Entradas

Jesús es el profeta

 En el uso común del lenguaje el término profeta significa aquel que puede predecir el futuro. En el sentido bíblico profeta es aquel que lleva un mensaje de parte de Dios. Todo aquel que habla siguiendo el mandato de Dios es un profeta. El gran líder del pueblo de Israel Moisés era también considerado un profeta puesto que él era el intermediario del que Dios se servía para hacer llegar el mensaje al pueblo. Sabiendo ya Moisés que llegaba al término de su camino en la Tierra anuncia al pueblo de Israel que en un futuro se presentaría en medio del pueblo un profeta semejante a él: “ Pondré mis palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo. A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas ”. Ese profeta es Cristo Jesús. Como ya hemos escuchado en otras ocasiones, Él es el Dios y hombre verdadero (Jn 1, 14); Él es imagen del Dios invisible (Col 1, 15), Él es Dios bendito por los siglos (Rom 9, 5), Él es la Palabra de Dios (Jn 1, 1). Y como escuch...

La Palabra hace lo suyo

 Hoy la Iglesia dedica este domingo a llamar la atención de todos los fieles sobre uno de los dones más grandes que los hombres hemos recibido de Dios: Su Palabra. Hoy es el Domingo de la Palabra de Dios. En la Sagrada Escritura el término Palabra (Logos) tiene diversos significados. El Papa Benedicto XVI le llamaba sentidos analógicos porque tenían una fuente común. La Palabra por excelencia es Jesucristo, que el Verbo de Dios hecho carme. La Palabra es el mensaje que Dios da a los hombres por medio de los hombres: por los profetas y los apóstoles. La Palabra es la Sagrada Escritura que recoge el mensaje de Dios y es dejado a la Iglesia como testimonio del amor de Dios por los hombres. Y nuestra respuesta a la Palabra es: Reconocer, aceptar y seguir a Jesucristo, la Palabra de Dios, como escuchamos que hicieron los primeros apóstoles en el Evangelio de hoy (Mc 1, 14-20). Anunciar el mensaje, la Palabra de Dios, como los profetas (Jonás 3, 1-5. 10) y apóstoles, y como lo hace Nuest...

Somos discípulos y también misioneros

 Las lecturas de la Santa Misa de hoy, en especial, la del primer libro de Samuel (3, 3b-10. 19) nos hablan de la principal actitud del discípulo: escuchar. En el Evangelio (Jn 1, 35-42) escuchamos también la consecuencia inevitable de haber escuchado al Maestro: llevar el mensaje a otros. Desde hace más de 15 años, la Iglesia nos ha propuesto la figura del discípulo misionero como el modo de vivir nuestro seguimiento a Jesús. Todos somos discípulos porque debemos estar con la actitud de escucha: estamos en un constante aprendizaje de lo que el Señor quiere para nosotros y nuestra salvación. La primera lectura nos ofrece el modelo de la escucha: Samuel. El joven Samuel estaba dispuesto a decirle al Señor: “ Aquí estoy ” y con la orientación adecuada llegó a la actitud del discípulo: “ Habla, Señor; tu siervo te escucha ”. El reconocer a Jesús como Dios y hombre verdadero, aceptarlo como el Señor y Maestro, teniendo la actitud de escucha y poniendo en práctica su Palabra, trae como ...

Temerosos de Dios

 Hoy, domingo de la Sagrada Familia, escuchamos el relato de la promesa de Dios a Abraham (Gen 15, 1-6; 21, 1-3), el elogio que hace la Sagrada Escritura de la fe de Abraham (Heb 11, 8. 11-12. 17-19) y finalmente, escuchamos en el Evangelio el relato de la presentación del Señor en el Templo, con la hermosísima oración de Simeón (Lc 2, 22-40). Abraham, José y María tienen algo en común: son temerosos de Dios. El temor de Dios es un don del Espíritu Santo y una virtud del cristiano que muestra delicadeza en el trato con el Señor porque lo reconoce como el Ser Superior (el Altísimo). El temeroso de Dios se muestra dispuesto a cumplir su voluntad no por miedo al castigo sino porque es consciente de que todo viene de Él: la gracia, la fortaleza, el perdón… Nuestras familias no son perfectas. Son las familias que son. Tienen sus virtudes, sus fortalezas, sus defectos y debilidades. El fiel de esta época tiene una pesada carga psicológica al intentar comparar su propia familia con modelo...

