viernes, 10 de abril de 2015

Viernes de la primera semana de Pascua



EL MENSAJE ES CRISTO JESÚS
En la primera lectura de la Santa Misa de hoy escuchamos el discurso de Pedro. El Sanedrín hizo detener a Pedro después de la sanación del tullido de la puerta Hermosa. La pregunta clave:


“¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho todo esto?”


Pedro es directo. Les anuncia a Jesús. Jesucristo es y será siempre el anuncio fundamental de la Iglesia. Y hemos de anunciarlo con nombre y apellido: Jesús el Señor, Jesús el Salvador, Jesucristo.


La Iglesia en los últimos años ha perdido este norte. Hasta nosotros, sacerdotes, hemos olvidado de predicar a Jesús. Hablamos de Dios, sí; pero no del Dios que se hizo hombre y  ha puesto su morada entre nosotros. Muchos no tratan a Jesús porque no saben quién es y no les han hablado del Salvador.


Pedro nos enseña esto: el Mensaje es y será siempre Jesús.


Jefes del pueblo y ancianos: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, para saber cómo fue curado, sépanlo ustedes y sépalo todo el pueblo de Israel: este hombre ha quedado sano en el nombre de Jesús de Nazaret, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos. Este mismo Jesús es la piedra que ustedes, los constructores, han desechado y que ahora es la piedra angular. Ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido como salvador nuestro”.

jueves, 9 de abril de 2015

Jueves de la primera semana de Pascua

NUEVAMENTE EL KERIGMA

En la primera lectura de la Misa escuchamos el discurso de Pedro en el Templo (Hech 3,11-26). El argumento parte de la sanación física y espiritual de un paralítico. Sin embargo, no se queda alli. Va al anuncio primero o kerigma. Los temas de este primer anuncio son muy claros:

A) LA FE EN JESUS Y EN SU AMOR
"El nombre de Jesús y la fe en él es lo que ha robustecido los miembros de este hombre al que estan viendo y todos conocen"

"No teman; soy Yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su interior?"
 
B) ARREPENTIMIENTO, CONVERSION Y PERDON DE LOS PECADOS
"Por lo tanto, arrepiéntanse y conviertanse, para que se les perdonen sus pecados y el Señor les mande el tiempo de consolacion y les envíe de nuevo a Jesús"

"Dios ha resucitado a su siervo y lo ha enviado para bendecirlos y ayudarlos a que cada uno se aparte de sus iniquidades"

"En su nombre se había de predicar a todas las naciones... la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto"

miércoles, 8 de abril de 2015

Miércoles de la primera semana de Pascua



La tristeza de no tener a Jesús en el corazón
El Evangelio de la Misa de hoy  (Lc 24, 13–35) es el célebre pasaje de los discípulos de Emús. Llama la atención la tristeza de los discípulos. Ellos, hablando con el forastero, hablan en tiempo pretérito: “era”, “esperábamos”, “a Él no lo vieron”…
La tristeza en el corazón de estos discípulos radicaba en la falta de fe. No tenían a Jesús en su corazón. Hasta ese momento, toda su esperanza se fundamentaba en criterios humanos (“nosotros esperábamos que él sería el libertador de Israel”) y no eran capaces de aceptar el mensaje que el Señor Jesús les había venido enseñando durante años. De ahí el reclamo de Jesús: “¡Qué insensatos ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas!
Jesús vuelve al anuncio básico: les habla sobre Sí mismo. Les habla del Mesías. Parte de la Palabra (Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él). Esta acción del Señor Jesús es el modelo de todo apostolado, de todo trabajo pastoral: Anunciar a Jesús desde la Palabra. No debemos olvidar que sólo Jesús llena los corazones de los hombres (¡Con razón ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!). La consecuencia del encuentro con Jesús es sencilla: van y dan su testimonio a los demás (Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan)
Finalmente, hay un pequeño detalle que el Evangelio apenas menciona: Jesús se apareció a Pedro y eso fue garantía de la veracidad de la resurrección para los Apóstoles y los discípulos (“De veras ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón”)

lunes, 6 de abril de 2015

Martes de la primera semana de pascua: El kerigma



El Kerigma
I
Por kerigma se entiende el primer anuncio. La evangelización (misión fundamental de la Iglesia) tiene tres momentos:

a) el primer anuncio, en donde la Iglesia invita a cada uno a reconocer el amor de Dios, a apartarse del mal, del pecado, a aceptar a Jesús y la salvación que nos ofrece, y dejarnos guiar por el Espíritu Santo para que Jesús sea en cada quien Rey y Señor.
b) La catequesis de iniciación: Una vez que la persona abraza a Jesús por la fe, comienza una camino para recibir los sacramentos de iniciación cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
c) La catequesis permanente: la formación del discípulo de Cristo a lo largo de toda su vida.

