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La ceguera del corazón

Sin duda, sabemos que la ceguera es la incapacidad o imposibilidad para ver, es decir, de percibir figuras y los colores. En la Sagrada Escritura, en diversas ocasiones, se refiere a la ceguera del corazón entendida ésta como la actitud de la persona que, llevada por sus convicciones, prejuicios, soberbia u orgullo, es incapaz de percibir la realidad. En la primera lectura de la Misa de hoy (1Sam 16, 1.6-7) escuchamos una máxima válida para todos los tiempos: “Yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”. También Santiago hace una llamada de atención en este particular (Sant 2, 1-4). Cada quien debe evitar juzgar por las apariencias y etiquetar a las personas, porque eso es actuar según criterios humanos y no según lo que el Señor nos enseña. En el Evangelio de hoy, la actitud de los fariseos es la muestra perfecta de que una cosa es la ceguera física y otra la espiritual. El ciego de la piscina de Siloé es...

Despojarnos de nuestros prejuicios

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A Jesús le importan todas las almas. La de cada uno. Y Él siempre está dispuesto a tener un encuentro con todos, con cada uno. Normalmente, el primer gran obstáculo para tener un encuentro liberador y sanador con Jesús, es cada uno. Y no es extraño que sea así. Llevados por un extraño ideal de perfeccionismo, los seres humanos nos convertimos en críticos implacables de los demás y jueces misericordiosos con uno mismo. Rechazamos admitir nuestros defectos y buscamos cualquier tipo de excusas para justificarlos. En ese ejercicio de buscar excusas, vamos elaborando nuestros propios prejuicios. Un prejuicio es la opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. Muchos de los que no quieren acercarse a Jesús lo hacen por prejuicios. Como la Samaritana: 1) Tú eres judío y yo soy samaritana. 2) No tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo. 3) Nosotros adoramos a Dios en este monte y ustedes dicen que es en Jerusalén. 4) Cuando ven...

HABLA EL MAESTRO

Las lecturas de la Misa de este domingo son de una belleza única. Podríamos hacer múltiples reflexiones, pero esa es una tarea personal. Sin embargo te dejo una para tu provecho. La primera lectura nos deja muy en claro que la fidelidad a Jesús es una decisión personal insustituible: Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel a ellos es cosa tuya . Y, como respondimos en el Salmo, será Dichoso el que cumple la voluntad del Señor . Debe ser una súplica constante la oración que escuchamos en el Salmo: Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y yo lo seguiré con cuidado. Enséñame a cumplir tu voluntad y guardarla de todo corazón . En el Evangelio, el Maestro nos enseña cómo cumplir a cabalidad la Voluntad del Señor. En primer término no se trata de un simple cumplimiento externo sino que se ha de alejar de la mente y del corazón cualquier pensamiento o deseo que pueda conducirnos al pecado. Esa es la razón por la cual el Maestro nos enseña que enojarse, in...

El pase de testigo

En las olimpiadas hay una competencia que se llama “carrera de relevos”. cuatro corredores recorren una misma distancia pasándose un tubo largo llamado “testigo” o también “estafeta”. Cada corredor debe poner en mano del siguiente corredor el testigo. La vida de la Iglesia es como una carrera de relevos, solo que no todos corren una distancia igual. Sin embargo, todos deben entregar lo mismo a los siguientes: Cristo Jesús. Ya desde el Antiguo Testamento Dios había determinado que Israel debería ser luz de las naciones para que la salvación alcanzara hasta los últimos rincones de la tierra. El Pueblo de Dios debía iluminar, dar luz a todos los pueblos: dar a conocer al amor de Dios a los hombres, el amor que salva: el Mesías, Cristo Jesús. En el Evangelio es notoria la actitud de Juan Bautista: “ yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios ”. Está hablando de Cristo Jesús, su pariente. Juan Bautista gozaba de una gran ascendencia sobre el Pueblo de Israel, ...

Tres cosas...

Docilidad : En las lecturas de la Misa de hoy aparece la imagen de la luz. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora . La imagen de la luz – oscuridad es reveladora puesto que en la oscuridad no distinguimos, mientras que con la luz vemos las cosas en sus dimensiones. Jesús se presenta como luz en nuestra vida: solo en Él podemos distinguir y discernir todas las cosas y situaciones de nuestra vida. Lo que verdaderamente distingue al cristiano es la docilidad a Cristo, a luz que nos da con su vida y su palabra. Seamos, entonces, dóciles. Reconocimiento : Los Magos llegaron con un convencimiento a Jerusalén. Todos los signos que Dios les había presentado le indicaban que el Mesías Rey había nacido. Y cuando llegaron a Belén, lo reconocieron. De igual manera, todos debemos reconocer a Cristo como Dios verdadero que ha puesto su morada entre nosotros, como hombre verdadero que h...