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Mostrando entradas de julio, 2026

Pertenecer al Reino de Dios es fruto del discernimiento

Este domingo continuamos escuchando las enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo en las que quiere que todos nosotros podamos entender qué cosa es el Reino de Dios (Mt 13, 44-52).  Hoy escuchamos cuatro imágenes: a) un hombre que encuentra un tesoro escondido en un campo y que compra el campo. b) Un conocedor de perlas finas que encuentra una muy valiosa y la compra. c) Un pescador que lanza las redes y luego se pone a distinguir los peces buenos de los malos. d) Finalmente, un padre de familia que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas. Todos estos ejemplos que pone el Maestro tienen en común el que la decisión valiente de esos hombres es fruto del conocimiento y de una valoración personal. El hombre que encuentra el tesoro en un campo estima que vale la pena dejar todo lo que tiene para adquirir ese campo con el tesoro. El vendedor de perlas estima que la que ha encontrado es tan valiosa que vale la pena sacrificar todo para adquirirla. El pescador pone su esfuerzo p...

¿Qué es el Reino de los cielos?

  Sin duda alguna, habremos escuchado en más de una ocasión el término ‘Reino de los cielos’. Nuestro Señor las usa en diversas ocasiones y muchas de ellas en ejemplos para tratar de explicarlo (Mt 13, 24 – 43). Los teólogos, a lo largo de la historia, han gastado una buena cantidad de tinta tratando de profundizar y comprender su significado. El Reino de los cielos no es otra cosa que el seguir a Cristo Jesús. En la medida en que yo reconozco a Jesucristo como mi Salvador y lo acepto como mi Rey y Señor, entonces, yo formo parte del Reino. Entonces, en el Reino de Dios (aunque más preciso parece ser decir Reinado de Dios), tenemos a Cristo Jesús que nos anuncia el mensaje y el camino de salvación. Y luego, estamos nosotros que, en mayor o menor medida, queremos seguir a Jesús por el camino que Él nos propone. Y entre los seguidores de Cristo hay muchos que han dado lugar a la simiente del demonio. Como la cizaña externamente se parece al trigo, pero no lo es; puede suceder que ent...

NO SOMOS CUALQUIER TERRENO

 Escuchamos en el Evangelio de nuestra Santa Misa (Mt 13, 1-23) la parábola que conocemos como la parábola del sembrador. Nuestro Señor como gran pedagogo, se sirve de analogías: se sirve de una imagen conocida por la audiencia para llevarlos a una realidad espiritual. En este caso, es la imagen del sembrador que lanza semillas por todo el campo. El destino de las semillas no es homogéneo. El sembrador mete la mano en la bolsa de las semillas y las esparce. Y entonces, el Maestro quiere que dirijamos nuestra atención hacia los terrenos en los que cae: el camino, de tierra pisada y dura; el terreno pedregoso, el terreno lleno de abrojos y espinas. Ninguno de estos terrenos fue idóneo para que crecieran las plantas. El Señor explica la razón de la analogía del por qué no echaron raíces y crecieron las semillas: porque el oyente de la Palabra no la entiende, le llega el diablo y le arrebata lo sembrado en su corazón. Son las personas que no tienen ningún tipo de interés en el mensaje ...