Tal vez los Apóstoles no lo supieran con un esquema tan específico, pero sabían que lo principal de la evangelización es anunciar a todos los hombres a Jesús. En la primera lectura de la Misa de hoy, escuchamos una parte del discurso de Pentecostés. Pedro anuncia claramente a Jesús el Señor: “Sepa todo Israel, con absoluta certeza, que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado”.

Seguir a Cristo Jesús implica una conversión radical: apartare del mal, convertirse y dejarse guiar por el Espíritu Santo:
Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles: “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?” Pedro les contestó: “Arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo, para el perdón de sus pecados y recibirán el Espíritu Santo. Porque las promesas de Dios valen para ustedes y para sus hijos y también para todos los paganos que el Señor, Dios nuestro, quiera llamar, aunque estén lejos”.

II
María Magdalena, personaje tan criticado, en cierta manera es un buen ejemplo de lo que nos puede pasar a lo largo de nuestra vida.

Efectivamente, una de las cosas que puede impedir que nos encontremos con Jesús son nuestros sentimientos y la excesiva confianza en nuestras propias fuerzas. María Magdalena estaba abatida porque había visto morir al Señor. Ella quería ver los restos de Jesús, pero estaba tan metida en sí misma que no lo reconocía. Estaba justo delante de ella. En múltiples ocasiones de nuestra vida perdemos el horizonte: perdemos de vista a Jesús porque estamos muy metidos en nosotros mismos.

III
María Magdalena se fue a ver a los discípulos para decirles que había visto al Señor y para darles su mensaje.

Parte esencial del seguimiento a Jesús es saber anunciarlo a los demás. El Documento de Aparecida lo expresa de manera elocuente:

La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio. La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios. Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo. (DA 29)

domingo, 5 de abril de 2015

Lunes de la primera semana de Pascua



“No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio”

Una frase tomada del discurso de Pedro en Pentecostés. Tiene un giro perfectamente hebreo, pero que tiene una profunda enseñanza.

Siempre decimos que Jesús es el Señor. Las oraciones de la Misa terminan así. El significado de Señor no es solo una cuestión de título: es que realmente Jesús es el Todopoderoso. Es por ello que era imposible que Jesús estuviera bajo el poder del mal. La razón es sencilla: Jesús lo venció.

Hasta sacerdotes han dicho: no creo en brujas pero de que vuelan, vuelan. Indican una falta de fe en el poder de Cristo Jesús. Todo cristiano debería renovar la fe en Jesús el Todopoderoso.


“Con visión profética habló de la resurrección de Cristo el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción”

La resurrección de Cristo Jesús es el final de un proyecto de redención y salvación del género humano y así lo hace saber Pedro en s discurso citando el salmo 15. Al mismo tiempo, la resurrección de Cristo es el inicio de otro proyecto la ejecución de la promesa del Padre: el momento del Espíritu Santo.


“No tengan miedo”

Son muchas las cosas que pueden turbar el ánimo de un creyente. Un cristiano puede verse atacado por la duda sobre el poder de Jesús o que el testimonio o la actividad de evangelización puedan resultar infructuosos, llevándonos a un estado de depresión. En cualquier caso, hemos de escuchar siempre la voz de Jesús: ¡No tengan miedo!

No olvidemos nunca: estamos en el equipo ganador.

sábado, 21 de febrero de 2015

EL COMPROMISO DE VIVIR CON UNA BUENA CONCIENCIA ANTE DIOS



En la segunda lectura de la Santa Misa de hoy san Pablo cita el diluvio universal, cuyo final escuchamos en la primera lectura. San Pablo se refiere al agua del diluvio como “figura del bautismo, que ahora los salva a ustedes”. Al mismo tiempo, el Apóstol se refiere al significado del bautismo: “no consiste en quitar la inmundicia corporal, sino en el compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios”.
El bautismo, hecho importante en la vida de cada uno de nosotros, marca un final y un inicio. Marca el final de una vida separada de Dios, donde dominaban otros criterios mundanos, donde reinaba el egoísmo, la avaricia, la lujuria. Marca el final de una vida encadenada, dominada por el pecado, de alegrías pasajeras. El bautismo marca un inicio: de una vida vivida rectamente delante de Dios, de saber y tener al Señor presente en todo momento, de hacer todo para la gloria de Dios. Marca una vida de liberación y de salvación, de felicidad plena.
Probablemente muchos podrán argüir que ellos no se acuerdan o no estaban conscientes cuando lo bautizaron. Es un argumento necio: es la misma actitud que tendría un niño que le reclama a sus papás que por qué viven en la casa donde viven si él no se acuerda o estaba consciente de cuando se mudaron allí.
El creyente está llamado a hacer fructificar la gracia del bautismo: a rectificar su vida cuantas veces sea necesario. Nosotros estamos expuestos a la tentación. No está excluido el que alguien pueda caer en la tentación por debilidad o por maldad. El Señor te llama al arrepentimiento y a la conversión. Todos los días. Te llama a caminar tu vida con el compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios.
¡Ánimo! Que el Señor Jesús llene tu vida y tu familia de bendiciones hoy y siempre.