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A buscar lo que estaba perdido

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Las lecturas de la Santa Misa de hoy nos ofrecen una riqueza particular. Quisiera compartir con todos cuatro reflexiones que me llaman la atención particularmente: 1° El amor del Señor, en especial, hacia los más necesitados corporal o espiritualmente. Que el Señor nos ama es una vedad incontrovertible y así nos lo recuerda la primera lectura de la Misa: “Porque tú amas todo cuanto existe y no aborreces nada de lo que has hecho”. Es una verdad que olvidamos con mucha frecuencia, y que debemos meditarla, asimilarla y sentirla todos los días de nuestra vida. Ese amor, El Señor Jesús lo demuestra con mayor fuerza en los que están necesitados. La necesidad no es solo material, aunque es la más llamativa y la que más salta a nuestros ojos. Y es imperioso para el cristiano aliviar el mal de los hermanos. Pero hay un mal mayor y más pernicioso: el pecado. Todo creyente sabe que el Señor Jesús murió por nuestros pecados y que el Señor no quiere la muerte del pecador sino que se co...

¡Gracias!

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De ordinario, cuando nos piden un favor y lo hacemos, esperamos escuchar un “gracias”. De no ocurrir, nuestro ánimo se exalta, en otras palabras, nos da rabia el que no nos hayan dado las “gracias”. De hecho, hay un refrán que dice: “es de hijos bien nacidos ser agradecidos”. En la primera lectura se alaba la actitud de Naamán que, aún no perteneciendo al Pueblo de Israel, se muestra agradecido ante el favor que recibió de Yahveh. En el Evangelio, en cambio, el Señor repudia el que, de diez que recibieron un favor de Él, sólo uno (que pertenecía a un pueblo que se había separado de Israel) se acercó para agradecerle la curación de la lepra. Una de las razones podría ser el que estaban “acostumbrados”: veían al Señor caminando, predicando y haciendo milagros. Esperaban que hicieran lo mismo con ellos. Una vez recibido el favor, se consideraron satisfechos. No estimaron necesario el agradecer a Jesús el que les haya curado la lepra. Este defecto ocurre con frecuencia con nosotros....

Auméntanos la fe (Lc 17, 5)

La primera lectura del libro de Habacuc (1,2-3; 2,2-4) que escuchamos en nuestra Santa Misa de hoy, tiene lugar en un momento muy particular de la historia de Judá: Había una gran confrontación entre los Imperios de entonces (Caldeo y Babilonio) y había una seria amenaza contra el Reino de Israel (el Reino del Norte). Judá veía amenazada su propia integridad. Los judíos habían perdido la confianza y veían como triunfaba el mal, pero al mismo tiempo, no reconocían que ellos habían sido los autores puesto que habían apartado su corazón, su mente y su vida de la Voluntad de Dios. Los judíos claman al Señor por el mal que ven a su alrededor. La respuesta del Señor es elocuente: “Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe ”. Será muy ...

La fe es...

Domingo 19 del tiempo ordinario Hoy, la segunda lectura de la Misa de hoy, es un canto en prosa de lo que es la fe: La fe es la forma de poseer, ya desde ahora, lo que se espera y de conocer las realidades que no se ven . En el modo de hablar ordinario de las personas, “fe” es como una especie de confianza ciega en algo. De hecho, a una persona que le recomiendan un bebedizo o un “guarapo”, normalmente acompaña la frase: “bébetelo con fe”. Pero eso, no es fe en el sentido bíblico. La fe es poseer ya lo que se añora. Y no nos referimos a los bienes materiales. No. De hecho, en el evangelio de hoy, el Señor hace esa seria advertencia: Consíganse unas bolsas que no se destruyan y acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, allá donde no llega el ladrón, ni carcome la polilla. Porque donde está su tesoro, ahí estará su corazón . El creyente no pone su esperanza en las cosas materiales, porque son pasajeras, son contingentes, porque ellas no nos dan la salvación. Ci...

El Señor es mi pastor, nada me falta (Sal 23, 1)

Esta frase es el inicio de uno de los salmos más conocidos en el cristianismo; y también lo hemos escuchado en el salmo responsorial de nuestra Santa Misa de hoy. Hoy es la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, quien es el titular de nuestra parroquia. Y hoy nos hemos reunido para cantar y bendecir el nombre del Señor Jesucristo. Las lecturas de la Santa Misa de hoy nos presentan la figura del pastor, imagen muy familiar en la sociedad agrícola y pecuaria que era el Pueblo de Israel entonces. Junto con la figura del pastor, se presenta igualmente la figura de las ovejas. Nos vamos a detener en una reflexión para comprender mejor estas lecturas. Como hijos de un pueblo nómada, la mayor riqueza que podría tener una familia era el ganado. El que mayor provecho le generaba era el de las ovejas, porque no solo le proporcionaba leche y queso, sino también lana y carne. Aún cuando dejaron de ser un pueblo nómada cuando se establecieron en el territorio de Israel, el tener ...

DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

En la oración primera de la Santa Misa de hoy escuchamos: “ Concédenos… reconozcamos la gloria de la Eterna Trinidad y adoremos la Unidad de su majestad omnipotente ”. Y es lo que la Iglesia hace hoy. Desde pequeños, en el catecismo, la inmensa mayoría de nosotros aprendimos que el misterio fundamental de nuestra fe es el misterio de la Santísima Trinidad: Tres personas, un solo Dios. Tal vez no recordemos con exactitud el por qué es el misterio fundamental de nuestra fe. Es bueno recordarlo. Lo primero que debemos recordar es que Dios así nos lo ha revelado: el Señor Jesús nos ha revelado la comunión profunda y eterna que existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y así lo escuchamos en la Santa Misa de hoy. La Iglesia primitiva es consciente de este hecho como lo atestigua San Pablo en sus múltiples cartas y en especial en el pasaje de la carta a los romanos que escuchamos hoy en la segunda lectura. En segundo término, toda la vida del cristiano se mueve en ...