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Aprovecha esta ocasión

 Hoy para la inmensa mayoría de las personas, por no decir todos, se celebra el año nuevo. Esa inmensa mayoría olvida que hoy es una fiesta de la Virgen, la primera de todas: Santa María Madre de Dios. Hoy es un día con un significado arbitrariamente atribuido. El mundo celebra el primero de enero como el inicio del año desde el 1582, cuando el Papa Gregorio XIII introdujo una modificación al calendario juliano y estableció que el año iniciaría no el 25 de marzo, sino el 1 de enero. Con lo cual, no existe alguna razón necesaria para que sea este día. Esa realidad puede ser iluminada por la luz del Evangelio. Puede ser ocasión de lo que en algunos deportes llaman “ stop and go ”, un parar y seguir. Parar, para mirar atrás y ver aciertos y errores, virtudes y pecados. Parar, para pedir perdón al Señor por las deficiencias que hayamos tenido. Parar, para dar gracias a Dios por todos los beneficios que hemos recibido de su generosidad. Seguir, para aprender de lo pasado y mejorar mi fu...

El futuro del mundo pasa por la familia

  Hoy, además de la Fiesta de los Santos Inocentes, celebramos el domingo de la Sagrada Familia de Nazaret. Y es una ocasión más que especial para recordar algo importante: el futuro de mundo, o mejor, los futuros hombres y mujeres de nuestro mundo serán como sean formados en la familia. No es un secreto para nadie que la personalidad y el carácter se van moldeando desde pequeños en el seno de una familia, tal cual como ella es: nuclear, extendida, disfuncional… Es en ese pequeño entorno donde se aprende lo elemental (hablar, comportarse, respeto…) hasta los valores que le permitirán interactuar correctamente con el mundo. Y es en este último donde se fragua el hombre del futuro. La proliferación de contenidos por las redes sociales ha creado un profundo caos en lo que se refiere a los criterios, no solo de la familia, sino de cualquier cosa. En lo que se refiere al ámbito familiar, se escucha cualquier tontería y dislate. Sin tener los criterios claros, la educación familiar p...

La rectitud ante Nuestro Señor

  Ya estamos en el último domingo de Adviento. Y hoy las lecturas nos invitan a fijar nuestra atención en Jesucristo, que viene, que nace. Hoy las lecturas nos presentan dos personajes, muy diferentes, y que nos ofrecen la oportunidad de reflexionar sobre cuál es nuestra actitud para con el Señor. Ajaz, rey de Judá, descendiente de David, fue un rey malo. Era idólatra y había profanado el Templo del Señor en Jerusalén (2Cro 28, 19). Cuando se vio asediado por sus enemigos, retiró todo el oro del Templo para hacer una ofrenda al Rey que les asechaba (2Cro 28, 20 – 22). Isaías se presenta ante él y para moverlo a confiar en el Señor Dios de sus padres, le dice: “ Pide al Señor, tu Dios, una señal de abajo, en lo profundo o de arriba, en lo alto ”. Contestó Ajaz: “ No la pediré. No tentaré al Señor ” (Is 7, 10 – 12). La mayor de todas las hipocresías. Quería presentarse como un hombre fiel, pero no lo era. José, también descendiente de David, de quien la Palabra de Dios dice que es un...

¡Aquí está tu Dios!

  Este tercer domingo de Adviento supone una especie de pausa y nos invita a llenar nuestro corazón de esperanza y alegría.  La historia del pueblo de Israel se parece de algún modo a la vida nuestra. Israel vivió momentos donde vio el poder de Dios, momentos en los que desconfió de su poder, momentos donde la adversidad les arropaba y momentos en los que se alejaron de Dios. Y aun así Dios siempre estuvo con ellos.  En la primera lectura (Is 35, 1-6a. 10), el profeta les hace saber que la adversidad que están viviendo en ese momento es pasajera. Y a todos los que dudan o vacilan del poder de Dios el profeta les dice: " Fortalezcan las manos cansadas, afiancen las rodillas vacilantes. Digan a los de corazón apocado: ‘¡Animo! No teman. He aquí que su Dios, vengador y justiciero, viene ya para salvarlos ’". De manera semejante, Santiago (Stg 5, 7-10) invita a los fieles cristianos a no dejarse aturdir y desanimar por los eventos del tiempo presente. Es por ello que les invi...

Sin poner excusas

 En los últimos años se ha ido reflexionando sobre un fenómeno que se está convirtiendo en un peligro. Muchas personas prefieren una mentira que les haga feliz y no una verdad que les resulte incómoda. Y eso aplica a todos los ámbitos de nuestra vida, incluido en nuestra vivencia de la fe. La vivencia correcta de nuestra fe conlleva poner en práctica el mandato del Maestro sobre la corrección fraterna (Mt 18, 15 – 17). Hoy muchos fieles ponen otros criterios por encima del mandato de Cristo: “Cada quien puede hacer con su vida lo que quiera”, “Nadie es quien para estar diciendo a otros lo que deben hacer o no”, “Uno no sabe por qué lo hace”, “Mejor no decirle nada porque puede enojarse o puede después tener traumas”, etc. La consecuencia de esa omisión es clara: esos fieles no podrán saber (al menos, de nosotros) que van por mal camino. No se percatarán (de momento, por nosotros) que se están alejando de Cristo Jesús. Y aunque podamos poner todos los matices que quieran, no estarem...

Despierta y reacciona

  Este fue el lema de la segunda visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela. Y las lecturas de este primer domingo de Adviento nos hacen una advertencia similar para nuestra vida. La segunda lectura (Rm 13, 11-14) comienza con esta advertencia: " Ya es hora de que se despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca ". Todos nosotros, que vivimos en medio del mundo, podemos distraernos con las cosas del mundo. Incluso podemos llegar a pensar que son más importantes que Nuestros Señor (dicho sea de paso, eso mismo pensaba Judas Iscariote). Los afanes de la vida pueden hacer que no le demos el lugar que le corresponde a Nuestro Señor Jesucristo. Este tiempo de Adviento es una llamada de atención en ese sentido. Y por los tiempos que corren, se hace urgente este llamado de atención. El Señor en el Evangelio (Mt 24, 37-44) advierte que en la época de Noé las gentes vivían desbocadas en comilonas, bebidas y desórdenes. Y entonces, llegó el día del diluvio. H...

No hay que temer a la contrariedad

  Las lecturas de este domingo nos invitan a reflexionar sobre el fin de los tiempos, y sobre una serie de eventos que han de ocurrir antes del fin (lo que no significa que el fin vendrá inmediatamente). El Maestro comienza haciendo una profecía (que aún hoy se cumple) sobre la destrucción del Templo de Jerusalén, y a partir de allí hace una serie de anuncios sobre lo que sobreviene a la Iglesia incluso hoy: falsos profetas, guerras, revoluciones, epidemias y hambre; persecuciones y traiciones. Todo eso ha de ocurrir antes del final de los tiempos. Cristo Jesús nos invita a no sucumbir ante la contrariedad. No podemos distorsionar la realidad echando la culpa a Dios de los males del mundo, cuando esos males tienen autores humanos y responsables humanos. No podemos ser unos canallas poniendo eso como la excusa para dejar de seguir a Jesucristo o renegar de Dios mismo. El Señor nos advierte que esas cosas tienen que ocurrir, ya estamos advertidos. Los falsos profetas también están a ...