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Tercer Domingo de Pascua: El camino pascual

En los domingos anteriores como en los próximos domingos encontraremos tres mensajes constantes: uno, la experiencia de Cristo Jesús resucitado, dos, el mandato de llevar a los otros el mensaje y tres, el permanecer unidos a Jesús el Buen Pastor y la vid verdadera.


Ya desde el domingo pasado escuchamos en los relatos del Evangelio de la Misa las diversas experiencias con Cristo Resucitado: las mujeres que acudieron al sepulcro y se encontraron con el ángel, los apóstoles que recibieron la visita de Jesús resucitado y el encuentro particular con Tomás. Hoy escuchamos la alegría de dos discípulos que lo encontraron camino de Emaús y cómo lo reconocieron al partir el pan. Ellos fueron al encuentro de los apóstoles que recibieron nuevamente la visita de Cristo Jesús resucitado. Era tal la conmoción que para que se convencieran de que verdaderamente Él pidió un pescado y lo comió delante de ellos.


Después de este último episodio, el Señor no se va con rodeos: reconfirma la fe de sus Apóstole…
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Cuarto domingo de cuaresma: Solo en Jesús está la salvación

Así como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
El Señor Jesús hace mención de un hecho de la vida de Israel que se narra en el libro de los Números (21, 4-9). El Pueblo de Israel comenzó a hablar mal de Yahweh y renegar del plan de salvación. Entonces, Yahweh los castigó mandándoles serpientes venenosas. Entonces, asustados, le pidieron a Moisés que intercediera ante Dios para que los librara de ese castigo. Dios mandó a Moisés hacer una serpiente de bronce y ponerla en un estandarte para quienes la miraran se salvaran de las picadas de las serpientes.
Así como la serpiente de bronce fue una señal de salvación, de igual manera Jesucristo lo es hoy. No hay salvación fuera de Jesús. Creer en Jesús no es solo aceptar intelectualmente su existencia: es a…

Primer domingo de cuaresma: Redescubrir nuestro bautismo

En la segunda lectura de la Santa Misa de hoy san Pablo cita el diluvio universal, cuyo final escuchamos en la primera lectura. San Pablo se refiere al agua del diluvio como “un símbolo del bautismo que actualmente os salva”. Al mismo tiempo, el Apóstol se refiere al significado del bautismo: “no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura”.


Cada uno de nosotros recibió en su momento el sacramento del bautismo, algunos cuando eran niños, otros ya mayorcitos. Lo importante es que en ese momento recibimos una dignidad única, la de ser hijos de Dios. Nuestro Creador no espera otra cosa que vivamos coherentemente esa condición. No ser coherentes es como decir que hay un bombero que no sabe apagar fuegos, o un médico que no sabe de medicina. Un hijo de Dios debe vivir como tal.


El bautismo, hecho importante en la vida de cada uno de nosotros, marca un final y un inicio.Marca el final de una vida separada de Dios, donde dominaban otros criterios mun…

Domingo 5 del tiempo ordinario ciclo B. Jesús y la adversidad.

Jesús: la mano en la adversidad


Las lecturas de hoy son una invitación a considerar un punto muy particular en nuestra vida. Normalmente, cuando gozamos de plenitud de fuerzas, podemos sentir la tentación de pensar y sentir que somos perfectamente autosuficientes. Cuando todo va “viento en popa”, es fácil olvidar que lo que somos y tenemos no solo ha sido por nuestras solas fuerzas, sino gracias a la ayuda de otros y, sobre todo, gracias a la Bondad de Dios Nuestro Señor.


Es precisamente en la adversidad donde cada quien nota que no es tan fuerte y capaz como se imaginaba, se percata que hay cosas que están fuera de su control y que dependen más de los demás; es en ese momento cuando cada quien se percata que, si hubiese actuado de otra manera, tal vez hoy los resultados hubiesen sido diferentes. En la adversidad cada quien se da cuenta de sus limitaciones. Y es en la adversidad donde frecuentemente se levanta la mirada al cielo para buscar la ayuda divina.


En la primera lectura de la Mi…

Jesús, el profeta

En la tradición bíblica, a raíz de la profecía que escuchamos en la primera lectura, había un personaje importante: el Profeta. Sería un personaje que sería similar a Moisés que guiará al Pueblo y hablará en nombre del Señor. Cuando aparece en Israel Juan el Bautista, los sacerdotes y levitas le preguntan: “¿Eres tú el Profeta?

Sin duda alguna, el Profeta anunciado en libro del Deuteronomio es Jesús, quien habla y enseña con autoridad. Es Dios mismo quien habla. En Él encontramos la Palabra que da un significado nuevo a nuestra vida, que nos llena de alegría, incluso en la adversidad. Jesús la anuncia sin temor, la anuncia con autoridad. Esa “autoridad” no es porque se cree o sabe superior. Esa “autoridad” nace de la certeza de lo que cree y vive.

No olvidemos que todos fuimos constituidos profetas cuando recibimos el Bautismo. Estamos llamados por Jesús a llevar a todos el mensaje de salvación, cada cual en su circunstancia particular: quien como sacerdote, quien como laico, quien com…

La Corrección fraterna, una manera de amar al prójimo

Hoy las lecturas de la Misa nos invitan –a todos sin excepción– a que perdamos el miedo a corregir. De hecho, es un mandato divino corregir al que está equivocado o al que lleva su vida por mal camino. Las razones son muy sencillas: 1) En la segunda lectura, tomada de la Carta a los Romanos, San Pablo nos invita a cumplir el mandamiento del amor al prójimo. Hoy, en el Evangelio, el Señor nos enseña una forma de cumplir este mandamiento: Corregir al que está equivocado (al que va por mal camino). Si amamos al prójimo, entonces buscaremos no solo no hacerle mal, sino que procuraremos su mayor bien. Alejarlo del mal es una manera de amar. 2) Somos también responsables de la vida y salvación de los demás: “Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida. En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por…