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Jesús en nuestro camino

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Este pasaje tuvimos ya oportunidad de escucharlo en la semana de Pascua. La riqueza de este pasaje no se agota en la reflexión de ese momento. Hoy te ofrecemos otra. Debemos antes prestar atención a dos detalles. En primer lugar, los discípulos van de camino. Dice el pasaje qué iban desde Jerusalén hasta una aldea cercana llamada Emaús. En segundo lugar, los discípulos iban tristes. Estaban experimentando una serie de sentimientos encontrados al haber presenciado la muerte del Maestro. Durante el camino a Emaús fueron cambiando los sentimientos de manera evidente. Los discípulos iban de camino . No es extraño que el símil más usado para referirse a la vida sea andar por un camino. Nuestra vida va llena de diferentes momentos, diferentes experiencias, altibajos de emociones. Todos podemos experimentar esas cosas. La diferencia es como cada uno afronta e interpreta los diferentes momentos de la existencia. La adversidad puede ser vista como un sinsentido, o como un aprendizaje,...

Domingo de la Divina Misericordia

Desde el año 2000, por decisión del San Juan Pablo II, el segundo domingo de Pascua es llamado Domingo de la Divina Misericordia. Desde siempre hemos escuchado que Dios es misericordioso, que en las Bienaventuranzas el Señor nos dicen que serán felices los misericordiosos porque alcanzarán misericordia. Sin embargo, ¿alguna vez nos hemos preguntado que es, en realidad, misericordia? Para decirlo pronto: en la Biblia “misericordia” es el amor hacia los que se encuentran desvalidos y lejos de Dios. Amor y misericordia no son antagónicos; misericordia es amor en acción . Es por eso que Dios es misericordioso: porque muestra su favor al desvalido y está siempre dispuesto a perdonar cuando el hombre se muestra arrepentido. Ya lo escuchamos en la segunda lectura: Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia (1Pe 1, 3) En el Evangelio según San Lucas está el mandato de Jesús de ser misericordiosos como el Padre Celestial es misericordios...

La Pascua del Señor

La Pascua era la principal fiesta religiosa y nacional del pueblo de Israel. La Pascua nace con la intervención de un hecho extraordinario por parte de Dios y por la obediencia del pueblo de Israel a un ritual que Dios le ordenó. Debían matar un cordero o un cabrito, con la sangre pintar los dinteles de la puerta y comer todos juntos el cordero o el cabrito con pan ázimo y hierbas amargas (Ex 12, 1 – 14). Ese mismo rito deben repetirlo todos los años. No solo repetirlo. Deben revivirlo. El más joven de la casa debe preguntar al jefe de familia por qué hacen eso. El jefe de familia responderá: es la Pascua del Señor (Ex 12, 25 – 28). Ese día marcó para el pueblo de Israel la victoria de Dios sobre el enemigo. Y por eso lo revivían todos los años. Era para ellos un Memorial. Con la resurrección de Cristo se marca también la victoria definitiva sobre el pecado, sobre la muerte y sobre el demonio. Por esto, esta noche, en la que todos los creyentes celebramos la victoria de Cristo co...

El día de lo incomprensible

A los ojos de cualquier persona, lo que nosotros contemplamos en el día de hoy, no es fácil de comprender. A los ojos del mundo, lo que los cristianos meditamos y contemplamos en el día de hoy, resulta un absurdo (1Co 1, 20 – 25). ¿Qué vemos hoy? Vemos la triste historia de un hombre vendido por un amigo, sometido a un juicio injusto que lo condena a la más cruel de las muertes conocida hasta entonces. Vemos a un hombre para quien la turba pidió su muerte. Vemos a un gobernante que se lavó las manos sabiendo que la muerte era injusta. Vemos a un hombre sometido a una tortura cruel. Vemos a un hombre padeciendo las burlas de sus enemigos y sufriendo un dolor absurdo, sin sentido. Para los ojos del mundo, es la historia de un fracasado. La historia de un hombre que cinco días antes había sido aclamado rey y que no supo manejar esa situación social. Para los ojos del mundo, es la escenificación del fracaso de dejar guiar la vida en la recta obediencia de los mandamientos de Dio...

El problema es saber qué es amar...

En más de una ocasión nos habremos encontrado en alguna situación en la que alguien nos habla de algo y no sabemos a lo que se refiere. Cuando preguntamos ¿qué cosa es? y nos dicen: tal cosa , caemos en la cuenta y decimos: No sabía que se llamaba así, lo conocía por otro nombre . Eso es un fenómeno lingüístico llamado polisemia : referir a una misma realidad diversos nombres. También puede ocurrir que usemos una misma palabra para referirnos a muchas cosas. En cualquier caso, trae el peligro de no saber qué es lo que hablamos o no saber qué son realmente las cosas. Y algo similar pasa con el amar. Se ha aplicado a tantas cosas el término amar que en la mente de la inmensa mayoría no se sabe a ciencia cierta qué es. Amar no es un sentimiento . Los sentimientos son pasajeros. El amor dura para siempre (1Cor 13,8). Amor no es sexo . Las relaciones sexuales deben ser expresión del amor, no de la rienda suelta de los instintos. Con el tiempo la capacidad de mantener relacion...

¿Qué nos enseña el pasaje de la resurrección de Lázaro?

1) Lo que esperamos obtener de Dios no siempre es lo mejor para nuestra vida . Más de una vez nos habremos dirigido al Señor pidiéndole algo seguramente importante. Y más de una vez el Señor no nos concedió lo que le pedimos. Sin embargo, no nos debe quedar la menor duda de que lo que ocurrió redundará siempre en nuestro bien, aunque en el momento no lo entendamos o no lo veamos con claridad. Marta y María le mandan a avisar a Jesús que Lázaro está muy mal. Jesús no responde inmediatamente. Finalmente, Lázaro fallece. Cuando Jesús se hace presente, Marta le dice: “ Si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano ”. Marta esperaba que el Señor sanase a su hermano, pero no imaginó nunca que fue lo mejor que pudo pasar, porque con ello dio una muestra fuerte de su poder y su hermano volvió a la vida. 2) La verdadera vida está en Jesucristo . Hoy el término “vida” está relacionado más con el desorden y el placer. Y eso no es vida. La verdadera vida es la comunión de vida y amor co...

La ceguera

Las lecturas de este domingo nos regalan la oportunidad de reflexionar sobre un peligro que puede afectar nuestra vida espiritual. - El Evangelio (Jn 9, 1 – 38) nos habla de dos tipos de ceguera. Una, la ceguera física, otra, la ceguera espiritual. Una la sufre el ciego, que físicamente le impide ver las cosas. La condición del ciego le hace reconocer que solo puede valerse poco, y necesita la ayuda de los demás. Por eso, pedía limosna (v. 8). El otro tipo de ceguera la sufren otros personajes del Evangelio. - Esa ceguera espiritual consiste en no querer ver: por orgullo, por aceptar como verdadero lo que algunos dicen en lugar de Dios, por cerrar el corazón a Jesús, por dejarnos llevar por las apariencias. - Los fariseos eran muy orgullosos, lo que les llevaba a cerrar el corazón. Se dejan llevar por criterios que no son los que Dios les había enseñado. En lugar de reconocer que Dios se hallaba en medio de su pueblo, hacen todo lo posible por denigrar a Jesús: « Este hombre no...