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El secreto para la felicidad

  Continuamos el camino Pascual. Las lecturas que Dios y la Iglesia nos proponen para nuestra reflexión en el día de hoy tiene una riqueza particular. Contiene muchísimos elementos que pueden servirnos para nuestra reflexión. Comparto una contigo. - El Evangelio de nuestra Santa Misa nos presenta hoy el pasaje que conocemos como el de los discípulos de Emaús. Es un relato que está lleno de muchísimos detalles. Y cada uno puede ser el punto de partida de una reflexión pero voy a llamar a tu atención sobre uno en particular. El Maestro se acerca a un par de discípulos que llevaban una inmensa tristeza consigo. - Yendo de camino, los dos discípulos compartían su tristeza. Al preguntarle Jesús de qué hablaban, ellos le participan su tristeza: quedaron sin esperanza al experimentar la muerte de Jesús. Se nota en la respuesta de los discípulos porque hablan usando verbos en tiempo pasado. Están tristes porque sienten que perdieron a Jesús. - Quizás sin saberlo encontraron la ...

Amor con el que más lo necesita

  Hoy celebramos junto con toda la Iglesia la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Señor de la misericordia. Es obligatoria una reflexión sobre la misericordia para entender este gran atributo del Maestro. La misericordia es amor. No es diferente del mandamiento del amor que nos ha dejado el Señor. Solo que ese amor tiene una característica especial: es el amor manifestado hacia la persona que lo necesita. Sea que lo necesite espiritualmente, sea que lo necesite materialmente. Así podremos entender las obras de misericordia corporales y las obras de misericordia espirituales. Repasarlas nos ayudará a ilustrarlo mejor. Las obras de misericordia corporales son : Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar a los encarcelados, dar posada al peregrino, visitar a los enfermos y enterrar a los muertos. Las obras de misericordia espirituales son : Corregir a quien se equivoca, enseñar al que no sabe, dar consejo al que lo necesita, consolar al tr...

El valor del testimonio

  Feliz Pascua de resurrección para todos. - Hoy celebramos el día más grande y especial para nosotros los creyentes. Hoy celebramos la victoria de nuestro Señor Jesucristo sobre el pecado y sobre la muerte con su resurrección. Es el culmen de su misión en la tierra. - Los Apóstoles vieron en la Resurrección del Señor una imagen de la vida nueva que todo creyente debe vivir después de haber aceptado a Jesucristo como su Salvador. De hecho, leemos con frecuencia que la conversión, que iba acompañada con el gesto del bautismo, significaba un morir al pecado y un resucitar a la vida nueva. Esa es la razón por la cual la Vigilia Pascual está marcada por la liturgia bautismal y por la bendición del agua. - Hoy es el día propicio para considerar hoy el deber de todo cristiano de dar testimonio con su vida de la fe en Cristo Jesús. De hecho, es el testimonio de los creyentes lo que ha transmitido de generación en generación la noticia de la victoria de nuestro Señor Jesucristo...

Jesucristo al centro de todo

 Hoy celebramos junto con toda la Iglesia la solemnidad del domingo de Ramos. Como hemos podido apreciar, la Santa Misa de hoy nos ofrece dos lecturas del Evangelio. La primera, al inicio de la celebración enseguida de la bendición de los ramos, que narra la entrada triunfal de nuestro Señor Jesucristo en la Ciudad de Jerusalén. La segunda lectura del Evangelio la hemos escuchado apenas y narra los últimos momentos de nuestro Señor Jesucristo. Teniendo presente ambas proclamaciones quiero compartir contigo estas ideas. - En primer lugar es necesario que pongamos en el centro de nuestra celebración de hoy a nuestro Señor Jesucristo. Es sabido por todos que el interés de muchísimas personas es obtener la palma bendita. Esas personas suelen hacerlo por motivos incorrectos: de hecho, su interés no es acompañar a Jesucristo sino obtener algo que por una extraña razón atribuyen una serie de poderes mágicos.  La palma bendita no tiene ningún poder, es solo un sacramental que nos recu...

Seguir la voz de Cristo

  Las lecturas de este domingo tienen una profundidad particular. Nos invitan a elevar nuestra reflexión sirviéndonos de imágenes bíblicas. Hoy la Palabra de Dios nos invita a considerar que la verdadera vida está en Cristo Jesús y que fuera de él es la oscuridad y la muerte. - En el Antiguo Testamento hubo un avance en la revelación. Inicialmente, el pueblo creía que después de morir solo era una suerte de descanso por toda la eternidad. Paulatinamente el Señor hizo saber que la muerte no tiene la última palabra, sino que después de la muerte advendría la resurrección como lo escuchamos en la primera lectura de nuestra Santa Misa (Ez 37, 12-14). - Durante la predicación apostólica no existía ninguna duda sobre la resurrección de los muertos, sobre todo porque habían experimentado la victoria de Cristo sobre la muerte. Los Apóstoles se sirvieron de esa imagen para enseñar en su predicación que todos nosotros hemos de huir del reino del pecado y la muerte al reino de la vida...

La clave es Cristo

 La palabra “clave” tiene, entre otros significados, “elemento básico, fundamental o decisivo de algo”. Y esto es importante para comprender un aspecto que se deja ver en las lecturas de nuestra Santa Misa de hoy. En la primera lectura (1Sam 16, 1b. 6-7. 10-13ª), Samuel recibe la advertencia de parte de Dios que no se deje llevar por la apariencia externa porque eso es propio de los hombres, no de Dios. El Señor juzga lo que hay en el corazón de cada hombre. En el Evangelio (Jn 9, 1-41), escuchamos el detallado pasaje de la sanación del ciego. Resalta el hecho de que en la época de la sanación todos daban como un hecho cierto el que una persona que sufriese algún tipo de enfermedad permanente era la consecuencia del pecado propio o de sus padres (Jn 9, 2. 34). Y la respuesta del señor es tajante: Ni él pecó, ni tampoco sus padres . Todos los seres humanos necesitamos una serie de referentes morales, llamados hoy valores , que orienten toda nuestra actividad. El creyente está llamad...

Derribando muros

  Hoy escuchamos el Evangelio conocido como el pasaje de la Samaritana (Jn 4, 5-42). El Señor, de paso por Samaria, se acerca a un pozo y pide agua a una enemiga ideológica de los judíos. Y tiene lugar entonces un diálogo precioso y muy profundo. Las razones por la que nació la secta de los samaritanos obedecieron a razones políticas y eso devino en una enemistad histórica entre samaritanos y judíos. Y aun cuando compartían la misma fuente de la revelación -la Palabra- el resentimiento histórico podía más que la obediencia a la Palabra de Dios. Sólo cuando la samaritana, que llevaba una vida alejada de la voluntad de Dios, depuso esa rivalidad y resentimiento históricos pudo ser capaz de abrir su corazón a un encuentro con Jesús. Al igual que la Samaritana, hoy muchos hermanos, aun teniendo la buena intención de creer en Dios, su vida y sus resentimientos les impide tener un encuentro intensivo con Jesús. Eso no deja que Jesús ilumine todas las realidades de sus vidas y pueda Jesús...