde con el pensar y el querer de Jesucristo. Todo creyente en Cristo Jesús debe tener claro –clarísimo– que el amor de Dios por lo hombres es tan grande que siempre está dispuesto al perdón y a la reconciliación. Jesús siempre nos brinda la oportunidad de conversión. Y así comienza el Señor...

Aprender a ver más allá

El Evangelio de la Santa Misa de hoy nos presenta el pasaje de la transfiguración del Señor (Lc 9, 28b-36). En la primera lectura, escuchamos el pasaje, hermoso por demás, del diálogo de Abram con Yahweh en el que Dios le hace saber que su descendencia heredará la tierra santa (Gn 15, 5-12. 17-18). Ambos relatos tienen un punto en común: son una invitación a ver más allá de la simple percepción o interpretación humana. Abram obtiene la certeza de la promesa de Dios, los apóstoles la certeza de la divinidad de Jesucristo. Los seres humanos somos complicados y tendemos a desfigurar la realidad para favorecer intereses propios o ajenos.  En el caso concreto de nuestro Señor Jesucristo, ha habido muchísimos intentos a lo largo de la historia por desfigurar la persona de Cristo, en algunos casos, con buena intensión. Se le llama amigo, compañero de camino, el primer comunista, el revolucionario, etc. Todos esos apelativos tienen como objetivo desfigurar a Jesucristo. En el pasaje de la ...

La experiencia de ser tentados

🟣 El Evangelio de la Santa Misa del primer domingo de cuaresma nos narra el episodio de la vida del Señor que conocemos como las tentaciones en el desierto. Sobre este pasaje podemos hacer las siguientes reflexiones: 1️⃣ No estamos exentos de ser tentados. El mundo, el demonio y la carne van a tratar de apartar de Jesucristo el corazón de los creyentes. Y no debe resultarnos extraño. El objetivo es ése: que cada hombre se aleje de Jesucristo. 2️⃣ El demonio, con tal de apartarnos de Cristo, se sirve de lo que sea, incluso de la misma Palabra de Dios. Efectivamente, escuchamos en el Evangelio como el demonio cita la Sagrada Escritura para hacer fracasar a Jesucristo en su misión. 3️⃣ Las tentaciones del demonio pueden centrarse en las necesidades materiales. Y así, vamos a encontrarnos personas que van a poner los valores espirituales en un segundo lugar. No hay duda que algunas cosas materiales resultan necesarias, pero la necesidad de ellas no debe ser una razón para olvidarnos de Di...

Evitar el litigio entre hermanos

Las lecturas de la Santa Misa nos invitan a elevar la mirada más allá de las consideraciones meramente terrenas. Hoy se nos pide ser héroes en algunas circunstancias. En primer término, los hermanos en la fe deben procurar evitar cualquier tipo de enfrentamiento. La experiencia nos dice que son múltiples las razones por las que unas personas se pueden pelear. Desde una diferencia de apreciación en un juego de mesa hasta una posición política. No todas las personas tienen la madurez necesaria para saber asumir las diferencias y tener una sana dosis de tolerancia. El Maestro nos anima a dejar esas diferencias a un lado y mantener el alma limpia de cualquier resentimiento que pueda suponer un obstáculo para el trato con Dios y con los hermanos. En la primera lectura, David busca alternativas al enfrentamiento con el Rey Saúl (1Sam 26,2.7-9.12-13.22-23). Una actitud similar debemos tener nosotros como seguidores de Jesús. Y así nos lo enseña el Maestro en el Evangelio (Lc 6,27-38). Tener d...

Para responder bien, debes confiar en Jesús

Las lecturas de nuestra Santa Misa tienen un hilo conductor. Podríamos resumirla en tres palabras: llamada, respuesta, confianza. La llamada : Lo sabemos todos y lo sabemos bien. Jesús nos quiere hacer partícipes de su reino y se presenta a nosotros y nos llama. No a todos de la misma manera, no a todos para la misma misión en el mundo, no todos en el mismo momento de la vida. El Maestro habla con sencillez y nos invita a asumir un modo de vivir que da un sentido nuevo, diferente, a nuestra vida. Y en ese modo de vivir, Cristo Jesús ocupa un lugar privilegiado: su palabra, su persona, el trato con Él se convierten en fuente de inspiración, consuelo y alegría. Jesús nos llama como a Isaías (6,1-2a.3-8) o como a Pedro (Lc 5,1-11). La respuesta : Es el resultado de la libertad más absoluta. Nadie ama obligado, nadie quiere a alguien a la fuerza. Ante la invitación que nos hace el Señor se requiere la libre aceptación de su propuesta y un sí libérrimo. A eso se llama fe: el obsequio religi...

¿Por qué decimos que Dios nos ama?

Es una frase que la Iglesia ha repetido desde siempre: Dios nos ama. Sin embargo, hay muchísimas personas que cuestionan esta afirmación. Para ello recurren a eventos y hechos dramáticos con la pregunta: si Dios nos ama, ¿por qué hay tanto mal en el mundo? Evidentemente, el problema está mal planteado. Desde el punto de vista lógico, supone un error llamado falacia ad hominem : significa poner un descrédito sobre el otro para “restar veracidad a sus afirmaciones”. Así Dios sería malo porque no consigo trabajo, porque me caí por la calle, porque llovió y se mojó la ropa, porque unos asesinos quitaron la vida a unos inocentes, etc. En el imaginario de esas personas, Dios debería ser como una especie de siervo/guardaespaldas/superhéroe de cada ser humano sobre la faz de la tierra (por supuesto, no sería una persona que merece nuestra alabanza ni nuestro amor). Para entender por qué decimos que Dios nos ama, hemos de entender qué cosa es el amor. Y la mejor explicación la encontramos e...