La Voluntad de Dios no es siempre como la pensamos

  Hoy, último domingo del tiempo de adviento, coincide con la víspera de Navidad. Y el relato del Evangelio nos presenta hoy la escena de la Anunciación (Lc 1, 26-38). En la primera lectura, escuchamos el mandato del Señor a Natán para que anuncie a David que no será él quien le construya un Templo, sino su hijo. Y le promete, además, que su trono será estable eternamente (2 Sam 7, 16). Dios le hace saber al profeta Natán que se había equivocado al decirle a David que estaba haciendo la voluntad de Dios. Nosotros sabemos que Cristo Jesús es el cumplimiento de la promesa que Yahweh hizo a David. Los líderes de Israel de entonces no pensaban igual. Porque el querer de Dios no es siempre como nos imaginamos o pensamos. Seguramente, los líderes esperaban que su nacimiento fuese anunciado con fastuosidad y se hubiesen presentado los potentados de la época. Pero la decisión de Dios fue otra: un ángel le dice a una joven en Nazareth. Probablemente, esperaban que su nacimiento fuese ...

ÉL ES FIEL Y CUMPLIRÁ SU PROMESA

  En el camino del Adviento, este tercer domingo vuelve a presentarnos la figura de Juan el Bautista, a quien acudían los del pueblo al oír el mensaje de conversión que predicaba. En eso, se acercan los sabios del Pueblo de Israel para preguntarle si era el Mesías. Y su respuesta fue directa: no lo soy (Jn 1, 6-8. 19-28). También la segunda lectura (1Tes 5, 16-24) nos invita a estar alegres en medio de la adversidad, sin dejar que las circunstancias puedan arruinar nuestra relación con Jesús. Y siempre cabe la pregunta: ¿Cómo es posible estar alegres cuando no estamos bien, cuando la situación está “apretada”? Y a los que vivimos en la Diócesis de La Guaira pueden venirnos a la memoria 24 años atrás cuando muchos de nuestros hermanos quedaron sepultados o arrastrados por la corriente. ¿Es posible estar alegre? Hay diferentes maneras de entender la alegría, pero solo una de ellas es la verdadera. Hay quien se burla de todo y hace guasa de todo: esos no es alegría, solo usan la b...

Como Juan El Bautista

 El Evangelio de nuestra Santa Misa de hoy (Mc 1, 1-8) nos presenta la figura de Juan el Bautista. Es conocido por nosotros que es el precursor de nuestro Señor Jesucristo. Su misión es preparar el corazón del pueblo para que puedan aceptar al Mesías que se hará presente en medio de ellos y, al mismo tiempo, señalar al pueblo al Elegido. Y eso hizo. Con este pasaje del Evangelio, la Iglesia quiere proponernos como un punto de reflexión para este adviento el saber orientar nuestra vida a Cristo. Y resulta necesaria esa llamada de atención porque, como hemos reflexionado la semana pasada, es fácil distraerse. Sin Cristo Jesús, la Navidad pierde todo su sentido. El no perder de vista el fundamento y origen de nuestra fe y lo fundamental de la Navidad no es sólo un trabajo personal que mire solo la fortalecer nuestra espiritualidad. Es también una misión a la que nos llama Cristo Jesús y la Iglesia: Anunciar a los demás a Cristo Jesús, como Juan el Bautista. Desde hace bastantes años, ...